Al Kolitza como nuestros abuelos

Rutas de montaña: Kolitza (883 m.)

Rutas de montaña: Kolitza (883 m.)

Viaje en tren para completar la travesía entre Artzentales y Balmaseda ascendiendo al Bocinero de las Encartaciones

Fernando J. Pérez
FERNANDO J. PÉREZ

Hace menos tiempo de lo que pueda parecer –mediados del siglo pasado– a las excursiones montañeras se las llamaba expediciones. La ascensión a cualquiera de las cumbres más representativas de nuestro territorio, que hoy lleva apenas una mañana, ocupaba una jornada completa, desde que al alba se cogía el tranvía o el tren en Bilbao, hasta que los animosos excursionistas retornaban a la ciudad con las últimas luces del día. Eran tiempos en los que los coches eran un lujo y los raíles eran el principal medio de transporte para moverse por Bizkaia.

Vamos a recordar esos tiempos hoy aquí proponiendo una excursión a la antigua usanza. El objetivo será un clásico de la montaña vizcaína, el ‘bocinero’ Kolitza. Partiremos desde Bilbao en el tren de la línea Bilbao-Santander (FEVE) hasta la estación de Traslaviña (Arcentales). Allí comenzará la caminata para, tras hacer cima, descender a Balmaseda. Una vez en la primera villa fundada en el Señorío de Vizcaya (1199) tomaremos todo un clásico de la historia del ferrocarril para retornar a Bilbao: el tren de La Robla. Las frecuencias horarias de ambas líneas (más en fin de semana) hacen el resto para convertir la excursión en una pequeña aventura que nos llevará casi todo el día.

HITOS

Kolitza:
883 m. UTM: 30T X.479634 Y.4783139 Puntuable para los Cien Montes.
Terreros:
909 m. UTM: 30T X.479301 Y.4782488
Cómo llegar:
BI-636 hasta Balmaseda y BI-630 hasta el desvió a la estación
Cartografía:
MTN 60-IV (Balmaseda), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

Horario:
4h.20’ (2h.30’ al Kolitza).
Distancia:
17,7 km.
Desnivel positivo:
990 m.
Severidad del medio:
2
Dificultad orientación:
2
Dificultad del terreno:
2
Esfuerzo necesario:
3

No hay muchas opciones para elegir horario en la línea Bilbao-Santander. Un tren a la mañana, otro al mediodía y otro a la tarde. A las ocho en punto partimos de la estación de La Concordia (La Naja). 50 minutos después, adormilados por el traquetreo y la tranquilidad del viaje, llegamos a la apartada estación de Traslaviña, un apeadero y media docena de casas rodeados de prados y bosques. Aquí comenza, por cierto, la Vía Verde de Castro, que discurre por la antigua línea de tren que llegaba hasta la localidad costera cántabra. Sus 22 kilómetros estuvieron en uso entre 1899 y 1966, cuando se cerró por su falta de rentabilidad.

La excursión no ofrece problemas de orientación ya que en todo momento discurrimos por senderos balizados o pistas. Nada más bajar del tren vemos las marcas rojiblancas del GR-281 (Vuelta a las Encartaciones). Subimos hasta la carretera de Carranza, y transitamos 150 metros por ella antes de tomar un desvío asfaltado (dch.). Remontamos por ella hasta las inmediaciones de un gran caserío. Allí dejamos por fin el asfalto y continuamos por un camino carretil siguiendo el GR. Amable al principio, la vía está destrozada más arriba por los camiones de las talas que se están realizando en la zona. Desembocamos en la pista que une el alto de La Herbosa con el área recreativa de La Porqueriza (0h.35’).

Descendemos por ella trescientos metros hasta un desvío cementado (dch.) junto a una explanada utilizada para almacenar troncos. Cruzamos una alambrada y pronto dejamos atrás el cemento. La ladera está surcada de pistas. Se trata de seguir la más marcada, que dibuja hasta cuatro revueltas antes de enfilar hacia la pista principal que viene de La Porqueriza. Salimos a ella (1h.15’) y subimos hacia el cordal, aunque en la segunda curva de herradura la abandonamos para seguir un camino por un pinar que desemboca en el cordal. Siguiéndolo, no tardamos en llegar a La Porqueriza (1h.40’).

Continuamos por la divisoria hacia el Kolitza. De camino recuperamos e GR. Atravesamos una pista y afrontamos la subida final, en zig-zag, corta pero exigente. La ermita de San Roque domina la cima (2h.35’), con excelentes vistas. Próximo, al suroeste, se eleva el Terreros, una cima menor camino del Burgueño que ofrece una panorámica privilegiada del Kolitza. En apenas veinte minutos pisamos su cumbre tras descender al collado de La Nevera y remontar su cara norte por un sendero evidente.

Descendemos ya hacia Balmaseda. Volvemos al collado de La Nevera (reconstruida) y bajamos por la pista de servicio hasta la cresta oriental del Kolitza, por la que atajamos para desembocar en la gran pista que conecta con La Porqueriza. La seguimos (izd.) hasta el desvío del GR-123 (Bizkaiko Bira). Lo seguimos en un largo descenso hasta Balmaseda (4h.30’) ). Allí nos espera en tren de La Robla, por suerte con más frecuencias horarias que el de Traslaviña.

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