El gigante de los cruceros por el Mediterráneo

El grandioso Meraviglia de MSC Cruceros, con 315 metros de eslora y 43 de manga, tiene 19 pisos si se descuenta la planta 17 que por superstición italiana pasa a ser la 18./
El grandioso Meraviglia de MSC Cruceros, con 315 metros de eslora y 43 de manga, tiene 19 pisos si se descuenta la planta 17 que por superstición italiana pasa a ser la 18.

El Meraviglia de MSC Cruceros, un gigante con capacidad para 5.714 pasajeros y 1.500 tripulantes, zarpa cada viernes de Barcelona y recala en los puertos de Marsella, Génova, Roma, Palermo y Malta

Ainhoa De las Heras
AINHOA DE LAS HERAS

El Meraviglia no tiene ni un año de vida. Amadrinado por la fascinante Sofía Loren, fue bautizado y botado el 3 de junio de 2017 en el puerto francés de Le Havre. Se convirtió así en el mayor barco construido por un armador europeo y en uno de los más grandes que surcan hoy los mares. Con capacidad para 5.714 pasajeros y 1.500 tripulantes a bordo, la última joya de la naviera MSC Cruceros zarpa cada viernes del puerto de Barcelona y durante una semana completa navega por el Mediterráneo recalando cada día durante unas horas en Marsella, Génova, Civitavecchia, Roma, Palermo, Sicilia, y La Valeta, en la pequeña isla de Malta, antes de regresar a España. El turismo de cruceros se ha convertido en los últimos años en una de las opciones más demandadas para disfrutar de unas vacaciones diferentes. Otros destinos posibles se sitúan en Brasil, Sudáfrica, el Caribe, China, Emiratos Árabes y en verano, el norte de Europa.

MSC Cruceros (Barcelona)

Cuándo:
Cuándo El crucero parte cada viernes de Barcelona. El embarque debe realizarse antes de las 15.30 horas
Teléfono:
912035800
Web:
www.msccruceros.es

Una de las novedades que ofrece el Meraviglia se llama Yath Club, un espacio reservado y más tranquilo que se sitúa en los últimos pisos de la proa para un máximo de 200 huéspedes «más exigentes», con restaurante, bar y jacuzzi privados. Estos pasajeros disfrutan además de servicio de mayordomo, vestido con el clásico chaqué, las 24 horas. En su amplio camarote, con terraza propia, se cuida hasta el último detalle. Las sábanas son de algodón egipcio. «Me encanta el contacto con la gente», dice una de ellos, Marcella Sandelina, natural de Madagascar.

Piscinas de la cubierta, los juegos de luces representan cuadros en la galería y el particular aquapark del crucero.

En el Meraviglia conviven tripulantes de 66 nacionalidades, entre otras, balineses, japoneses, nepalíes, argentinos..., que deben dominar varios idiomas. «Tienes que ser un poco psicólogo. Es más importante hablar con el corazón que tener una pronunciación perfecta», aconseja a sus empleados Rosalía Scaldaberri, la manager italiana del Yath Club, cuyo marido es músico y toca el piano en el barco.

Permanecen a bordo siete meses al año y el resto vuelven a sus casas en tierra. Así muchos forman su familia en el crucero. «Lo más importante para nosotros es el turista, que se encuentren como en casa, con un tratamiento personalizado», explica Giovanni Massa, director del hotel y antiguo capitán de barco. «La verdadera navegación era la de antes, ahora todo es muy tecnológico y más seguro», compara.

Fábrica de mozzarella

No parece el mejor destino para perder unos kilos. Además del bufé y varios comedores, el barco cuenta con restaurantes temáticos –«el más exitoso», el japonés, italiano, mexicano, argentino– y una chocolatería. A bordo se hornea a diario el pan y una amplia gama de pastelería, y también cuentan con una fábrica de deliciosa mozzarela con auténtica leche de búfala. Entre otros lujos, los pasajeros pueden disponer de periódico diario, ya que lo imprimen cada mañana, y tiendas duty-free abiertas sólo mar adentro.

