Quemando rueda en la pista de karts de Güeñes

Quemando rueda en la pista de karts de Güeñes

Adrenalina y alta velocidad para todos los públicos en un circuito de karts

JENNIFER G. POLANCO

Estás sentado dentro del monoplaza. Cómodo pero en tensión. Tienes el casco puesto, el cinturón abrochado y tus pies ya están listos. Sientes la adrenalina fluir por tus venas y recorrer tu cuerpo. En cuanto den la orden de salida, serás el primero en pisar el acelerador. Alguien tira de la cuerda del motor y el kart arranca. Solo tienes dos opciones: acelerar o frenar. Ves la bandera verde al inicio del circuito. Listo. La competición ha empezado. Efrén Vázquez, Fernando Alonso, Pol Espargaró y otros pilotos profesionales han pasado por el clásico circuito de Güeñes. Pero también otros deportistas: «Los jugadores del Athletic son habituales, Muniain suele ser uno de los que más viene», comenta Sergio Argüello, director de OcioKart. A las estrellas del BilbaoBasket también les gusta la velocidad y el mundo del motor: «Es divertido ver lo pequeño que les queda el kart a los jugadores de baloncesto», bromea Sergio.

Información útil

Cuándo:Todo el año, desde las 11.00 hasta el anochecer. También con lluvia. Precio Niños: De 5 a 7 años: 12 €. De 8 a 10 años: 14 €. Superjunior (con experiencia) 16 €. Adultos: 18/23/25 €. Teléfono 946690890. Web www.ociokart.com.

Y es que el kart es una experiencia magnífica para vivir en grupo. Amantes de la velocidad, la adrenalina y las curvas disfrutarán como niños en los cerca de 900 metros de recorrido y 8 de anchura que ofrece el circuito. Paul, un británico de 28 años que ha experimentado la acción gracias a la despedida de soltero de un amigo, asegura que va a repetir «muchas veces». Incluso existe la posibilidad de alquilar el recinto en exclusividad. Pero en OcioKart puede correr quien quiera. También es una alternativa para celebrar cumpleaños, familias, grupos y conductores individuales. Además, ofrece karts biplaza para que los más pequeños vayan acompañados, ya que únicamente los mayores de cinco años podrán ir solos, y dispone también de karts para discapacitados.

Abierto en 1990, OcioKart inicialmente estaba en Zalla, pero en 1998 se mudaron a Güeñes. En la autovía del corredor del Cadagua, el recinto queda a un lado de la carretera, inconfundible con sus grandes letras blancas. Por 25 € la tanda de 10 minutos podrás deleitarte varias vueltas (el récord está en 46,9 segundos por vuelta) en un kart de 390 cc que alcanza incluso los 80 km/h. También puedes correr en un kart con menor potencia (270 cc) a un precio más bajo (18 €). Además, si te aficionas a este pasatiempo, los dueños han ido sorteando un kart todos los años entre los habituales, pero esta vez será un Mercedes 190 cabrio de alta gama del año 2005 que perteneció al padre. «Lo vendo porque ofrecían menos de lo que creo que vale y parece que la idea ha tenido mucha aceptación», comenta entre risas.

Correr en kart, como todo en esta vida, tiene lo suyo. Al igual que el resto de competiciones de motor, requiere de cierta preparación física para superar las exigencias que requiere pilotar: frenazos, vaivenes, acelerones… Si es tu primera carrera, tras disputarla sentirás que el kart te ha dado una paliza. Y no vas desencaminado, el vehículo es quien ha dominado la situación. Para tomar el control de la máquina, además de estar ligeramente en forma, es importante conocer lo más básico de la técnica del karting. El peso del piloto influye en la velocidad y en la forma de tomar las curvas.

Sin heroicidades 

Evidentemente, cuanto más bajo sea el peso más rápido irá el vehículo, sin embargo, también podemos jugar con él. Por ejemplo, si a la hora de entrar en una curva y teniendo en cuenta que los karts carecen de diferencial y suspensión, mueves tu cuerpo ligeramente hacia fuera, la llanta interior trasera perderá fricción y adherencia lo que permitirá tomar la curva más rápido.

Cabe recordar que no se debe ir con miedo en la pista ni creer que estamos en un videojuego. El kart está preparado para correr y por tanto es seguro, pero no somos superhéroes. El objetivo es conseguir los mejores tiempos en pista, por tanto, no conduciremos, sino que pilotaremos para sacar el máximo rendimiento del vehículo con trazadas perfectas. Una vez perdido el miedo a la velocidad, habrá que empezar a tener en cuenta factores como el momento de frenar o de afrontar las curvas. Último consejo: se pierde un tiempo muy valioso conduciendo en inercia, es decir, hay que ir acelerando y frenando.

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