La Audiencia ve posible identificar en el juicio al ertzaina que disparó la pelota que mató a Cabacas

Los padres de Iñigo Cabacas, a la izquierda, participan en una concentración en el Palacio de Justicia de Bilbao.
Los padres de Iñigo Cabacas, a la izquierda, participan en una concentración en el Palacio de Justicia de Bilbao. / M. Cecilio

Los magistrados juzgan «aventurado y precipitado» archivar la causa contra los agentes que reconocieron haber apretado el gatillo

DAVID S. OLABARRI

La Audiencia Provincial de Bizkaia considera «del todo aventurado y precipitado» el archivo de las actuaciones judiciales contra los tres ertzainas que reconocieron haber disparado pelotas de goma la noche de abril de 2012 en la que resultó herido de muerte Iñigo Cabacas. De hecho, los magistrados entienden que, en este momento procesal, existen «indicios racionales» de su «participación criminal» en el fallecimiento del joven aficionado del Athletic. Entre otras razones, porque apretaron el gatillo de sus escopetas Benelli «en una zona y lapso temporal eventualmente compatibles» con el lugar en el que se encontraba Cabacas cuando recibió el impacto del proyectil antidisturbios en la cabeza.

Los policías dispararon en una «zona y lapso de tiempo» compatible con el lugar del pelotazo

Al contrario de lo defendido por el juzgado de instrucción número 10 de Bilbao, que en abril acordó sobreseer las actuaciones contra estos tres agentes, la Audiencia rechaza el archivo de su causa por «falta de autor conocido» ya que, en su opinión, las distintas pruebas e indicios que obran en el sumario son suficientes para llevarles al banquillo de los acusados. Se sentarán junto a tres mandos intermedios de la Policía autonómica que dieron órdenes de disparar aquella noche. Y deberá ser en el juicio oral -recalca esta misma instancia judicial- cuando se realice la «valoración del conjunto de la prueba» para determinar las supuestas responsabilidades penales y tratar de identificar al agente que efectuó el disparo mortal, que ha sido la principal demanda de los familiares del joven basauritarra.

Cronología

5-4-2012.
Iñigo Cabacas recibe el impacto de una pelota de goma lanzada por la Ertzaintza en las inmediaciones de la calle María Díaz de Haro de Bilbao durante unos altercados posteriores al partido de la Europa League entre el Athletic y el Schalke 04.
9-4-2012.
Permanece varios días ingresado en coma en el hospital de Basurto. Los médicos certifican su fallecimiento la mañana del 9 de abril.11-4-2012: Las primeras investigaciones internas realizadas por la propia Ertzaintza llegan al Juzgado de Instrucción número 10 de Bilbao.
12-4-2012.
Rodolfo Ares, entonces consejero del Interior, anuncia en el Parlamento que el uso de pelotas de goma quedará limitado a situaciones excepcionales.
24-4-2012.
La familia se persona en el proceso judicial.
17-12-2012.
Los ertzainas declaran por primera vez ante la jueza.
8-11-2013.
La jueza imputa a cuatro ertzainas por la muerte de Cabacas. La familia del joven seguidor del Athletic recurre al considerarlo insuficiente.
30-1-2014.
Declara el primero de los agentes procesados.
2-5-2012.
Imputado un quinto ertzaina.
17-6-2015.
Declara el mando que coordinó la carga.
6-6-2016.
La jueza pide más tiempo para cerrar la instrucción.
24-2-2017.
Declaran dos agentes.
3-4-2017.
La jueza cierra la instrucción tras cinco años de investigaciones. Decide llevar a juicio a tres mandos de la Ertzaintza por imprudencia grave. En el auto, de 31 páginas, señala que, «a pesar de los esfuerzos desplegados», ha sido «imposible determinar la autoría» del disparo mortal.
5-4-2017.
La acusación particular, representada por Jone Goirizelaia, pide imputar a tres ertzainas más como posibles autores del lanzamiento de la pelota de goma.
5-5-2017.
La Fiscalía pide el archivo de la causa al apreciar dudas «razonables».
9-7-2017
La acusación particular pide cuatro años de cárcel para los tres mandos de la Ertzaintza procesados en el auto de la jueza de Instrucción.
15-7-2017.
EL CORREO desvela que la Audiencia de Bizkaia da un giro al proceso y lleva a juicio a otros tres ertzainas.

Esta es la esencia del auto judicial de la sección sexta de la Audiencia Provincial de Bizkaia al que ha tenido acceso EL CORREO y que ha dado un vuelco al ‘caso Cabacas’. Como adelantó este periódico el pasado domingo, esta instancia aceptó el recurso de la acusación particular, que ejerce la familia de Iñigo Cabacas, y acordó sentar en el banquillo de los acusados no solo a los tres mandos intermedios a los que la jueza de instrucción había ya llevado a juicio por incumplir los «principios básicos de proporcionalidad, prudencia y seguridad» al dar la orden de disparar en el callejón de María Díaz de Haro, un espacio de «atrapamiento» con «limitadas vías de evasión». La gran novedad de este documento, contra el que no cabe recurso alguno, reside en la decisión de imputar -en contra del criterio de la Fiscalía- también a los tres agentes cuyo procesamiento había sido descartado tras la investigación preliminar.

