Batallas menores, batallas mayores

La pugna PNV-EH Bildu sobre Cataluña salpica a Gure Esku Dago. La próxima gran tormenta será por el nuevo estatus

Alberto Ayala
ALBERTO AYALA

El PNV y la izquierda abertzale libran una batalla ininterrumpida por el liderazgo político en Euskadi y la supremacía en el campo abertzale -como PP y PSOE en Madrid- desde la desaparición de la banda terrorista ETA. Cualquier plan o decisión de una cierta relevancia sirven como motor para activar la enésima batalla entre los antagonistas. Hasta ahora con un saldo electoral claramente favorable a los jeltzales.

Era del todo imaginable que el desafío del secesionismo catalán al Estado se convirtiera en un extraordinario motivo de confrontación. Y lo viene siendo prácticamente desde las elecciones catalanas de 2015.

En este tiempo no ha habido semana en que EH Bildu -en alguna ocasión con la inestimable ayuda del sindicato mayoritario, ELA- no haya presionado a los peneuvistas para abrir un segundo frente al Estado desde el País Vasco. Con nulo éxito.

Las calabazas, lejos de disuadir a la organización de Arnaldo Otegi, han servido a la izquierda abertzale de acicate para insistir e insistir en uno de los dos únicos asuntos que parecen ocuparle. El otro son los presos.

En este contexto se celebró la manifestación del sábado en Bilbao contra el 155 y el encarcelamiento de la mitad del Govern cesado. Una marcha a la que se sumó Gure Esku Dago (GED), pero no el PNV, molesto por no ser avisado por ELA y la izquierda abertzale desde el primer momento.

El sindicato y EH Bildu no dejaron pasar la ocasión para cargar ante decenas de miles de personas contra el partido de Ortuzar, reclamarle que rompa con PSE y PP, y exigirle que se avenga al fin a participar en una operación de ruptura como la catalana. Los peneuvistas montaron en cólera y no han dudado en cargar contra Gure Esku Dago por dar cobertura con su presencia a un acto que derivó en un enorme reproche a la formación peneuvista.

El PNV no mostrará sus cartas sobre el Estatuto antes de las municipales de 2019

GED es una plataforma pro derecho a decidir creada desde ámbitos próximos a EH Bildu a imagen y semejanza de la todopoderosa Asamblea Nacional Catalana (ANC) para avanzar hacia la secesión de Euskadi. Sabin Etxea siempre ha guardado las distancias con ella. No quiere que se convierta en un monstruo que amenace con desbordar a los partidos, como sí ha ocurrido con la ANC en Cataluña. Pero cada vez tiene más presencia en sus actos. Por la afinidad de la militancia jeltzale con el trabajo de GED y por interés.

Con el tablero catalán en llamas y un futuro cualquier cosa menos previsible, el PNV no se puede permitir que GED derive en un peligroso instrumento de EH Bildu y ELA contra ellos. De ahí la tormenta de este fin de semana zanjada con la promesa de «autocrítica» de Gure.

El liderazgo político vasco se dirime, y lo hará durante unos meses más, también a orillas del Mediterráneo. Probablemente hasta que dentro de un año, a finales de 2018, el debate sobre el nuevo estatus vasco empiece a cobrar fuerza. Empiece. El PNV difícilmente mostrará sus cartas ni se alineará, por ejemplo con PSE y Podemos, antes de las municipales de primavera de 2019. Sería arriesgar demasiados votos.

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