¿Una campaña sin políticos presos?

El juez Llanera mueve ficha con máxima prudencia para acumular en el Supremo los sumarios contra el ‘procés’ catalán

¿Una campaña sin políticos presos?
EFE
Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

Las elecciones catalanas del 21 de diciembre son las primeras en la historia que no han sido convocadas por un president de la Generalitat sino por un presidente español, tras la intervención de la autonomía en aplicación del artículo 155 de la Constitución. La campaña arrancará oficialmente en veinte días, el martes 5 de diciembre. ¿Será también la primera con varios candidatos en la cárcel o lo hará sin ningún exconseller ni ningún activista entre rejas por saltarse la legalidad para intentar proclamar la república catalana?

Era una decisión esperada, pero fue ayer cuando el juez del Supremo Pablo Llanera movió ficha. Y lo hizo con máxima prudencia. El magistrado que investiga a la presidenta y a cinco miembros de la Mesa del Parlament por rebelión, sedición y/o malversación de caudales, en libertad bajo fianza, pidió a la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela que le informe de los procedimientos que tiene entre manos sobre el fallido ‘procés’ catalán.

Son los que tienen como imputados al exjefe de los Mossos Josep Lluís Trapero; a la intendente Teresa Laplana; y a los presidentes de ANC y Ómnium, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart. Así como a siete exmiembros del disuelto Govern, con el exvicepresident Junqueras al frente. Lamela envió a éstos y a los ‘jordis’ a prisión incondicional.

Puede ser hasta discutible que personas no aforadas gocen del privilegio de que sea el Supremo quien analice su causa porque entre los acusados sí hay personas que gozan de fuero. Pero la Ley de Enjuiciamiento Criminal así lo ordena en su artículo 21. ¿Objetivo? Que actos iguales se enjuicien con criterios jurídicos homogéneos y merezcan similar reproche penal.

La jueza de la Audiencia Nacional dispone ahora de cinco días para contestar a su compañero del Supremo. La respuesta debe incorporar la opinión de las defensas de los enjuiciados, que se sabe estarán encantadas si la jueza Lamela pierde el caso. Cualquier cosa que no fuera la unificación de los sumarios sería una sorpresa mayúscula.

Una vez que el expediente completo obre en poder de Pablo Llanera no sorprendería que quien decretó prisión con fianza para los miembros de la Mesa del Parlament revisara el encarcelamiento de los siete exconsellers y de los ‘jordis’. Siquiera para que tengan la posibilidad de hacer como Carme Forcadell y los suyos: acatar el 155, desmarcarse de la DUI y comprometerse a no intentar la secesición por vías unilaterales, no huir y no destruir pruebas de sus evidentes ilegalidades.

Más compleja parece la situación del expresident Puigdemont y los exconsellers fugados. Es difícil que ningún magistrado se muestre generoso, ni poco ni mucho, con quien no solo se ha sustraído a la acción de la Justicia, sino que desde entonces ha elevado el tono de sus críticas contra España, sus instituciones y las europeas hasta límites por momentos delirantes.

Sería todo un alivio para una campaña que se presenta de máxima tensión. Y con un día después extraordinariamente complejo. Sobre todo si el independentismo lograra más de la mitad de los votos, pero también en cualquier otra circunstancia.

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