A los pies del Moncayo

La torre de la iglesia de la Concepción brilla en la silueta de Tarazona.
La torre de la iglesia de la Concepción brilla en la silueta de Tarazona.

El Renacimiento y el Barroco dejaron huella en una ciudad próxima a Euskadi que destaca por el Moncayo y su red de senderos

Elena Sierra
ELENA SIERRA

Primero fue Tvriaso, que según la leyenda fue edificada por Tubalcaín y reedificada por Hércules; luego Triasu, con sus pobladores celtíberos; más tarde, de nuevo, Tvriaso, romana; y fue Tirasone para visigodos, musulmanes y judíos para ser... Tarazona, de forma definitiva, para los cristianos. Lo importante, más allá del nombre que ha tenido a través dos mil años, es que en esta ciudad zaragozana se dan cita un patrimonio monumental y uno natural que la convierten en destino de un fin de semana lleno de descubrimientos. Unos, los urbanos: edificios antiguos, arquitecturas características de distintas culturas y épocas. Otros, los del Moncayo, el pico más alto del Sistema Ibérico con sus 2.314 metros –y con un abanico bioclimático que va desde restos de glaciares hasta bosques frondosos de haya, carrasca, roble, pino y enebro–, y los del río Queiles, el afluente del Ebro cuyas aguas aguas curaron allá por el siglo I al emperador Augusto.

Tarazona (Zaragoza)

Cómo llegar:
La localidad se encuentra a 220 kilómetros de Vitoria, a unos 280 de Bilbao.

Dicen los expertos en esta ciudad que si uno se acerca a conocerla tiene que destinar un día a pasearla y otro a visitar el entorno natural. Así que vayamos primero a los puntos señalados en el mapa de esta enclave cuya ubicación estratégica le permitió tener gran trascendencia política, administrativa y militar en el medievo, relevancia eclesiástica, cultural por el importante desarrollo en la zona de las artes del Renacimiento y el Barroco y económica por el rápido desarrollo industrial que experimentó la industria textil y fosforera a finales del siglo XIX. Resultado: más de una veintena de monumentos, muchos de ellos iglesias, repartidos por sus calles.

Tarazona Monumental ofrece varias visitas guiadas los fines de semana por entre 5 y 8 euros. La primera, claro, es la de la catedral de Santa María de la Huerta (y la huerta es muy importante en la excursión, cuando entra el hambre); es conocida como la Capilla Sixtina del Renacimiento Español. Otra recorre el casco histórico e incluye la entrada al templo durante todo el día y una tercera propone el mismo paseo y la elección de un edificio histórico, como el Palacio Episcopal y su patio renacentista (el resto está de momento cerrado por obras) o la iglesia y claustro de San Francisco.

Cerrados, pero abiertos

Las visitas duran hora y media y queda tiempo de sobra para merodear por un casco histórico en el que, siguiendo los hitos señalados en los mapas, se puede cada cual organizar la ruta temática que más le convenga: del Mudéjar, de la Judería, del Renacimiento, de la Ciudad conventual, del Barroco o del Patrimonio Industrial. No hay que perderse la plaza de toros octogonal, una peculiaridad de Tarazona.

Un rincón del antiguo barrio de la Judería.

Aunque muchos de los monumentos están en apariencia cerrados, siempre se puede solicitar el acceso a otras iglesias o a la mezquita ()976640271 y 976642643 o en el correo electrónico catedral@tarazonamonumental.es). Los turiasonenses están encantados de mostrar todo lo que conservan. Y de paso, de saciar el apetito y la sed de los viajeros con pinchos y tapas.

La zona de tapeo se extiende por las calles Paseo Fueros de Aragón, Plaza de Toros Vieja, Visconti, Travesía Juan Navarro, Plaza de España y Judería, donde bares como Ullate, Travesía, Casino y Taberna de la Judería muestran todo lo que puede hacerse con las verduras de la comarca. Para beber, los vinos de garnacha del Valle del Queiles y del Campo de Borja.

Para disfrutar del entorno natural, se puede comenzar por la Vía Verde que une Tarazona con Tudela siguiendo la antigua vía férrea del ‘Tarazonica’ o darse un paseo por la ribera de Queiles, que cruza la ciudad y termina en un parque con amplias zonas de recreo y descanso. Pero para sumergirse a fondo, nada como internarse por los senderos del Parque Natural del Moncayo, donde el Centro de Interpretación pone al día de la flora, la fauna y las formaciones geológicas del monte más alto del Sistema Ibérico a los excursionistas. En la web turismotarazonayelmoncayo.es hay información sobre todas las rutas que pueden hacerse a pie, para poder preparar el viaje con antelación.

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