«Se han ido de rositas»

El pasado abril, la magistrada Ana Torres, encargada de una instrucción judicial que se ha prolongado cinco años, archivó las actuaciones contra estos ertzainas con el argumento de que, «a pesar de los esfuerzos desplegados», ha sido «imposible determinar la autoría» del disparo mortal. Estos uniformados rompieron su silencio en una entrevista con este periódico para mostrar su frustración por llevar varios años imputados por el simple hecho de haber «dicho la verdad», mientras que otros compañeros «que también dispararon» se habían «ido de rositas» por no reconocerlo. La jueza, sobre este punto concreto, subraya en que es «bastante probable» que otros funcionarios lanzasen proyectiles y recalca que, a pesar de las numerosas pruebas periciales, cabe la posibilidad de que el «autor del fatal impacto» fuera otra persona distinta a los encausados.

Las claves del giro procesal

Informe de la autopsia
La Audiencia recuerda que los forenses dictaminaron que la de Iñigo Cabacas fue una muerte de «origen violento», de etiología «homicida», cuya causa había sido el impacto de un «proyectil esférico de 55 milímetros» -«compatible» con las pelotas de goma antidisturbios- de forma «prácticamente perpendicular» sobre la región derecha cefálica del fallecido.
Informe del laboratorio de Balística Forense
Este documento dictaminó que el disparo se produjo a una «distancia estimada» de unos 25 metros. Los jueces insisten en que no se pudo determinar la «posición exacta», pero que los peritos sí pudieron deducir un área probable de lanzamiento situada a lo largo de una línea de «9 metros de longitud a unos 28 metros de distancia de la víctima».
Testigo y llamadas al 112
Los magistrados también señalan a la declaración de un testigo que vio «caer» a Iñigo Cabacas nada más recibir el pelotazo y realizó una llamada al teléfono de emergencias (112). Indicios que serían «eventualmente compatibles» con la hora y el espacio en el que se encontraban los agentes cuando realizaron los disparos.
Cámaras de seguridad
La Audiencia también alude en su auto a las grabaciones de las cámaras de seguridad y las horas que allí se reflejan. De hecho, resalta que uno de los policías reconoció en sede judicial que él es uno de los ertzainas que aparece en uno de los vídeos. Todas estas pruebas -concluye el auto de la Audiencia de Bizkaia- deberán valorarse de forma conjunta en el juicio.

La Audiencia de Bizkaia, sin embargo, ha enmendado ahora a la jueza de instrucción. En su auto, el tribunal señala que el hecho de que hubiese más agentes que dispararon aquella noche «no es argumento» para acordar el sobreseimiento de la causa en este momento procesal. Y señala una serie de pruebas que, según su criterio, aportan «indicios racionales» de su «participación criminal» en los hechos que, además, deben ser «valorados» en un juicio, no en fase de instrucción. Los jueces señalan al informe de la autopsia y al dosier del Laboratorio Central de Balística Forense, en el que se apuntó que el disparo se realizó desde unos 25 metros. Respecto a la hora y al espacio, también apuntan a la declaración de un testigo que vio caer a Cabacas, las llamadas al 112 y las imágenes de las cámaras de seguridad. Pruebas que, subraya la Audiencia, hacen «aventurado y precipitado» el archivo de la causa.

Los mandos incumplieron «las más elementales reglas de prudencia y profesionalidad»

Junto al auto en el que ha acordado llevar a juicio a los tres ertzainas que reconocieron haber disparado pelotas de goma, la Audiencia Provincial de Bizkaia ha emitido otras dos resoluciones en las que, básicamente, respalda la instrucción judicial que ha dirigido Ana Torres durante los últimos cinco años.

En este sentido, los magistrados rechazan los recursos planteados por las defensas y respaldan su decisión de procesar a tres mandos intermedios por un supuesto delito de homicidio por «imprudencia grave profesional». Estos agentes estaban al frente de otras tantas furgonetas policiales y dieron la orden de disparar pelotas de goma en el callejón de María Díaz de Haro. La acusación particular, dirigida por la letrada Jone Goirizelaia, solicita cuatro años de cárcel para estos tres ertzainas procesados. Además, pide seis años de inhabilitación y la prohibición de acercarse a los padres de Iñigo Cabacas.

La Audiencia coincide con la jueza instructora al señalar que, al menos indiciariamente, existió una infracción de las «más elementales reglas de prudencia y profesionalidad».

Distancia «inadecuada»

Por un lado, advierten de que la distancia entre los agentes y las personas que estaban en el callejón era «inadecuada». La jueza de instrucción ya aseguró que estaban lo suficientemente cerca para que los proyectiles causaran letales resultados aunque las escopetas estuviesen activadas en el modo más suave. La Audiencia también alude a la propia configuración del callejón, con una «única vía libre de salida y dispersión», e insiste en que, en el momento del pelotazo, la plaza no estaba «especialmente concurrida ni se aprecia un lanzamiento masivo de objetos». Circunstancias que hubieran hecho «eventualmente necesario» el uso de pelotas de goma por parte de unos agentes «que contaban con la debida y reglamentaria protección».

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