Un día en imágenes por Santillana del Mar

Calle El Cantón en Santillana del Mar, sometida a la mano de un fotógrafo con vocación de artista. /Javier Gil Gutiérrez
Calle El Cantón en Santillana del Mar, sometida a la mano de un fotógrafo con vocación de artista. / Javier Gil Gutiérrez

Un curso acelerado de fotografía y revelado en un marco de excepción repleto de rincones encantadores

IRATXE LÓPEZ

Te gusta conocer hermosos rincones? ¿Trastear con la cámara de fotos? Si adoras ambas actividades esta es tu cita, una jornada por la localidad cántabra de Santillana del Mar que incluye paseo, sesión fotográfica y revelado. Olvida la cámara digital, te enfrentarás al mundo como los fotógrafos lo hacían antes... como algún romántico lo hace todavía. Caminarás por el pueblo acompañado de Javier Gil, fotógrafo profesional que acaba el plan en su cuarto oscuro donde, en vez de un castigo, recibirás varios premios.

Fotografía Santillana del Mar

Información útil
Cuándo: Todo el año. Duración: 9 horas. Precio: 149 € por persona; 119 por persona en grupos de más de 4. Datos prácticos: Grupo mínimo de 2 personas, máximo 7. Reservas 942873529/683188858. Web www.exploringcantabria.com.

«Estamos en uno de los pueblos más bonitos de España. Sus calles empedradas, sus casonas y colegiata te trasladan a otra época. Es el escenario perfecto para una clase de fotografía analógica pues valoramos plasmar este arte en un ambiente histórico», explica Gabriela Mayans de Exploring Cantabria, agencia promotora del tour. No hace falta tener cámara analógica, la proporcionan, aunque si cuentas con una siempre se trabaja mejor con viejos conocidos. Después comienza la acción frente al Museo Diocesano, desde donde descender por la calle de Juan Infante hasta la Plaza Mayor con ojos ávidos para descubrir los detalles de cada una de las casonas.

Lo esencial es estar atento al mundo, abrirse a las minucias que normalmente pasamos por alto. A cada ventana, metal forjado, a cada puerta que muestra secretos ocultos. La forma de mirar es única para cada uno, responde a una intuición personal de lo que es bello, por eso algunos retratan la magnificencia mientras que a otros les inspira lo insignificante. De pie, revisando el encuadre, contemplará el grupo las torres de Don Borja y del Merino, del siglo XV. Cruzará la pintoresca calle de las Lindas camino de El Cantón, donde la vista de la colegiata de Santa Juliana (s. XII) absorbe las atenciones.

Inmortalizará el escudo de la Casa de los Hombrones, el antiguo lavadero, el Palacio de los Velarde... mientras la cámara parpadea sin descanso, lanzando coquetos guiños al aire. El objetivo puede entretenerse también con el trabajo de los artesanos, quienes mantienen labores relegadas por el impulso invasivo de la modernidad. Porcelanas, cueros, maderas, sedas y otros telares posan dentro de los talleres. Son ejemplos vivientes de la destreza manual.

Aparece la imagen

El paseo por el pueblo durará dos horas. Tras él toca dirigirse al laboratorio para revelar los negativos, aprender a hacerlo a oscuras. Cansados pero felices, llega la hora de tomar asiento y comer, dejando que el proceso de revelado camine por su cuenta. El palacio Mijares espera. Declarado Bien de Interés Cultural en 1995, es un lugar hermoso con jardines que aguardan a los pies de la torre de sillería del siglo XVI, la magnífica portalada y la solana montañesa. Después toca regreso para experimentar una de las fases más esperadas: la ampliación de fotos con la luz roja.

«Tal vez el mejor punto del día sea cuando la gente ve por primera vez cómo la imagen aparece en el papel. Muchos piensan que se imprime a base de tinta, les sorprende ver que se trata de una reacción química», asegura Javier. Él es quien explica las técnicas básicas y ayuda a ampliar las fotos mientras el tiempo corre sutil sin que la conciencia escuche sus pasos. Al final de la jornada cada cual se lleva a casa su trabajo.

«Recuerdo una sesión en la que uno de los alumnos era fabricante de orujo y después del taller comenzamos a charlar mientras tomábamos uno de sus licores. Terminamos horas más tarde de lo previsto, estábamos muy a gusto hablando de fotografía, contando anécdotas. Creo que esa circunstancia define perfectamente el espíritu de la actividad, una reunión de amantes de la fotografía compartiendo una experiencia mágica».

Datos prácticos

Esta actividad es apta para adultos y niños a partir de 12 años e incluye un servicio de guía a cargo de un fotógrafo profesional, clase de fotografía y revelado químico y transporte desde Santander (aunque también se puede quedar directamente en Santillana del Mar). Los organizadores pondrán a disposición de los inscritos una cámara analógica de 35 milímetros, material de revelado, comida (menú del día más bebida, no bodega) y seguro de responsabilidad civil. Como la localidad cántabra mantiene su áspero empedrado es aconsejable un calzado cómodo, y si el participante quiere puede llevar su propia cámara.

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