Anticorrupción apunta contra Puigdemont en su etapa como alcalde de Girona

Carles Puigdemont, en un paseo por Girona poco después del referéndum./Reuters
Carles Puigdemont, en un paseo por Girona poco después del referéndum. / Reuters

Operación policial en relación a un desvío de fondos de la compañía de aguas durante la época en que el expresidente gobernó el municipio

CRISTIAN REINO

Los problemas judiciales se le acumulan a Carles Puigdemont. El expresidente de la Generalitat, procesado por rebelión y malversación por los hechos de octubre pasado que acabaron en la declaración unilateral de independencia, podría verse implicado en un nuevo caso, en esta ocasión de corrupción, durante su época como alcalde de Girona, entre 2011 y 2016.

La Fiscalía Anticorrupción apunta contra el expresident por un eventual delito de malversación de fondos públicos o de apropiación indebida. Las presuntas irregularidades se remontan a 2014. Ese año, el Ayuntamiento de Girona aprobó la adquisición del fondo artístico del crítico e historiador Rafael Santos Torroella, que incluía una colección de arte de unas 1.200 obras, entre otras de Picasso, Dalí, Miró y Tapies. La operación rondaba los cuatro millones de euros y la Fiscalía sospecha que la Corporación empleó fondos procedentes de la empresa adjudicataria del servicio de aguas de la ciudad gerundense y su comarca, Agissa, a la compra de las obras de arte.

El fiscal anticorrupción, José Grinda, lideró ayer una operación policial en Girona, Sarrià de Ter y Salt, los tres municipios que forman parte del consorcio de la compañía de aguas, de titularidad mixta público-privada. Agentes de la Guardia Civil se personaron en los tres consistorios para realizar requerimientos de documentación. El caso también salpica al actual presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, que fue alcalde de Sarrià de Ter durante la época investigada. Fuentes del TSJC descartaron ayer que de momento Carles Puigdemont haya pasado a tener la condición de investigado en el procedimiento del juzgado de instrucción 2 de Girona.

La compra de las obras de arte forma parte de un caso más amplio que se investiga judicialmente desde 2015, a raíz de una denuncia de la CUP contra directivos de la concesionaria del agua por enriquecimiento ilícito, administración desleal y facturaciones irregulares para favorecer a la parte privada de la compañía. La Fiscalía de Girona abrió diligencias por un supuesto desvío de fondos en beneficio de la parte privada de Agissa que podría ascender a 15 millones de euros, lo que acabó repercutiendo en la ciudadanía, a la que le subieron el canon del servicio de agua.

Antecedentes

Las supuestas anomalías, no obstante, se remontarían años atrás, hasta 1998, en la etapa del exsocialista Joaquim Nadal al frente del Ayuntamiento de Girona. La investigación cree que la compañía falseó sus cuentas. Aun así, Puigdemont renovó la concesión en 2013. La actual alcaldesa, Marta Madrenas, afirmó ayer que la operación de la Guardia Civil no fue más que un «show» y precisó que «todo el dinero» que se ha invertido en arte «proviene de partidas ordinarias, no del canon del agua, y todos los Presupuestos son públicos». La CUP también cargó contra la operación de ayer, pues, a su juicio, solo buscaba ir a por Puigdemont y no a destapar la corrupción. «Que la corrupción no tape la guerra sucia, y que la guerra sucia no tape la corrupción», aseguraron los anticapitalistas.

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