Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, Reserva de la Biosfera

Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, Reserva de la Biosfera

El relieve escarpado se mezcla con el agua para formar el espacio natural protegido de mayor superficie en España

ÁLVARO ROMERO

Ubicado en el noroeste de la provincia de Jaén aparece el mayor espacio natural protegido de España y el segundo de Europa, el Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y las Villas, con más de 200.000 hectáreas de bellos parajes y escarpado relieve. Tierras de media montaña que impresionan a los visitantes entre paredes rocosas, profundos valles y frondosos bosques. Una zona de incalculable valor natural que toma tierras de 23 municipios de las comarcas de Cazorla, Segura, Quesada y Las Villas y fue denominada Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

La región ofrece tranquilidad, armonía y paisajes llenos de vida, sin elementos que alteren su magia. Su amplitud aporta una sensación de libertad única, la que se siente en los grandes territorios vírgenes y la que tendrá todo turista a la hora de escoger entre las muchas y variadas opciones de ocio disponibles.

La importancia del agua

El agua es uno de los elementos más importantes de este espacio natural. La extensa red hidrográfica existente permite no sólo disfrutar de una gran variedad de flora y fauna, sino también realizar numerosas actividades como paseos en barca por el embalse del Tranco o senderismo junto al río Borosa. Allí nacen ríos tan importantes como el Guadalquivir o el Segura. Disfrutar del salto de agua de Chorro Gil es otra de las posibilidades más destacadas. 

Riqueza natural

Tiene el privilegio de contar con una abundante variedad de flora y fauna, factores que contribuyen de manera decisiva a su riqueza natural. En lo alto de los roquedos se pueden contemplar aves como el quebrantahuesos, el águila real o el buitre leonado. Al adentrarse en su interior el visitante descubrirá bosques de pinos, intercalados con encinas, robles y áceres. Entre esos montes conviven cabras montesas, ciervos, gamos, muflones y jabalíes, entre otros animales.

Sus municipios

La población local se agrupa en núcleos rurales y ha aprendido a lo largo de los siglos a adaptarse de la mejor manera posible a la dureza del medio. El mayor acierto de los lugareños es aliarse con la naturaleza para ofrecer productos y servicios de alta calidad. Allí se obtiene aceite excepcional y una exquisita carne de cordero. La belleza del entorno hace que el turismo sea una importante fuente de ingresos, prueba de ello es la amplia oferta de alojamientos, restauración y actividades de ocio.

Por lo general los pueblos de la zona son pequeños y acogedores. El paso de civilizaciones tan dispares como la íbera, romana o árabe dejaron su huella en esta región. Los núcleos más poblados, como Cazorla, Villanueva del Arzobispo y Villacarrillo, están en la periferia del parque. Los de menor población se ubican en el interior del mismo y apenas alcanzan los 500 habitantes, como es el caso de Segura de la Sierra, Hornos de Segura o Benatae. También destacan Siles, Santo Tomé o Quesada.

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