Cabalguemos en paz

La polémica se extiende a las cabalgatas de Reyes con los agitadores del ‘procés’ y las ‘drag queen’ de Carmena

Cabalguemos en paz
Tonia Etxarri
TONIA ETXARRI

Son insaciables. La capacidad de retorcer la historia (no digamos la religiosa) con la excusa de la adaptación a los tiempos aconfesionales viene siendo una tendencia irrefrenable en algunos representantes que ostentan el poder local y que creen que, por mezclar el agua y el aceite, van a conseguir festejos más modernos y revolucionarios. Parecía que el patio del día de Reyes estaba poco animado con la cabalgata de los Reyes que la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, ha dispuesto con sus reinas magas y sus ‘drag queen’. Por eso en Cataluña, los agitadores del ‘procés’, la ANC y Òmnium cultural, quieren teñir de amarillo el desfile de Manresa que es el que va a retransmitir en directo la televisión pública, TV3. La cabalgata de los Reyes se va a convertir en una manifestación de solidaridad con los políticos presos. No es que se hayan confundido con la procesión de ‘Jesús el rico’ que en Málaga se suele utilizar para indultar a un recluso. No. Se trata de confundir a los niños que esperan con tantas ansias esta tarde de cabalgata con las causas políticas. No les dejan en paz, les quieren amarrados a adoctrinamientos ideológicos y sectarios. Ni un día de tregua. Tampoco en la cabalgata. Todos vestidos de amarillo para reivindicar la excarcelación de los políticos presos en un desfile en donde se cantarán villancicos versionados por Òmnium. Con referencias a «los hombres de paz y os queremos libres». Toda una alegoría navideña, infantil y relacionada con la noche mágica de los Reyes.

Sorprende que los responsables políticos que tienen a gala estar tan pendientes de la promoción del idioma (el euskera, el catalán) dejen la lupa del control a un lado cuando se trata de velar por evitar manifestaciones tan burdas y manipuladoras de la historia de la religión cristiana. Tanto celo por mantener las simbologías folclóricas y artísticas y sin embargo se les escapa tanto adoctrinamiento. Ya ha ocurrido en Euskadi en torno a Nochebuena que, insatisfechos con la reciente aparición de la novia del Olentzero (los niños ya la mencionan en la canción que aprenden en la ikastola), en algunos colegios públicos vascos se ha desplazado este año a Jesús para conmemorar (inventar) el nacimiento de Peru. Que no nació en Belén sino en nuestro barrio. Hementxe. Aquí mismo, de toda la vida. Todo vale con tal de abrir la celebración a otras confesiones. Con lo fácil que sería que esas otras confesiones celebraran lo suyo sin manipular el significado cristiano de la Navidad.

Pero esto es lo que tenemos. ‘Drag queens’ en lugar de Melchor, Gaspar y Baltasar, como si en el día del ‘orgullo gay’ no tuvieran sus efemérides. ¿Cómo se tomarían los protagonistas del ‘Orgullo’ que en sus carrozas se infiltrara un paso de Semana Santa? O personajes disfrazados de peluche, como si estuviéramos en el carnaval pagano. O reinas magas, por aquello del feminismo. Un ‘totum revolutum’ que ha supuesto un jarro de agua fría para quienes reclaman respeto con la tradición para seguir manteniendo la llama de la fiesta mágica para inocular en los niños la ilusión de recibir regalos como si se tratara del oro, incienso y mirra de la época.

La solicitud de medidas cautelares urgentes para impedir este tipo de desfiles ha generado mayor tensión. Hay quien aprovecha para pedir cabalgatas con inmigrantes de protagonistas. Para estar acorde con los tiempos. ¿No son capaces de mantener la magia? Al menos por un día.

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