El boicot independentista a los bancos se queda en aviso para navegantes

Una joven saca dinero de un cajero de Bankia. /EFE
Una joven saca dinero de un cajero de Bankia. / EFE

El consejero catalán de Empresa y CC OO critican a la ANC y Ómnium por una protesta que buscaba dejar sin liquidez a la banca

CRISTIAN REINO

 La ANC y Ómnium esperaban dejar este viernes sin liquidez los cajeros en Cataluña de los cinco grandes bancos españoles, pero su intento de boicot al sistema financiero se quedó en aviso para navegantes de lo que puede pasar en las próximas semanas, sobre todo si se convoca una huelga general indefinida. Las entidades soberanistas llamaron a la ciudadanía a retirar dinero de manera masiva de los cajeros de Caixabank, Banco Sabadell, Bankia, BBVA y Santander, como acto de protesta por el encarcelamiento de sus presidentes, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, y lograron alguna cola, no muy larga, a primera hora de la mañana, pero lejos del colapso esperado.

El primer acto de protesta bajo el formato de «acción directa» tuvo más eco mediático y en la redes sociales que en los propios cajeros bancarios. La protesta consistía en retirar dinero de manera masiva. «Si eres cliente de Banc Sabadell o CaixaBank expresa tu desacuerdo con la decisión de trasladar la sede social fuera de Cataluña», según los convocantes. Algunas retiradas de efectivo buscaron cifras simbólicas y algunos sacaron 155 euros, en obvia alusión al artículo de la Constitución, o 1.714, el año de la guerra de sucesión que es el comienzo de todo para el mundo independentista.

Fuentes financieras hablaron de jornada normal, habitual en un viernes que suele tener más actividad. Ningún cajero se quedó sin liquidez. La ANC y Ómnium, en cambio, calificaron la movilización como un éxito que tuvo un nivel de participación «notable». Evitaron, eso sí, dar cifras sobre cuánta gente pudo sumarse. «Hoy, una parte importante de los catalanes hemos demostrado con una acción simbólica, que la fuerza está en cada uno de nosotros», afirmó el vicepresidente de Ómnium, Marcel Mauri.

«Haremos lo que sea necesario para detener esta ola represiva y hasta que los 'jordis' salgan de la cárcel», avisó. «Esta acción abre una nueva vía de trabajo» y «expresa el empoderamiento de la ciudadanía», según Agustí Alcoberro, vicepresidente de la ANC. «Aparte de ciudadanos de derecho, también somos consumidores y tenemos cosas que decir», agregó.

División de opiniones

Desde el soberanismo, en cualquier caso, hubo división de opiniones en torno a la protesta y algunos destacados dirigentes, como el consejero catalán de Empresa, Santi Vila, la criticaron abiertamente. «Tensionar los bancos o dinámicas de boicot comercial no son la mejor manera de hacerse oír, poner en riesgo la economía siempre es un autogol», aseguró el menos secesionista de los consejeros de Puigdemont.

En la misma línea, la coordinadora del PDeCAT, Marta Pascal, pidió respeto para «construir un país de gente libre». Marta Rovira, Lluís Llach o los miembros de la CUP, en cambio, aplaudieron con entusiasmo el boicot, mientras que el máximo responsable económico de la Generalitat, Oriol Junqueras, prefirió no mojarse.

Para algunos responsables de organizaciones económicas, como Antón Costas (Círculo de Economía) o Josep Soler (Instituto de Estudios Financieros) la acción de la ANC y Ómnium fue un disparate. «Es una manera de autolesionarse, como escupir al cielo», dijo Costas. «Tocar el sistema financiero es una temeridad», añadió Soler. CC OO, por su parte, advirtió a las entidades independentistas de que pueden perjudicar al empleo. «Es mejor no tensionar la sociedad ni llevar el conflicto al mundo laboral», remató el sindicato.

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