Al mando de la nave, navegar por la ría

Una pareja navega frente al Museo Guggenheim. :
Una pareja navega frente al Museo Guggenheim. : / Maite Bartolomé

Ahora puedes capitanear un barco por la ría de Bilbao sin necesidad de titulación

JENNIFER G. POLANCO

Navegar por las aguas de la ría de compañía de tu familia o amigos es más sencillo de lo que parece. Ahora podemos convertirnos en capitanes de barco y decidir el rumbo de nuestro bote sin necesidad de titulación. Por 50 euros es posible, por ejemplo, salir en cuadrilla a disfrutar de un bonito atardecer durante hora y media. Y ya de paso, ver la villa desde otra perspectiva. Los diez primeros minutos antes de partir el dueño de la embarcación explicará como manejarla. A primera vista maniobrar un barquito de 4 metros de eslora no parece una tarea complicada, pero hay que seguir unas indicaciones. Lo primero será elegir el patrón –mayor de 25 o de 18 si está en posesión del carnet de conducir– quien asegurará a su brazo la piola, el cable rojo de emergencia que permite la parada del motor, y controlará el botón rojo de parada. Mientras tanto, los navengantes subirán con precaución al bote. Voilá, ya podemos gozar como verdaderos grumetes en las aguas de la ría de Bilbao.

Navegar sin titulación ría de bilbao

Dónde:
Muelle Evaristo Churruca
Cuándo:
Con reserva previa: Todos los días de 10.00 hasta la puesta de sol. Sin reserva: Desde las 16.00. Fin de semana y festivo: desde las 12.00
Precios:
Precios 90 minutos: 50 €. 2 horas: 60 €. 3 horas: 80 € (hasta el 1 de noviembre) Información y reservas 622932042 Web www.rivercheer.com.

Ahora se puede capitanear –sin necesidad de titulación– una nave de aluminio, pequeña pero estable y con un motor de 13 caballos, aunque la velocidad máxima permitida en la ría son 3 nudos, unos 5,5 km/h. Si lo que buscas es tomar el timón y decidir el rumbo, Rivercheer es la mejor alternativa. Bien en familia –niños mayores de 5 años acompañados y perros incluidos– o con amigos, timonear las aguas de la ría a tu libre albedrío parece una buena opción para pasar la tarde. Rivercheer te pone el barco y tú eres el patrón. Los límites de navegación son el puente de San Antón (puente del Arenal durante las horas próximas a la marea baja) y el muelle de Arriluze en Getxo. Rivercheer ofrece independencia, intimidad y tranquilidad. «Al pasar el puente de Deusto por un lado o el Euskalduna por el otro, nosotros no sabemos lo que estáis haciendo», cuenta Juan Anacabe, socio de la empresa.

A pesar de la libertad que ofrece el barco, existen normas básicas. El patrón es el responsable de la embarcación y por tanto, él manda. Entre algunas de las obligaciones del capitán está evitar que sus grumetes naveguen ebrios o que fumen cerca del motor. Y, por supuesto, al conductor hay que mimarlo. «Al capitán hay que dárselo todo hecho: la botella de agua abierta, el trozo de tortilla en tamaño ‘bocao’…», bromea Juan. Cada vez que uno de los dos barcos que dispone Rivercheer sale a navegar, Juan, quien se autodenomina como un grumete más, prepara una bolsa nevera con bebidas refrescantes y diferentes aperitivos –patatas fritas, aceitunas…– para que no falte de nada. De todos modos, también permite a los clientes embarcar con su propia merienda y que así se sientan como en casa.

Preparativos antes de lanzarse a navegar.

Puedes también bajarte del barco. «Uno de los planes que más triunfa es llegar al muelle de Martzana, atracar el bote y bajarse en cuadrilla a tomar unos potes a los locales de la zona», comenta Juan. Sin duda, un irresistible atractivo para los turistas, pero también una nueva forma de vivir la villa para sus ciudadanos. ¿Alguna vez te has imaginado acercándote al Casco Viejo en barco? ¿O divisando la famosa iglesia de San Antón por debajo del puente?

En Bilbao siempre de frente

Diversión y aventuras vienen de la mano cuando nos encontramos con un barco más grande que el nuestro. Debido al carácter ligero de nuestra embarcación deberemos prestar atención a las olas. Nos sentiremos auténticos capitanes superando los retos que nos ponen las aguas. Principalmente, hay que ceder el paso a cualquier barco y una vez haya pasado, ir de frente a por las olas. «En caso de que observáramos un barco grande que pretende adelantarnos, lo conveniente sería darse la vuelta e ir de frente a por sus olas», aclara Juan. No es recomendable seguir la estela de otros barcos, mejor navegar paralelo a su babor o estribor. Si, en su caso, apareciera una embarcación más pequeña que nosotros, piragüistas o gente practicando paddle-surf hay que reducir la velocidad para no producir oleaje.

Pero no todo son complicaciones. En ocasiones, lo que podría ser una dificultad para el recorrido, como una ría repleta de embarcaciones más grandes que nosotros, puede convertirse en un agradable privilegio. Como el caso del grupo de amigas francesas que el Día del Orgullo Gay tuvieron la fortuna de coincidir con embarcaciones de la famosa marcha, lo que convirtió su recorrido en una auténtica fiesta.

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