Perdidos por Babia en otoño

Laguna verde en el circo glaciar del Montihuero./FOTOS: BORJA MUÑOYERRO
Laguna verde en el circo glaciar del Montihuero. / FOTOS: BORJA MUÑOYERRO

Recorrido por una zona leonesa con los pueblos techados de pizarra rodeados de interminables praderas

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

Babia, la tierra leonesa donde se aislaban los reyes cristianos se encajona entre Asturias, Luna, Omaña y Laciana. Parque Natural y reserva de la Biosfera es anchurosa, de praderías inabarcables y reducidos bosques enmarcada entre montañas que alcanzan los dos mil metros de altitud.

Allí nacen los ríos Luna, Sil y Torrestío, que en su descenso hacia el Duero riegan extensas praderas donde pastan rebaños de ovejas merinas; vacas y yeguadas de la raza hispano-bretona bajo la complaciente vigilancia de los imponentes mastines.

Amanecer en Peña Ubiña.
Amanecer en Peña Ubiña.

En este año de sequía extrema las praderas aparecen agostadas. No importa. Babia se reinventa bajo la protección de montes que alcanzan su techo en la Peña Ubiña. Se merece una visita otoñal antes de que lleguen las primeras nieves, que en Babia son copiosas.

Torrebarrio y los Ubiñas

Durante los 320 años que duró el reino de León sus monarcas (fueron 19) eligieron esta tierra para 'estar en Babia', es decir para desconectar, cabalgar y cazar sin dejar que los problemas mundanos interrumpieran su ensoñación.

Nosotros iremos diligentes para abarcar al máximo un territorio extenso que acoge menos de dos mil almas. Entramos por Puente Orugo, en Luna, para llegar a San Emiliano. Es la capital de uno de los concejos en los que se divide Babia. El otro es Cabrillanes. Pueblo de paso, con buenas casas, hoteles, comercios y restaurantes.

La carretera LE-481 continúa hacia el Puerto Ventana. El paisaje se vuelve más verde y el macizo de los Ubiñas se recorta en el cielo azul. Forman una muralla caliza sin brechas que se aprecia en su magnitud desde Torrebarrio, el pueblo más grande y poblado de la Babia baja. Ganadero por excelencia al atardecer las vacas y las ovejas recorren sus calles para abrevar en los pilones y recogerse en sus corrales.

Es además el pequeño 'Zermatt' de Babia, por ser el punto de partida para ascender a la cima de Peña Ubiña desde la vertiente leonesa. Tiene una altura de 2417 m y requiere entre cuatro y cinco horas de ascensión. La ruta está bien señalizada.

Además de casonas y fuentes lo más destacado del pueblo es la iglesia de San Claudio, quizá el templo más bello de la comarca. Sobre ella se recorta la Peña Ubiña. Cuenta Jovellanos que en su visita (año 1792) constató que cerca del templo hubo un gran castillo. Nada queda de aquello.

Información útil

Cómo llegar:
De León y Asturias AP-66
Compras:
Embutidos de la zona en la fábrica ‘La montaña de Babia’. San Félix de Arce (Cabrillanes). 987488731. Miel
Museos
Casa del parque de Babia y Luna. Palacio de Quiñones C/ Real s/n - 24143. Riolago (San Emiliano). Horario:  Invierno (15 sept-31 dic): V y S:11-14 y 16-18; D:11-14. Teléfono: 615505228 /690288620. Museo Etnográfico y de Trashumancia. Torre de Babia. Teléfono: 608702702. www.aytosanemiliano.es www.aytocabrillanes.es

Torrestío y la Farrapona

Carretera arriba llegaremos al Puerto Ventana y sus grandes minas de carbón ya cerradas. Es el paso hacia Asturias. Antes del puerto hemos dejado atrás el desvío a Torrestío, donde hubo un puesto romano de vigilancia. Se merece una visita.

El pueblo es ganadero con una gran vacada que pasta en los puertos de Trespando, en el límite con Somiedo. Debemos visitar la iglesia de Santo Tomás del siglo XVIII; sus hórreos y fuentes con pilón. Y si somos montañeros o aficionados a la BTT subir por la pista hasta el Alto de la Farrapona. De allí se puede continuar hasta el Pico Calabazosa. Es una excursión a pie exigente pero que vale la pena.

De vuelta a San Emiliano y camino ya del concejo de Cabrillanes hacemos parada en Riolao (Río de lago) un pueblo monumental que fue importante debido a su cabaña de ovejas merinas. De ahí que los bosques desparecieran para dar paso a unas inmensas praderas.

Palacio de Quiñones.
Palacio de Quiñones.

El Palacio de los Quiñones

Como edificios destacados dentro de un conjunto muy cuidado donde mandan la piedra griotte, la madera y la pizarra debemos visitar el Palacio de los Señores de Riolago (siglos XVI-XVII); la casa del Escribano (siglo XVII), perteneciente a una estirpe de médicos y las viviendas de estilo tradicional. La capilla de la la iglesia parroquial es muy bella. Dejamos para el final la visita al magnífico Palacio de los Quiñones.

