La Generalitat eleva a 893 los heridos o contusionados en los altercados

Entre los ciudadanos hospitalizados hay un hombre que sufrió un infarto en uno de los colegios y otro que recibió un pelotazo de goma en un ojo

Solange Vázquez
SOLANGE VÁZQUEZ

La Conselleria de Salud de la Generalitat ha elevado hoy a 893 el número de heridos en cargas policiales por el referéndum. Los más graves fueron un hombre que tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en el Hospital de Sant Pau de Barcelona por lesiones en un ojo a causa de una pelota de goma y otro varón de 70 años que ingresó por infarto en el centro de la Vall d'Hebron de Barcelona y que se encuentra en estado crítico pero controlado. El hombre sufrió la parada cardiorrespiratoria cuando las fuerzas de seguridad se disponían a desalojar la escuela La Mariola de Lleida.

Del total de los heridos, 384 los son en la Región Sanitaria Barcelona, de los que 302 en la ciudad de Barcelona, 51 en la Metropolitana Norte y 31 en la Metropolitana Sur. El resto han sido 250 en la Región Sanitaria Girona; 111 en la de Lleida; 58 en Terres de l'Ebre; 47 en Catalunya Central; 42 en Camp de Tarragona, y 1 en la de Alt Pirineu i Aran. Sólo cuatro permanecen ingresados.

Después de que los Mossos hicieran caso omiso a la orden del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de desalojar los colegios electorales para las 6.00 horas, efectivos de las Fuerzas de Seguridad del Estado tuvieron que afrontar en solitario la tarea de impedir el referéndum, lo que desencadenó choques y cargas policiales en decenas de colegios electorales de toda Cataluña, especialmente en el centro de Barcelona.

Los vídeos de los incidentes

Desde primera hora, agentes de la Guardia Civil y la Policía Nacional, en su intento de impedir la consulta, empezaron a acceder a los centros de votación, donde los ciudadanos -que no habían sido desalojados- actuaban de 'escudos humanos'. La tensión y los forcejeos iniciales fueron a más y acabaron en cargas policiales en las inmediaciones de algunos centros docentes barceloneses.

En medio del caos -unos colegios quedaron 'desactivados' pero en otros se pudo votar-, las Fuerzas de Seguridad del Estado cargaron en diversos puntos del centro de Barcelona y algunos grupos de violentos intentaron obstaculizar la movilidad de los grupos de antidisturbios. Es lo que ocurrió en el colegio Ramon Llul, en Barcelona, sobre las 10.30 horas. Agentes de la Policía Nacional dispararon pelotas de goma -en trayectoria bombeada y para mantener la línea de seguridad- al quedar bloqueados cuando intentaban abandonar en sus furgonetas los alrededores del centro escolar, después de que algunas personas les arrojaran objetos como paraguas o vallas.

Algunos de los ciudadanos concentrados mostraron en las redes sociales las pelotas de goma que disparó la Policía, las primeras que se utilizan en Cataluña desde que el 30 de abril de 2014 el Parlament prohibió su uso a los Mossos d'Esquadra y policías locales.

Algunos de los incidentes fueron vividos 'in situ' por miembros de la clase política: la consellera de Enseñanza de la Generalitat, Clara Ponsatí, afirmó haber sido agredida por agentes del Cuerpo Nacional de Policía a su entrada en la sede del Departamento. Fue «arrastrada por el suelo», recibió golpes y le robaron su Ipad personal. «El Estado español ha cruzado una línea roja», aseveró..

Por su parte, la alcaldesa de Girona, Marta Madrenas, criticó la actuación policial destinada a impedir la votación: «Lo digo bien claro: ¡no lo perdonaré nunca!». En un apunte de Twitter, anunció que votó y que vio «vídeos de una violencia extrema e inexplicable de la Policía española cargando» contra las personas que se concentraban en los puntos de votación. Madrenas (PDeCAT) lamentó que se persigan urnas «en pleno siglo XXI».

Actuación «profesional y templada»

Ante estas denuncias de violencia injustificada, el Gobierno de Mariano Rajoy defendió la actuación de la Policía y la Guardia Civil, que calificó de «profesional y templada». Fuentes del Ejecutivo subrayaron que el único objetivo es retirar material electoral y que las cargas se produjeron cuando se vio peligrar la integridad física de los agentes.

En este sentido, el delegado del Gobierno, Enric Millo, justificó que las Fuerzas de Seguridad del Estado intervinieran en los colegios electorales por la falta de acción de los Mossos: «Nos vemos obligados a hacer lo que no queríamos hacer», dijo, tras lamentar que en la Policía autonómica se haya impuesto la «línea política». El régimen disciplinario de los Mossos d'Esquadra regulado por la Ley de la Policía de la Generalitat recoge como falta muy grave «el abandono del servicio» y «el incumplimiento del deber de fidelidad a la Constitución o al Estatuto en el ejercicio de las funciones», según explican los juristas.

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