Octubre, mes de la birra en Euskadi

La cerveza tiene un protagonismo especial en los octubres vascos. / Agencias

Euskadi no es ajeno al fenómeno de la Oktoberfest y las barras de los mejores bares cerveceros no dudan en pinchar estilos relacionados con la popular cita bávara

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

Octubre es un mes cervecero. No hay ninguna razón para que así sea, pero el calendario quiere que en los vascos prenda el furor birrero en esta época del año. Como si se nos aplacara en los otros 11 meses. Será la casualidad o los ecos (excusa es un palabra fea) de la Oktoberfest muniquesa, que cuando perdemos de vista el verano y las cañas a pie de playa nos da por sentarnos a la mesa corrida con una buena rubia frente a un mastodóntico codillo. A comer no hay quién nos tuerza la mano.

Estás son algunas de las citas que os esperan desde ya y que podrían resultar interesantes. Para algún amigo si eso, que nosotros ya no salimos de fiesta.

Más fáciles de beber Llegan las Festbier

Bar Singular, Bihotz y Morrocotuda, en Bibao; 15.000 Hops (Barakaldo), Legoie (Gernika), por la parte vizcaína y Abisinia, Grange, Guernica, Botxo, Quino y Bakan, en Vitoria, son algunos de los bares pinchan cerveza como la que se bebe en Theresienwiese. Habrá Spaten -¡bien!- Erdingen -¡mejor!- y Weihenstephaner -¡viva!-. Las Festbier se imponen esta semana.

Seguramente te han contado esta historia 100 veces. Tampoco está mal refrescarla. En las fiestas bávaras -la de Múnich es la más famosa pero no la única- se bebe habitualmente este tipo de cerveza. Se trata de una märzen; una lager que se elabora una vez al año -en marzo- y se deja reposar hasta septiembre. Las que se hacen dentro de los límites de la capital de Baviera se llaman Oktoberfestbier. En las campas solo se vende cerveza fabricada en la ciudad.

Estas delicias hace años que se distribuyen por todo Europa y por eso las encontrarás en un buen puñado de bares especializados en el País Vasco. Son rubias algo más alcohólicas de lo habitual, que tienen menos carbónico y se beben más fácil que las cañas que acostumbras a pedir. Llevan más malta y eso les da un regusto dulce al final que invita a dar el siguiente trago. Son peligrosas, sí. El litro cae sin llamar la atención.

De la necesidad, virtud

La razón de hacerlas así es una necesidad convertida en virtud y en negocio, claro. Antes de que existieran salas refrigeradas, las lager -que se hace con levaduras que no trabajan a altas temperaturas- se dejaban de fabricar en marzo. Pero la gente quería beber también en verano, así que se inflaba la producción de ese mes para tener refrigerio durante los meses de estío. Ese pico de producción ocupaba todos los toneles disponibles en la fábrica, que se enterraban en la tierra para que se conservara el pan líquido de sus entrañas. Y se iba consumiendo durante la primabvera y el verano. Al llegar el otoño, las cervecerías volvían al tajo. Y necesitaban esos barriles enterrados para llenarlos con la nueva cerveza que empezaban a producir. Y los que aún estaban llenos... ¿Qué hacer? La solución fue montar una macrofiesta con motivo de la boda de la princesa Teresa de Baviera. La rage decimonómica salió bien y se institucionalizó en el calendario. La Oktoberfest -que se celebra en septiembre- enamoró y se exportó al mundo.

Por primera vez Märzen bilbaína

Ya está en los grifos. Alguno la habréis catado ya. En la trastienda del Basquery, en Bilbao, han elaborado por primera vez este año su propia märzenbier. Para celebrarlo, el local de Ibañez de Bilbao ha añadido a su carta platos típicamente alemanes. La Oktoberfest se hace hueco en la Villa. Y en Barakaldo, porque un barril de Basquery abandona por primera vez el brewpub junto a la Ría para acodarse en la barra del 15.000 Hops. También el restaurante Makatzeta, en Otxandio, contará con esta cerveza. Por cierto, la Oktoberfest Special Edition ideada y elaborada por las talentosas manos de Mikel Muñoz no podía tener un nombre más bonito: 'All Iron'.

Más solera tienen las mesas corridas del Ein Prosit, en la plaza del Ensanche. El bar de los Thate, en el que hay codillo, salchichas y cerveza alemana todo el año, acostumbra por estas fechas a lucir más aún los cuadros azul y blancos. En los cañeros, no falta la oktoberfestbier de Löwenbrau. Entre como el agua.

En Kitsh y Falken Beer House Cumpleaños y nacimiento en Vitoria

Y como no solo de rubias ligeritas vive el birrero, es hora de apuntar en la agenda dos citas ineludibles en la capital alavesa. El cumpleaños de un resucitado y un alumbramiento, que no podrían tener mejor pinta. El sábado 21, el Kitsch celebra su segundo aniversario de su segunda etapa. Si nunca falta buena cerveza en el cantón de San Francisco, ese fin de semana se subirá todavía más el listón. Habrá algunos barriles que son casi imposibles de ver en España.

A la semana siguiente, el sábado, 28 de octubre, abre sus puertas el Falken Beer Club. Los que pasean por la calle Landázuri ya habrán visto el rótulo. El local, de la mano del brewer Oscar Gutiérrez contará con 12 grifos y ese ambiente ochentero que tanto le gusta al maestro.

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