Adquieren cada semana 32 toneladas de vegetales y 30 de fruta, por lo que necesitan un inmenso almacén que ocupa parte de la nave. Aunque disponen de abastecimiento para unos 30 días, reponen los alimentos, de 100.000 tipos diferentes, cada semana en Génova y en ocasiones en Barcelona. «La pizza es lo más demandado y lo más delicado de conservar, las fresas», asegura Massimo Lazzari, director de comida y bebida del barco.

Aunque cueste creerlo, el mastodóntico Meraviglia cuenta con un teatro especialmente diseñado para un espectáculo exclusivo de El Circo del Sol. Cada noche se programan además tres espectáculos de teatro y musicales. La estrella es una galería con un techo de luces led de 80 metros de largo por seis de ancho, en la que se proyecta entre otras pinturas la Capilla Sixtina del Vaticano. La tradicional cena de gala con el capitán o la noche blanca, además del Champagne bar, el British pub o el Casino completan la oferta de ocio nocturno.

Jugar y sudar

Un miniclub infantil con juegos de lego y toboganes con piscinas en la cubierta prometen la mejor diversión para los más pequeños. Y quien quiera ponerse a sudar cuenta también con un gimnasio e instalaciones deportivas como una cancha de futbito o baloncesto y una pista de running dibujada alrededor de la cubierta. La experiencia más especial es, sin duda, contemplar desde el balcón de la cabina, desde cubierta o en el restaurante del Yath Club mientras se desayuna la llegada en barco a cada puerto, especialmente bello el de La Valeta. El Meraviglia está dotado de una «hélice eléctrica», más potente que le permite una mejor maniobrabilidad y entrar en huecos limitados.

Para garantizar que todo marcha según lo previsto, el capitán, Mattia Manzi, italiano de la isla de Isquia, primera autoridad en el barco en aguas internacionales con potestad para arrestar o incluso para casar a parejas a bordo, se levanta «a las seis de la mañana». En caso de emergencia sanitaria el pasajero sería evacuado en helicóptero, pero a bordo viajan tres médicos y cuatro enfermeras para tratar cualquier dolencia.

El tranquilo Mediterráneo también se pone bravo a veces y «en dos horas todo puede cambiar», especialmente en el Golfo de León y el Canal de Sicilia que el crucero atraviesa de regreso a España. Un consejo, meter una caja de biodramina en el neceser para evitar mareos. Y ojo con el móvil cuando se sale a aguas internacionales.

Del puerto viejo de Marsella 'El Padrino'

Una de las ventajas de los cruceristas es que cada mañana pueden visitar una ciudad e incluso un país diferente. El puerto viejo de Marsella, incrustado en la ciudad, sorprende al viajero, que terminará comprando alguno de los aromáticos jabones típicos. Un paseo por las estrechas calles de Génova acabará seguro ante un delicioso plato de pasta al pesto. Pisar nieve en la arena de la playa de Civitavecchia, una escena que no se veía desde hacía medio siglo y que bloqueó la práctica totalidad de los medios de transporte de Roma, fue una de las experiencias que vivieron los pasajeros del MSC Cruceros que viajaron entre el 23 de febrero y el 2 de marzo pasados.

Mención aparte merece la mítica capital de Sicilia, cuyo deteriorado estado de conservación no le resta encanto. Una de las visitas obligadas pasa por el teatro Massimo, en cuya escalinata se rodó la penúltima escena de la trilogía 'El Padrino', obra maestra del cine por excelencia, cuando es asesinada de un tiro perdido Mary, la hija de Michael Corleone, interpretado por un doliente Al Pacino. Los tradicionales mercados callejeros, con puestos de pescado y verduras, ofrecen la imagen más auténtica. Una parada rápida en alguna de las pizzerías que jalonan la ciudad permite al visitante regresar con ganas de nuevo al barco media hora antes de que zarpe, entre las cinco y las seis de la tarde, si no quiere quedarse en tierra.

Patrimonio de la Humanidad desde 1980, La Valeta se puede recorrer caminando y con buen tiempo casi asegurado. De color arena, la vista de su puerto desde el barco resulta incomparable. La última jornada del viaje circular se dedica por completo a la navegación para regresar de nuevo a la ciudad condal.

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