Cómo viajar a las Seychelles sin arruinarse

Cómo viajar a las Seychelles sin arruinarse
Viajes

Aunque estas islas son uno de los destinos más exclusivos del planeta es posible conocerlas gastando mucho menos de lo que piensas

Luis López
LUIS LÓPEZ

Unos días antes de salir de viaje, un amigo preguntó:

- ¿A dónde os vais?

- A las Seychelles... Ya te lo habíamos dicho.

- Ah, sí. Pero pensaba que estabáis de coña.

Las islas Seychelles se perciben a menudo como uno de esos destinos inalcanzables por elitistas y carísimos. Un edén reservado a patricios o a recién casados pudientes ansiosos por celebrar el amor gastando dinero a puñados. Lo opuesto al Caribe. Si uno acude, pongamos por caso, a una agencia de viajes convencional, podrá encontrar ofertas con las que irse ocho días a Punta Cana por 800 euros por persona, con todo incluido. Pero si el destino son las maravillosas islas del Índico, donde está el paraíso en la tierra, lo más accesible que encontrará son cinco noches por no menos de 2.500 euros. Y sólo alojamiento y desayuno. Con el régimen de comidas completo se elevaría a más de 3.000. Y sólo cinco noches. Y en la opción más barata. Si se suman excursiones, cervezas (7-8 euros cada una) y otros caprichos... Buf. Sí, es un destino carísimo.

Siendo esto cierto, también lo es que hay maneras de viajar a las Seychelles un par de semanas (pongamos 12 noches) por mucho menos. Hasta por unos 2.200 euros, incluyéndolo todo, y muy dignamente. Una ganga, oiga. Es posible, claro, si nos lo montamos por nuestra cuenta y nos olvidamos de los super-resorts que mantienen a sus clientes en un régimen de semiconfinamiento.

El viaje que proponemos es el siguiente: tres noches en el norte de la isla principal, Mahé; cuatro noches en Praslin; otras tres en la idílica La Digue; y las dos últimas en el sur de la mayor de las islas.

Bueno, lo primero es llegar a Mahé, donde está el aeropuerto internacional. Ya se sabe que los criterios que rigen las tarifas aéreas son misterios insondables y las cosas cambian con facilidad de un día para otro, así que lo mejor es ser algo flexible en cuanto a fechas e ir probando en alguno de los muchos buscadores de internet. En las últimas semanas los precios más ajustados los estaban ofreciendo Kenya Airways y Ethiopian Airlines (vía Nairobi y Addis Abeba, respectivamente), previo paso por Madrid. Pueden encontrarse billetes de ida y vuelta, saliendo desde Loiu, por poco más de 700 euros. Las aerolíneas del Golfo o la germana Condor son algo más caras y el tiempo de viaje, parecido. Hay que analizar horarios, tiempos de escala... En nuestro caso, Bilbao-Mahé vía Addis Abeba, 20 horas de viaje, 755 euros por persona. Tiene el aliciente de que la escala en la capital etíope es toda una experiencia, un torbellino desmadrado de razas, colores y olores.

Lo siguiente, y fundamental, es el seguro de viaje. Conviene contratarlo con el vuelo para que cubra posibles cancelaciones, pérdidas de equipaje, etcétera. Pero lo esencial es asegurar la asistencia médica (recomendable que cubra gastos por un importe no inferior a los 50.000 euros), repatriación en caso de accidente, regreso anticipado... Para las dos semanas que estaremos fuera, el coste fue de 85 euros por persona.

Luego está la cuestión del alojamiento. En Seychelles no hay límite por arriba: los complejos de lujo son apabullantes y uno puede gastarse todos los miles de euros que quiera por una noche. Pero también hay villas y alojamientos ‘self-catering’, es decir, apartamentos con cocina, sala de estar, etcétera. El criterio a la hora de elegirlos será el siguiente: a no más de 20 metros de una playa paradisíaca (para salir de la habitación a pecho descubierto sin más complemento que el equipo de snorkel), impecablemente limpios, y en alguna zona animada (o todo lo animada que permiten estas islas somnolientas) que permita irse a cenar o hacer unas compras si tener que coger el coche o caminar en la penumbra. Pues bien, por entre 100 y 120 euros la noche hay opciones. Y en algunos casos con desayuno incluido.

Una vez más, los muchos buscadores de internet son una herramienta no solo valiosa, sino vital, casi una bendición, para comparar opciones, ubicaciones y precios. En fin, como estaremos las mencionadas doce noches, el coste total serán unos 1.300 euros. Es decir, 650 euros por cabeza. Hay opciones más baratas en ‘guesthouses’ más sencillas y alejadas del mar. Pero, qué demonios, estamos en Seychelles y hay que estirarse.

Lo de la comida también tiene su aquel. Las islas son caras y no destacan por su gran oferta gastronómica. Hay, por supuesto, pescado y frutas. Pero todo lo demás es importado. Así que el gasto en alimentación es todo lo flexible que uno quiera. Uno puede gastarse una miseria si cocina en el apartamento lo que compre en la tienda más cercana y la captura que los pescadores ofrecen en las playas, o si se surte en los ‘take away’ locales (no hay aquí cadenas de comida rápida). O también puede dejarse un dineral si se va a restaurantes exclusivos que no ofrecen cosas muy especiales. Con cierta contención, aunque permitiéndose también caprichos, 400 euros por persona podrían ser suficientes para afrontar estas dos semanas.

También hay que tener en cuenta los desplazamientos. Los taxis son caros. Por ejemplo, 40-50 euros un viaje de poco más de media hora desde el aeropuerto internacional a la popular zona de Beau Vallon, que se puede quedar en 35 euros si previamente se solicita el transfer al alojamiento contratado. Así que viene bien alquilar coche, que en la isla principal puede conseguirse hasta por 35 euros diarios, y en la vecina isla de Praslin por 40 (mejor que sea automático porque se conduce por la izquierda). En La Digue, la tercera isla que conviene visitar, sólo se puede circular en bici, y el precio del alquiler son diez euros diarios.

Para viajar entre islas está bien sumar experiencias diferentes. Por ejemplo, para ir de Mahé a Praslin, en avioneta (53 euros con Air Seychelles). De Praslin a La Digue, en el ferry de Cat Cocos por 15 euros. Y de La Digue, de vuelta a Mahé, también en ferry, por 70. En fin, entre todo ello, la cosa de la movilidad interna puede quedar en otros 250 euros por cabeza.

Todo lo anterior sumado arroja la muy razonable cantidad de 2.140 euros. Los 60 restantes, hasta alcanzar los 2.200 prometidos al principio, se pueden invertir en seis cervezas Seybrew en un hotelazo; o diez botellines si se toman en un restaurante normalito; o veinte si se compran en una tienda.

Por supuesto que todo es muy flexible. El viaje puede ser mucho más barato si se ajusta al máximo en alojamiento y comida, y si en vez de alquilar coche se utiliza la red pública de autobuses (5 rupias el viaje, unos 30 céntimos de euro). También se puede disparar el gasto para quienes tengan afición desmedida por el marisco, por las excursiones organizadas a las distintas islitas, o por el buceo con tanque. Ah, eso sí: fundamental llevarse el equipo de snorkel.

Por último: ¿merece la pena irse un par de semanas a las Seychelles y gastarse esa pasta? Quien quiera disfrutar de las mejores playas del planeta, de un clima entre los 23 y los 29 grados, de unos fondos marinos espectaculares, de... Bueno, esto da para otro reportaje. Pero por supuesto que merece la pena.

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