Circular a los rasos de Legaire

Rutas de montaña: Baio (1.197 m.)

Rutas de montaña: Baio (1.197 m.)

Subida a los montes Baio y Mirutegi por su vertiente más sencilla, ideal para un recorridoen familia

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

Los montes Baio y Mirutegi son muy visitados por los montañeros alaveses, habitualmente por vías que comienzan en La Llanada. También tienen una ruta sencilla, con desnivel abreviado y nula dificultad por los famosos rasos de Legaire, donde se enclava uno de los parques megalíticos más importantes del País Vasco.

Aparcamiento de Legaire, en el límite entre el hayedo y el raso del mismo nombre. Un panel informa, además, de recorridos, distancias y cimas. El raso y las cumbres que lo circundan cierran el paisaje por el Norte. La pista sube derecha hacia el portillo de Andoin. Camino que pasa junto a grandes hayas heridas o derribadas por el impacto de rayos y alcanza el alto. Hasta allí llegael hayedo que cubre la vertiente norte de Entzia.

Nuestra ruta es un sendero de ganado que se desvía (izd.) por una loma cubierta de hierba fina y algún brezo con La Llanada abajo. Tras una corta ascensión, aparece la cima menor del Akarrate, con hito pero sin buzón (0h.10’). La marcha va por los altos en compañía de las vacas. Incluso en invierno cuando las ovejas ya están recogidas en sus rediles.

HITOS

Baio:
1.197 m. UTM: 30T X.556763 Y.4743781 Puntuable para los Cien Montes.
Akarrate:
1.089 m. UTM: 30T X.558710 Y.4744345
Surbe:
1.151 m. UTM: 30T X.557604 Y.4744540
Mirutegi:
1.165 m. UTM: 30T X.556598 Y.4744176
Cómo llegar:
N-1 (salida 379) Agurain/Salvatierra. A-2128, puerto de Opakua. Luego (izd) pista asfaltada hasta el parking de Legaire.
Cartografía:
MTN 139-IV (Eulate), 1:25.000, del IGN.

INFORMACIÓN MIDE

Horario:
2h.55’ (1h.30’ al Baio).
Distancia:
10.2 km.
Desnivel positivo:
335 m.
Severidad del medio:
2
Dificultad orientación:
2
Dificultad del terreno:
2
Esfuerzo necesario:
3

Pasamos junto al menhir de Arrizarren. Está derribado y partido. Sorprende por sus dimensiones. Al rato, siempre por la cresta, alcanzamos la cima del Surbe (0h.45’). Puntiaguda y coronada por un pequeño buzón del GM Uztargui. Buenas vistas sobre el valle, Aratz, Altzania y Aizkorri.

Continuamos en ligera subida sin sendero por el pastizal ramoneado. Tras una comba donde el agua corre en temporada, un pequeño hayedo aparece en el camino. Lo sorteamos para luego superar un corto lapiaz que culmina en el roquedo de la Cruz de Mirutegi (1h.20’).

La Cruz es obra de Juan Salazar, entusiasta montañero alavés autor de otras similares como la Cruz de Ganalto. Tiene adosado el pequeño buzón del Manuel Iradier (1965).

Las vistas son excelentes, las mejores del recorrido: Aratz, Aizkorri y Olano en los montes de Altzania. Más lejos, Gorbeia, Txindoki y San Donato de Beriain. También se divisa el umbral de la boca de la cueva de La Leze.

Un sendero serpentea por la garma agrietada, con el precipicio a la derecha hasta el cercano Baio o Ballo (1h.30’), como se conoce en la zona. Este monte ‘centenario’ es el techo de Legaire. También es muy visitado, principalmente por el camino que sube de San Román de San Millán al puerto de Bikuña. Un vértice destaca sobre el roquedo. También hay un buzón del club Manu Yanke de Salvatierra. Vistas inferiores al Mirutegi.

Volvemos a Legaire. Un sendero baja por la cresta y entra en un hayedo con árboles de dimensiones espectaculares. Sobre los troncos derribados prosperan los hongos yesqueros. Al rato llega al portillo de Baio (1h.50’). Encima, sobre el hayedo hay una roca puntiaguda que sobresale de los endrinos. Tienta pero es complicada de subir.

Descendemos en paralelo a una alambrada entre hayas y robles. Camino entretenido que termina en el puerto de Bikuña. Varios letreros indican direcciones. Llaneamos por el robledal en dirección a las cabañas de Legaire (2h.20’). Salvo un par de ellas, el resto parece en desuso: latas roñosas, plásticos, zarzas... Los fresnos que antes servían de alimento para el ganado hace tiempo que no han sido podados.

Caminamos ahora por la pista que lleva a Opakua. Sale a lo rasos. Son espectaculares. Tras vadear el arroyo Legaire, que puede venir crecido y ser un problema en esta época, caminamos por la pradera. Placas colocadas sobre el terreno informan de túmulos y dólmenes que apenas destacan sobre la hierba. Poco después el paseo finaliza en el aparcamiento (2h.50’).

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