Visita a la casa de Julián Gayarre, 'el rey del canto'

Mausoleo de Julián Gayarre en El Roncal , Navarra. /E. C.
Mausoleo de Julián Gayarre en El Roncal , Navarra. / E. C.

La localidad navarra de Roncal mantiene viva la memoria del famoso tenor Julián Gayarre. Allí esperan su casa-museo y el panteón

IRATXE LÓPEZ

En el barrio de Arana mandó construir su hogar, en 1879, sobre el solar donde había estado ubicada la casa natal. El tenor Julián Gayarre (Roncal 1844-Madrid 1890) amaba el pueblo que le vio crecer, la localidad navarra de Roncal. Por eso quiso asentar allí sus raíces, para tener siempre un sitio al que volver. El 2 de enero de 1990 el edificio se convirtió en Casa Museo. Se cumplían por entonces cien años de su muerte y sus impulsores no quisieron olvidar la figura de este cantante lírico que paseó el nombre de la localidad por los escenarios de todo el planeta.

Su llegada al mundo tuvo lugar en el seno de una familia humilde, por eso se ganaba la vida primero como pastor. Poco después su padre le consigue un puesto de dependiente en una mercería de Pamplona. Sería en la capital navarra donde toma contacto por primera vez con la música. Un buen día, una banda pasa por delante de la tienda y decide unirse a ella. La aventura no duró mucho, fue despedido y volvió a Roncal.

Los datos

Dónde
C/ Arana s/n, Roncal (Navarra)
Cuándo
Sábados de 11.30 a 13.30 y de 16:00 a 18:00 h. Domingos de 11.30 a 13.30 h.
Precio
2 euros
Información
948 475 180 / www.juliangayarre.com

Allí, entre las paredes de su morada, aguardan objetos personales. Muebles, recuerdos, trofeos… repartidos por las habitaciones para perpetuar su memoria. Seis jóvenes vizcaínas licenciadas en Bellas Artes y pertenecientes al colectivo ERCODA se encargaron de la restauración de los útiles expuestos. Cincuenta piezas pasaron por sus hábiles manos. Destacan los trajes que Gayarre utilizó para dar cuerpo a sus personajes en óperas como 'Lucrecia de Borgia','La Favorita', 'El Trovador' o 'Rigoletto'.

Antes de subir a escena Julián pasó por varios oficios. Trabaja en una forja y regresa a Pamplona como herrero. Dicen que solía contar mientras afrontaba esas labores. Que un compañero le escuchó y ofreció un puesto en el recién creado Orfeón Pamplonés. Tras la prueba, conseguiría la plaza de primer tenor. Encaminaba, poco a poco, su carrera hacia el estrellato. Por fin intuía lo que era el solfeo de la mano del maestro navarro Hilarión Eslava, que le ayudó a entrar en el Conservatorio de Madrid. Allí ganaría en 1868 el segundo premio de canto.

Coronas, pelucas, complementos, adornos y calzado hablan de su faceta artística, repartidos por las estancias de la casa. Curiosidades del pasado que llaman la atención del visitante, quien deberá imaginar las luces del teatro apagándose mientras se abre el telón y aparece en escena el Duque de Mantua ideado por Giuseppe Verdi. Milán –donde estudia con el maestro Gerli–, Bolonia, Roma, Viena, Moscú, Londres, Lisboa, Buenos Aires… asistirían al éxito clamoroso de este artista. En 1869, durante una representación de 'Elixir de amor' en Varesse, recibe antes de salir a escena la noticia de la muerte de su madre. Canta con profunda emoción y logra su primer éxito.

El tenor Jualián Gayarre.
El tenor Jualián Gayarre.

El apoteósico que le confirma mejor tenor del mundo lo alcanza con su ópera preferida, 'La favorita', el 2 de enero de 1876, en el teatro milanés de La Scala. La realeza europea se doblega ante su voz concediéndole condecoraciones y galardones. Su buen hacer se ganaría el aplauso del público, el reconocimiento de sus paisanos, un monumento en el pamplonica Parque de la Taconera y la calificación de 'senza rivali', 'le Roi du chant' ('sin rivales', 'el rey del canto'). Sus especiales cualidades destacaban con cualquier libreto. Aunque la mayoría de tenores suele especializarse en un repertorio concreto, educando su garganta para poder triunfar con las mimas arias, Gayarre ampliaba sus predilecciones con registros de voz dispares. Desgraciadamente, no se conserva ninguna grabación pero muchos entendidos confirman, a través de crónicas de la época, que podía calificarse de única.

Aunque resulte un tanto morboso, el instrumento capaz de catapultarle a la fama, su laringe, es otra de las curiosidades a observar en la casa-museo. Le fue extraído antes de su embalsamamiento. En diciembre de 1889, a pesar de arrastrar una bronconeumonía gripal, decidió cantar en Madrid, dentro del Teatro Real, 'Los pescadores de perlas'. En una de las notas agudas su voz se quebró y él acabó desmayándose. A partir de ahí, la depresión encarcela su mente mientras la alta fiebre devora su cuerpo. Muere el 2 de enero de 1890 a las cuatro y veinticinco de la madrugada, con solo cuarenta y seis años.

Roncal no le ha olvidado, igual que él lo mantuvo en su memoria pues pertenecer a ese lugar era el título más prestigioso que se le había concedido. Su fortuna levantó las escuelas y el frontón. Dieron su nombre a un paseo. Allí espera además su panteón-mausoleo obra de Mariano Benlliure. La reina María Cristina, que le había concedido la Cruz de Carlos III en 1886, pretendió evitar que la talla considerada la mejor obra del escultor abandonase Madrid, pero la voluntad de la familia se impuso.

El inmueble familiar alberga, además, un importante archivo de prensa y de documentación sobre su vida y trabajo, también sobre el mundo de la ópera. Se ha convertido en lugar de peregrinación para curiosos y amantes de la música. Entre los personajes ilustres que han cruzado su vestíbulo hay grandes nombres como el de Alfredo Kraus, que los visitó en 1998. Sus ojos vieron el modesto cuarto de este ídolo cultural. La bicicleta. Su piano. Es hora de que tú te acerques también a contemplarlo.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos