El PNV se vuelca con el referéndum catalán

Borja Agudo

Envía una nutrida delegación política e institucional a la manifestación convocada por Gure Esku Dago en Bilbao en defensa del 1-O

Olatz Barriuso
OLATZ BARRIUSO

Euskadi se miró este sábado, por unas horas, en el espejo catalán. El tiempo dirá si la imagen de unidad abertzale en pro del derecho a decidir que PNV y EH Bildu proyectaron al caminar de la mano por las calles de Bilbao en defensa del referéndum ilegal del 1 de octubre es flor de un día o un proyecto naciente. En cualquier caso, el PNV echó el resto para cerrar filas con el independentismo catalán y envió una amplísima delegación política –y, lo que resulta más llamativo, también institucional– a la marcha convocada por Gure Esku Dago bajo el lema ‘Votar para decidir. Democracia. Cataluña, estamos con vosotros’. La fotografía resultante recordó vivamente a la que ha impulsado el ‘procés’: la de la colaboración política entre el nacionalismo institucional y la izquierda independentista, bajo la batuta de plataformas sociales de cariz soberanista.

Un modelo que, en Cataluña, además de instalar al Govern en la desobediencia y conducirle hacia un choque de trenes con el Estado, ha dejado seriamente maltrecha a la antigua Convergència –ahora PDeCAT– y ha encumbrado a Oriol Junqueras y a Esquerra, además de proporcionar un decisivo protagonismo a los antisistema de la CUP. En Euskadi, el PNV –que nunca ha mirado con simpatía esa ecuación– ha optado en cambio por situarse en la centralidad, cultivar un discurso pactista, gobernar con el PSE en diputaciones y ayuntamientos y acordar con el PP las ‘cosas de comer’, en Vitoria y en Madrid. No obstante, el inédito desafío de la Generalitat le ha obligado a resituarse y condiciona su discurso moderado, la reedición de los acuerdos presupuestarios con los populares, cada vez más en el alero, y los hasta ahora bien trabados equilibrios internos.

Tan solo dos días después de que el lehendakari Urkullu abandonara la comodidad del argumentario habitual para advertir de que el 1-O no cumple las «garantías debidas», su partido se echó a la calle, con los tres diputados generales a la cabeza, para pedir sin matices que se vote el próximo 1 de octubre y denunciar los intentos del Gobierno central de «torpedear e impedir por la fuerza» que Cataluña ejerza los «derechos políticos» que tiene como «nación».

Solo faltó Andoni Ortuzar y porque estaba en Girona con Puigdemont. Sabin Etxea envió a una nutridísima representación, al nivel de la de Sortu y EH Bildu, o incluso mayor. Los jeltzales tienen claro que el grueso de su electorado bendice el órdago de la Generalitat y, para no dar argumentos a la izquierda abertzale, que les acusa de ejercer de «dique de contención del régimen del 78» con su apoyo a Rajoy, están dispuestos a resintonizarse. Eso les forzó ayer a completar el recorrido junto a rivales políticos de primer orden como Arnaldo Otegi, ‘Txiki’ Muñoz, Pello Urizar y Arkaitz Rodríguez, y entre gritos incesantes de ‘independentzia’, una constante en la movilización, apoyada también por ELA y LAB y secundada por decenas de miles de personas –30.000, según la Policía municipal– entre el fragor de las esteladas, a diez euros en los puestos callejeros. También se vieron copias de la papeleta para votar el 1-O, un diccionario euskera-catalán a la venta en uno de los tenderetes junto a pines y mecheros, camisetas con la palabra ‘sí’ y hasta documentos para tramitar el DNI vasco.

«Se dan las condiciones para que Euskadi pueda decidir»

Gure Esku Dago dejó claro que pretendía con la movilización organizada ayer no solo hacer llegar el calor y cercanía del soberanismo vasco a Cataluña sino también exigir que se reconozca el derecho a decidir en Euskadi. La portavoz de la plataforma, Zelai Nikolas, se mostró convencida, incluso, de que «se dan las condiciones para que nosotros también, juntos, podamos comenzar el camino de la libre decisión».

Para la organización social, que copia el modelo de la ANCcatalana y que ya ha organizado consultas simbólicas en decenas de municipios vascos, una cadena humana y otras movilizaciones en favor del derecho a decidir, la reivindicación fundamental es que «en una democracia normal» los ciudadanos puedan votar para «decidir el futuro».

Al término de la marcha, los portavoces de Gure Esku Dago leyeron un manifiesto que insistía en esas ideas, tras un recorrido a ritmo rápido y marcado por los gritos continuos de ‘independentzia’ y alguno aislado de ‘votarem’. Activistas de Gure Esku Dago sostuvieron la pancarta, tras la que se situaron también algunas caras conocidas como la del exrector de la UPV Iñaki Goirizelaia, la sindicalista agraria Maite Aristegi y elde Comisiones Obreras Jesús Uzkudun. A la llegada al Ayuntamiento, los portavoces de la plataforma racalcaron que se vive un «momento histórico» que pide «comenzar a andar juntos, trabajar para generar confianzas mutuas y ser creativos». «Por encima de persecuciones, los vascos están con Cataluña», remacharon.

Ausencia del Gobierno vasco

El partido estuvo representado por los tres presidentes territoriales –la vizcaína Itxaso Atutxa, el alavés José Antonio Suso y el guipuzcoano Joseba Egibar– y nada menos que otros cuatro burukides del EBB, la secretaria, Mireia Zarate, María Eugenia Arrizabalaga, Iñaki Txueka y Kepa Aldama. Más sorprendente resultó el ramillete de cargos institucionales de primer nivel que se situaron tras la pancarta, una afluencia que contrastó con la ausencia de cargos del Gobierno bipartito PNV-PSE en una movilización que pretendía mostrar solidaridad con Cataluña pero también abrir la vía hacia un proceso similar en Euskadi. Sí estuvieron, en cambio, los tres diputados generales –Unai Rementeria, Markel Olano y Ramiro González–, el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, con las concejalas Gotzone Sagardui y Nekane Alonso, dos de los cinco diputados jeltzales en el Congreso –los guipuzcoanos Joseba Agirretxea y Xabier Barandiaran–, la presidenta de las Juntas de ese territorio, Eider Mendoza, además de alcaldes, concejales y parlamentarios vascos.

Un espaldarazo inequívoco al Govern un día después de que recurriera ante la UE la rebaja de la factura eléctrica a la industria vasca. Atutxa insistió en que «por supuesto» las instituciones catalanas están «legitimadas» para llamar «a su pueblo» a un referéndum de independencia y dejó claro que el PNV «exige» que se respete la voluntad de las instituciones catalanas y lo seguirá haciendo «en el futuro». Más elevado fue el tono de EH Bildu, que negó el carácter «democrático» del Estado y animó a iniciar un proceso soberanista en Euskadi, en sintonía con los carteles que llevaban los manifestantes y que, en castellano, catalán, inglés y francés, proclamaban ‘Queremos decidir’. Una música festiva recibió a la cabecera de la marcha a su llegada a las escalinatas del Ayuntamiento, una hora antes de lo previsto por la organización. Allí, todos los aplausos se los llevó la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, que envió un mensaje de agradecimiento, en el que también tachó de «antidemocrático» al Gobierno de España por «perseguir las ideas».

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