Bildu acepta pedir gestos a los presos de ETA para que el PSE exija su acercamiento

Manifestación en Paris, Francia, en apoyo a los presos de ETA encarcelados en Francia/EFE
Manifestación en Paris, Francia, en apoyo a los presos de ETA encarcelados en Francia / EFE

Suscriben hoy en el Parlamento vasco junto a PNV y Podemos una declaración sobre la política penitenciaria, la primera tras la investidura de Sánchez

Octavio Igea
OCTAVIO IGEA

Apenas diez días después de la moción de censura que ha situado al PSOE a los mandos del Gobierno central el Parlamento vasco va a registrar hoy gestos muy significativos en torno a los presos de ETA y su posible acercamiento, una alternativa que la izquierda abertzale considera más factible con Pedro Sánchez en La Moncloa. PNV, EH Bildu, Elkarrekin Podemos y PSE van a alumbrar esta mañana en la comisión de Derechos Humanos e Igualdad del Legislativo autonómico una proposición no de ley en la que las cuatro formaciones reclaman «otra» política penitenciaria y exigen a los presos de ETA que reconozcan el daño causado.

El documento ha permanecido en hibernación en la Cámara de Vitoria desde que EH Bildu registrara su propuesta hace tres meses, tras el suicidio del etarra Xabier Rey en la prisión de El Puerto de Santamaría. Pero ha recobrado un impulso en las últimas semanas. Como ya avanzó este periódico el mes pasado, la coalición soberanista presentó un texto de dos puntos. El escrito, firmado por Julen Arzuaga, pedía al Parlamento manifestar «su desacuerdo» con la política penitenciaria y «las medidas excepcionales de aislamiento». Además, se instaba a la Cámara a evidenciar su oposición a que las penas impuestas a los presos de ETA se cumplan «lejos de los lugares de arraigo social y familiar, facilitando la relación con sus familiares».

Urkullu reclamará a Sánchez el traspaso de las prisiones

El Gobierno vasco enviará en los próximos días al nuevo Ejecutivo central el informe que recoge las 37 competencias recogidas en el Estatuto de Gernika pendientes de transferir a Euskadi. Y hará especial hincapié en el traspaso de las prisiones y de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social. Así lo confirmó ayer el portavoz, Josu Erkoreka, quien se mostró convencido de que con «voluntad política» es posible que esa operación se complete esta legislatura. «No tengo ninguna duda de que si nos sentamos y las dos partes le imprimimos un impulso político, se podrá hacer», reconoció el también consejero de Autogobierno.

El resto de fuerzas, excepto el PP, no vieron con malos ojos la iniciativa, aunque exigieron a EH Bildu que, a cambio de apoyar esa propuesta se debía incluir un tercer punto. PNV, Elkarrekin Podemos y PSE presentaron una enmienda de adición para añadir una consideración que interpelaba directamente a los presos de la banda terrorista. Para «avanzar en las políticas de convivencia», sería necesario que los reclusos etarras asumieran «principios como el de individualización, humanidad y reconocimiento del daño causado», especifica el escrito firmado por jeltzales, podemitas y socialistas.

Después de permanecer varios meses en barbecho, la proposición no de ley retoma su tramitación en el Legislativo. Fuentes de toda solvencia confirmaron ayer a este periódico que EH Bildu asumirá la petición del resto de partidos para que su texto también salga adelante. El gesto llegará poco más de un mes después de que el propio Parlamento vasco no consiguiera consensuar una declaración institucional congratulándose del final de ETA porque la coalición independentista rechazara apoyar un texto en el que, entre otros asuntos, se lamentaba el «daño injusto causado» por la banda.

Aunque portavoces parlamentarios recalcan que el acuerdo en torno a los presos que se aprueba hoy está cerrado antes del cambio que ha llevado a Pedro Sánchez a la presidencia del Gobierno, lo cierto es que el pacto también va a suponer el primer llamamiento oficial de los socialistas vascos a La Moncloa y al nuevo ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, para que revisen la política penitenciaria. Los principales dirigentes del PSE llevan varios años defendiendo que el actual marco legal permite «ser más flexible» con los reclusos y que se dan las condiciones para que se produzca un acercamiento una vez que ETA haya abandonado la actividad armada. Las fuentes consultadas consideran que puede servir para «facilitar la reinserción y la autocrítica».

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