Ruta por el norte de Burgos

Piscinas naturales en Las Merindades

Zona de baños en Cadiñanos.
Zona de baños en Cadiñanos.

Baño libre en la espectacular cascada de Predosa; la presa de Cadiñanos, el Pozo de la peña de Medina; el parque del Soto de Villarcayo y la piscina del río Trueba de Espinosa de los Monteros

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

En esta época estival apetece darse un chapuzón para mitigar el calor. En los pueblos de las Merindades tierra de clima extremo y cursos de agua de caudal desigual nunca ha sido más fácil. Proliferan las piscinas tanto particulares como municipales. Pero no siempre fue así. Hasta hace no muchos años lo natural, ‘'lo de siempre' era utilizar las pozas fluviales para bañarse. No estaba pensado para los mayores. Era cosa de chavales que aprovechaban los ríos para sus juegos: saltos desde cascadas, buceo entre truchas y bermejuelas, 'aguadillas' y batallas a cantazos.

Y aún hoy, a pesar de las piscinas, las presas y remansos naturales sin acondicionar siguen siendo el punto de baño preferido de los ribereños y los turistas que buscan la autenticidad. Es difícil sustraerse a su encanto. Los ríos de las Merindades ofrecen numerosos puntos para el baño libre, incluso para nadar. Ahí van unos cuantos.

La cascada El Peñón

El río Jerea, con fuentes en el brumoso Relloso, cae en una espectacular cascada en el paraje llamado El Peñón, en Pedrosa de Tobalina. El agua se precipita desde 20 metros de altura en una enorme poza de más de 100 metros de anchura y cinco metros de profundidad.

Agua pura, de un azul intenso, siempre fría que reúne a numerosos bañistas en su orilla, en otro tiempo aprovechada por un molino. El espectáculo es grandioso en época de deshielo o tras fuertes lluvias.

Hay una pequeña playa fluvial de hierba y cantos para tomar el sol. Grandes chopos, alisos y mimbres sombrean a los nadadores. Los perros tienen acceso libre. Un letrero en la carretera indica la situación del pozo. El bar restaurante Vélez nos puede sacar de un apuro.

Situación. Pedrosa de Tobalina, BU-550 a 7 km al norte de Trespaderne.

La presa de Cadiñanos

Por la misma carretera BU-550, unos km más abajo se encuentra el pueblo de Cadiñanos. Por allí también pasa el Jerea. Está represado y canalizado en una piscina natural larga y profunda ideal para el baño.

Carece de la belleza natural y por eso es menos frecuentado que El Peñón. Pero el agua es la misma. En la parte inferior de la presa hay un espacio desbrozado y sombreado para tomar el sol. Más amplio que el de Tobalina.

Con todo lo más espectacular y lamentable es el ruinoso aspecto que presenta el palacio de los Medina-Rosales de Cadiñanos. La culpa no es del pueblo, de hecho son los primeros en lamentarlo. Fue una familia noble que se expandió por las Merindades en el siglo XV. Uno de sus descendientes mandó construir un palacio renacentista que se cae a pedazos sin que nadie haya puesto remedio. Aseguran que fue de un virrey de Perú.

El Pozo de la Peña en Medina

Trespaderne se enclava entre el Nela y el Ebro y sin embargo no cuenta con una zona específica de baño fluvial. Son dos ríos de entidad: profundos, con corrientes traicioneras, remolinos y muchas ramas sumergidas. No se prestan a las bromas y sí a los accidentes y sustos.

Por ello lo prudente es bañarse en las piscinas del Polideportivo. También hay una buena piscina en el Camping Nela del mismo municipio.

Carretera adelante nos dirigimos hacia Medina de Pomar, la ciudad del alcázar de los Velasco. Por allí pasa el río Trueba, que nace en los heleros y turberas de Las Estacas. Cruza por el parque de Villacobos la zona de recreo de la ciudad. Sombreado por chopos, álamos, alisos y sauces tiene una zona de baños en el llamado Pozo de la Peña.

Esta área recreativa muy frecuentada en el verano está recorrida por una red de senderos y es escenario de un ciclocross internacional en octubre. Cuenta con vigilancia. Los perros están admitidos.

La chopera de El Soto

El parque de El Soto es el pulmón de Villarcayo, capital de la Merindad del mismo nombre. Es un gran espacio natural a orillas del río Nela desde muy antiguo. Las ordenanzas de 1712 establecían que era un terreno comunal destinado a pastos. Los tiempos han cambiado. Ya no hay pastores ni rebaños. Las ovejas y las vacas han buscado otros lugares para pacer.

En la actualidad es una gran zona verde sombreada por una chopera con una zona de baño bien acondicionada. Es una piscina natural represada en temporada veraniega, con área de descanso y dos bares, uno a cada lado del río.

La piscina es larga, profunda, ideal para nadar. Además cuenta con una gran playa fluvial de arena dorada. El casco urbano queda a 500 m.

La piscina helada de Espinosa

El río Trueba es un río de aguas frías incluso en verano. Ideal para un baño de impresión en la piscina natural de Espinosa de los Monteros. Por estas fechas ya está represado el río en la zona del puente de salida hacia la Merindad de Sotoscueva. Allí, bajo el torreón de los Velasco, en un paraje precioso, arbolado y tranquilo el Trueba pone a prueba la reciedumbre los bañistas, que son muchos y valientes.

La zona está limpia y sombreada; el césped es ideal para tumbarse bajo el sol de montaña. Los perros tienen libre acceso. También hay un bar-asador. El casco urbano está a sólo diez minutos.

El río Trueba no se agota en Espinosa. Si seguimos curso arriba el llamado Camino del Estraperlo (señalizado) encontraremos pozas preciosas donde las truchas no se esconden. La última casi en Las Machorras.

Río abajo está el Robledal. 110 ha. arboladas donde antes se ubicó el campamento 'Virgen de Begoña' de la OJE y ahora el campamento juvenil de verano. También el Albergue Municipal y las piscinas municipales.

El SLC-BU-86 recorre la arboleda (4,3 km/1h.) y permite disfrutar de la vegetación, de las huellas de corzos y jabalíes, y si hay ganas darnos un baño en el Trueba.

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