Fue una importante familia que mandó en Riolao a partir del siglo XV. En 1512 construyeron un palacio que fue conocido como el 'Palacio de la Torre Redonda'. Ardió y se arruinó en 1915. Reconstruído es ahora propiedad de la Junta de Castilla y León.

Este imponente edificio con una gran escudo de armas de los poderosos condes de Luna en la fachada alberga ahora la 'Casa del Parque de Babia y Luna'.

La Laguna de los Verdes

Torre de Babia, accesible por una carretera que llanea entre pastos y choperas es un pueblo animado en verano. Las casas retechadas de pizarra son macizas y añaden atractivo a una población antigua que conserva dos vestigios del pasado.

Uno es la Torre. Es la Torre de Flórez que Jovellanos dijo que tenía factura romana. Es una fortificación medieval que formaba parte de un conjunto defensivo de los siglos IX-X y que junto a las de Piedrafita y Mena protegía de los moros la repoblación. Está arruinada.

La otra es la iglesia de San Vicente, también llamada la catedral de Babia que desde un altozano domina los pastos hasta Cabrillanes y mas lejos.

Circo glaciar del Montihuero.
Circo glaciar del Montihuero.

La joya de Torre de babia es la Laguna de los Verdes, una mancha de agua que se encuentra monte arriba en el circo glaciar del Montihuero. Se alcanza tras una subida de hora y media por una pista empinada que termina en la majada de Los Verdes. Es una amplia charca de un verde intenso rodeada de juncos que se remansa a orilla de una pedrera. Vacas y caballos pastan a su alrededor. El silencio sólo es roto por el grajido de cuervos y chovas impertinentes. Una maravilla sólo al alcance de andarines poderosos.

Merece una visita el Museo Etnográfico y de la Trashumancia, que ocupa un bello edificio babiano restaurado. Reúne una gran colección de utensilios tradicionales y aperos propios de la trashumancia.

Nacimiento del río Sil.
Nacimiento del río Sil.

Las fuentes del río Sil

El río Sil nace en los puertos de Cuetalbo, sobre La Cueta, el pueblo situado a más altura de la provincia de León (1.442 m). Llegamos por Piedrafita y La Vega de los Viejos, en la ruta a Somiedo. La carretera es estrecha y espectacular. Sigue el curso de un Sil aún joven por el desfiladero llamado el Estrechón de Bocarrío.

El pueblo es pequeño, alargado, con buenas casas de piedra cubiertas con tejados de pizarra, muchas aún con el típico horno (fornu) para elaborar pan. Sobre una loma en la parte alta está la iglesia parroquial de San Mateo. Templo humilde y antiguo. Hubo un cenobio medieval ya desaparecido. Sus piedras se conservan junto al puente de piedra del mismo nombre.

La Cueta es pueblo agreste y montañero. Podemos aparcar en lo alto y caminar por sendas balizadas que cruzan valles tapizados de pastos vaqueros hacia las fuentes del Sil. Si subimos muy arriba visitaremos alguno de los ‘teitos’ que aún perduran. También atacar la Peña Orniz, uno de los techos de Babia y Somiedo.

La Cueta tiene otros barrios aguas abajo, Cacabillo y Quejo. Ambos conservan las fábricas de luz local que alumbraban el vecindario y diezmaban las truchas. La miel 'El Cornón' elaborada en las colmenas del pueblo es excelente.

Santuario de Carrasconte.
Santuario de Carrasconte.

Santuario de Carrasconte

Un buena manera de despedirnos de esta tierra es con la visita al Santuario de Carrasconte edificado a partes iguales entre Babia y Laciana. Custodia una Virgen que goza de profunda devoción en la zona y celebra su día grande con la romería del 15 de agosto, fiesta de la Asunción.

La carretera sube de Piedrafita por antiguos terrenos mineros enmascarados por la maleza. Árgomas, brezos y jaras ocultan las escombreras de carbón. Crece algún abedul. Poco queda visible de un pasado reciente.

El monasterio ocupa una amplia explanada. Se remonta al siglo IX y como en otros lugares de la Península esta devoción mariana es la cristianización de un culto pagano, quizá a una diosa de la fertilidad como lo muestra la roca llamada la 'Piedra Furada' que se conserva en la fachada norte.

Lo más curioso de esta 'Piedra Furada' es que de símbolo fálico pasó a ser utilizado por Alfonso X El Sabio (año 1270) para establecer en una 'Carta Puebla' los límites de Babia y Laciana. Sobre la piedra está esculpida la Cruz de Malta de los Caballeros Hospitalarios de San Juan de Jerusalén que atendían a los peregrinos a Santiago. El edificio actual es de estilo renacentista (silgo XVIII).

En la contienda civil del 1936 el santuario fue arrasado por los republicanos. Robaron toda la imaginería y orfebrería. La Virgen desapareció. La imagen actual es una talla en madera policromada obra del imaginero valenciano Vicente Benedicto, de julio de 1940 sobre una fotografía. Fue donada por la empresa minera M.S.P. con un costo de 3.140 pesetas.

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