El bloqueo persistente

¿Qué pretenden los independentistas? ¿Perpetuar la situación para demostrar que España es ingobernable?

El bloqueo persistente
Tonia Etxarri
TONIA ETXARRI

Si la junta de portavoces no lo impide y la Mesa del Parlament no cambia de guión, hoy vamos a ver dos jugadas de gran calado en el hemiciclo catalán. La ‘legitimación’ de Puigdemont y la vuelta a la proclamación de la república catalana independiente, por obra y gracia de las exigencias de la CUP que sigue teniendo en un puño a los dos grupos secesionistas mayoritarios. El reconocimiento del prófugo de Bruselas debería propiciar que éste se eche a un lado y suelte las amarras de la investidura para que empiece a funcionar una legislatura con todas las garantías democráticas. Como hizo, finalmente, Artur Mas cuando abandonó la presidencia del PdeCat con una recomendación -que la investidura fuera rápida y el gobierno duradero- y una constatación: que el independentismo no estaba en condiciones de imponer nada con su 47% de votos. Lo dijo antes de saber que el CEO (Centre d’Estudis d’Observació) de la Generalitat alertara de la pérdida de ocho puntos del sentimiento rupturista en cuestión de tres meses.

Pero estos avisos nunca fueron tomados en consideración por Puigdemont que reclama ‘legitimidad’ para su persona, empeñado en seguir pilotando la cabina de mando. Quiere organizar un organismo paralelo al Parlament desde Waterloo (¿un contrapoder?) desde donde se le rinda honores y pleitesía y colocar en la Generalitat a un personaje clónico para perpetuarse con el mando a distancia.

De confirmarse que su sustituto va a ser el preso Jordi Sànchez, aunque pudiera ser investido si el juez Llarena le permitiera acudir al pleno del Parlamento, la legislatura sería inútil. ¿Eso es lo que pretenden los ‘Illuminati’ de Puigdemont? ¿Perpetuar el bloqueo para demostrar que gobernar dentro de España es imposible? Si Jordi Sànchez no pudiera salir de prisión seguiría corriendo la lista. De Turull a Rull y que siga la noria. Con candidatos que tengan el expediente manchado. Hay otros muchos más diputados independentistas que no tienen cuentas pendientes con la justicia. Pero como a Puigdemont no le interesa la gobernabilidad de Cataluña sino la perpetuación de su condición, la operación ‘bloqueo’ puede entrar en bucle. Que siga el enredo hasta que la situación se haga insostenible y esta situación provoque actuaciones políticas que acaben descolocando a los propios votantes. La de los socialistas de Santa Coloma pidiendo que se excarcele a los políticos presos es un síntoma de la insoportable tensión que se está viviendo en Cataluña.

Mientras los coladores de Puigdemont reconocen que su ‘restitución’ en Waterloo no podrá ser más que simbólica, la CUP quiere aprovechar la deriva de los secesionistas. Y les exige el retorno al punto de partida. A la declaración unilateral de independencia. Lo plantean en su moción que, si nadie lo impide, se debatirá hoy en el Parlament. Quieren volver a la declaración del 27 de octubre de la que tantos ‘notables’ independentistas acabaron renegando en presencia del juez. Pondrán, pues, en un compromiso a los diputados imputados. Los letrados ya han advertido de que pueden incurrir en actos contra la legalidad. Entre otras cosas porque aquella declaración fue anulada por el Tribunal Constitucional. Sigue el bloqueo de un proceso tan ficticio que hasta Beatriz Talegón, después de participar en un acto de ERC y de pasear por una manifestación en favor de los presos de ETA, se ha puesto a oficiar de periodista. Para entrevistar a Puigdemont. ¿Cómo hemos llegado a esto? Pues, seguramente, degenerando.

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