La agenda del ‘procés’ pone en aprietos judiciales a Mas, Rovira y Gabriel

Oriol Junqueras, el pasado septiembre con Josep Maria Jové./REUTERS
Oriol Junqueras, el pasado septiembre con Josep Maria Jové. / REUTERS

Josep Maria Jové, hombre de confianza de Junqueras, resumió en una libreta los debates en torno a la hoja de ruta hacia la independencia

A. G.

Una agenda intervenida por la Guardia Civil en el registro del domicilio de Josep Maria Jové, exsecretario general del Departamento de Vicepresidencia, Economía y Hacienda de la Generalitat, revela el rol que supuestamente desempeñaron en el comité estratégico del ‘procés’ el expresidente catalán Artur Mas, la dirigente de ERC Marta Rovira, Anna Gabriel, portavoz de la CUP; y el jurista Carles Viver, entre otros. La libreta recoge anotaciones fechadas entre el 12 de febrero de 2015 y el 11 de noviembre de 2016 respecto a «la hoja de ruta y el proceso hacia la independencia de la república catalana», «el referéndum», «estructuras de Estado», «leyes de desconexión» y «estrategia de desobediencia».

La agenda «de color negro con la inscripción Moleskine», hallada en la casa de Jové el 20 de septiembre e identificada por los investigadores como ‘Indicio 8’, es objeto de un informe fechado el 28 de noviembre y que se remitió al Juzgado de Instrucción número 13 de Barcelona. En ella se resumen debates internos sobre el control o no de los Mossos y la necesidad de crear estructuras de Estado como un Banco Central o una Hacienda y Seguridad Social propias. En esas reuniones pudieron haber participado, además, el exconsejero de Presidencia Francesc Homs, el portavoz de ERC en el Congreso Joan Tardá y los exdiputados autonómicos de la CUP Eulàlia Reguant y Benet Salellas.

En sus conclusiones, la Guardia Civil señala que ya en marzo de 2015 se habla abiertamente de república catalana, de independencia y de repercusión internacional. «Es ERC -indica el instituto armado- quien quiere crear un nuevo Estado en el seno de Europa». Para ello, el 6 de julio de 2015 establecieron una hoja de ruta con cuatro fases, dos de ellas fuera de la Constitución: «preparación del Estado, reconocimiento del Estado a nivel internacional, estructuras de Estado y medidas sectoriales». El proceso tendría una duración de 18 meses y en el mismo juega un papel relevante Carles Viver, exvicepresidente del Constitucional.

Según las anotaciones de Jové, en febrero de 2016 se consideraba que un referéndum no pactado «no tenía sentido», aunque se pensaba que la única manera de que internacionalmente se presionase al Estado era «ir hasta el final». «Anotaron expresamente que ello -dice la Guardia Civil sobre un referéndum sin pacto previo- podría suponer hacer el ridículo». Por fin, en junio de 2016, asumen que tendrán que recurrir a la vía unilateral ante la negativa de Rajoy a negociar. Joan Vidal, entonces secretario del Govern, sería el encargado de «elementos tales como el censo de votantes, el registro de funcionarios voluntarios o la posibilidad de utilizar doble urna».

Reacción del Estado

La lealtad de los Mossos es motivo de numerosas anotaciones. Fue Artur Mas el que el 8 de noviembre de 2016 aseguró que la Policía catalana «haría siempre lo que les dijesen los jueces», sin que desde el Departamento de Interior se ordenara lo contrario. Fue también el expresident quien, en una reunión anterior, había planteado dudas sobre el papel del Parlament, qué harían las empresas o si se podría asegurar el tráfico financiero, y quien abogó por «calibrar bien las consecuencias de las reacciones del Estado».

Las notas de Jové prueban que la división va aumentando. Así, Jordi Turull (JT) muestra su preocupación por la «desestabilización del Parlament» si dimiten los letrados. Marta Rovira (MR), por su parte, «quiso calmar la situación diciendo que eso se solucionaba teniendo claro adónde iban». El instituto armado subraya que «en la práctica el calendario» que refleja Jové «se respetó casi en su totalidad».

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