Se buscan defensores del CUPO

Menos descalificaciones y más pedagogía es lo que se precisa en tiempos de tensión política

El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka./
El portavoz del Gobierno vasco, Josu Erkoreka.
Tonia Etxarri
TONIA ETXARRI

Arremeter contra quienes critican el Cupo, como hace el portavoz del Gobierno vasco, no parece la actitud más hábil y audaz para persuadir a quienes ven en el sistema foral vasco un privilegio y una expresión de insolidaridad con el resto de comunidades autónomas. Menos descalificaciones y más pedagogía es lo que se precisa en estos momentos de tanta tensión política en Cataluña y de agravios comparativos con otros territorios cuyos gobernantes se sienten menospreciados al ver que sus votos, al no ser necesarios como moneda de cambio para garantizar la aprobación de los Presupuestos del Gobierno de Rajoy, se han quedado en el furgón de cola de la financiación autonómica.

Que Albert Rivera, que ha captado como nadie la sintonía de los sectores de ciudadanos indignados con el desafío secesionista de los exgobernantes catalanes, esté criticando el sistema de la Hacienda propia vasca porque lo considera un privilegio que marca la diferencia con el resto de comunidades, no quiere decir que quiera predisponer a la opinión pública española en contra del autogobierno vasco, como reprocha Josu Erkoreka. Lo que está haciendo el líder de Ciudadanos, cuyo partido no tiene representación en el Parlamento vasco y va a ser el primero de implantación nacional que va a votar hoy en el Congreso en contra del Cupo, es dirigirse a su público. A todos aquellos que están reaccionando con irritación a las veleidades separatistas de los exgobernantes catalanes. Y como se teme que si vuelven a ganar los independentistas el próximo 21-D el Estado les pueda ofrecer una ‘compensación’ financiera para que se « acomoden» en España, está escenificando su oposición preventiva a cualquier tipo de concesión al secesionismo catalán. No se fía de los socialistas en ese escenario y, por eso, se presenta como el único ‘guardián’ de las esencias igualitarias.

Porque si ganasen los independentistas, intentarían no cejar en su empeño aunque, quizás, de otra manera. Desistiendo de retomar la vía unilateral, por ejemplo, después de la experiencia religiosa que han vivido. De ahí que ayer Rajoy dijera en el Congreso que no tendría ningún problema con un futuro gobierno independentista en Cataluña siempre que respetase la ley. Como hace el PNV, sin ir más lejos.

Hoy se aprobará la ley quinquenal del Cupo sin problemas, a pesar de la oposición de Ciudadanos y Compromís. Pero quedará la idea de que se está dando vía libre a un privilegio. En Euskadi todos los partidos coinciden en que se ha pagado más Cupo del que correspondía en los últimos 20 años, aunque EH Bildu critique las formas del pacto y Podemos se limite a pedir transparencia. Por la sencilla razón de que hace tiempo que la economía vasca ya no representa el 6,24 % del PIB español. Y ese porcentaje es el que ha aportado Euskadi todos estos años al Estado. Pero da la impresión de que el sistema foral, en el resto de España, no tiene quien lo defienda. Salvo Pedro Luis Uriarte, claro está. Pero faltan políticos capaces de persuadir al resto de diputados de que el Cupo no es insolidario. Alfonso Alonso lo hace. De vez en cuando. Pero no es suficiente. Falta decisión en los mensajes de Idoia Mendia. Si la financiación autonómica no se aborda desde hace cuatro años no es culpa del Gobierno vasco aunque el PNV se haya colado en la fila y se haya beneficiado de la debilidad parlamentaria de Rajoy para llevarse una buena parte de la tarta para las arcas vascas.

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