Medina de Pomar, paso de reyes y señores

El impresionante alcázar de la familia Velasco es el monumento emblemático de Medina de Pomar. /
El impresionante alcázar de la familia Velasco es el monumento emblemático de Medina de Pomar.

Recorrido guiado por el rico patrimonio histórico y arquitectónico de la villa burgalesa

IRATXE LÓPEZ

Parece que fueron grupos mozárabes, en tiempos de la Repoblación, quienes decidieron fundar la burgalesa Medina de Pomar en Burgos, aunque su origen se remonta a la época prerromana. Pero sería María Cristina de Habsburgo-Lorena, reina regente de España, quien otorgó el título de ciudad en 1894. Una visita guiada por su casco antiguo muestra sus principales edificios e historia de este lugar de paso y de descanso para reyes al que Alfonso VIII concedió en el siglo XII el fuero y también la capitalidad de Las Merindades ostentada hasta 1560. Allí recalaron en 1496 Isabel la Católica y su hija Juana antes del casamiento con Felipe el Hermoso. Y allí permaneció Carlos V camino hacia su última morada, el Monasterio de Yuste, dejando ruta senderista con su nombre.

Una doble muralla protegía en el Medievo la ciudad. Entre sus puertas quedan la de Oriente, enclave dominante de las defensas desde donde se puede apreciar una bonita vista de las casas colgantes. La de La Cadena, bajo la casa torre del antiguo alcaide. Y la de Ronda o El Perdón, donde los oídos solían escuchar la evangélica frase: "Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre el reino de los cielos".

Medina de Pomar, Burgos

Visitas guiadas
De enero a junio y octubre a diciembre, de martes a sábado a las 11.15 y 16.15 h. Domingos a las 11.15 horas. Julio, agosto, septiembre, Semana Santa y puente de diciembre, de martes a domingo, 11.00 y 17.00 h.
Precio
3 €.
Información y reservas
www.medinadepomar.net .

El Arco de la Judería daba acceso al antiguo barrio judío. Antaño, los comerciantes aprovechaban el desnivel entre la calle Nuño Rasura y la de Laín Calvo para abrir sus tenderetes pues, tras cerrar el portón, los cristianos tenían prohibida la entrada. En Medina de Pomar convivieron judíos, cristianos y musulmanes. Cualquiera que sea su culto, los ciudadanos actuales pasan ahora por una Plaza Mayor neoclásica que se asoma a las huertas, pobladas en estas tierras por la crujiente lechuga batavia.

En esa plaza aguarda con calma de siglos el edificio consistorial, proyectado por el arquitecto burgalés José Calleja en 1897. Situado en el lado norte, se levanta sobre soportales. En lo más alto de la ciudad, la iglesia de la Santa Cruz apoya sobre la muralla su peso. Construida desde el XII, los trabajos avanzaron mucho más un siglo después. Una escalinata accede al pórtico que protege la sobria puerta neoclásica. Ya dentro, el retablo del altar mayor (XV) está dedicado a San Juan Bautista y guarda el templo un mausoleo de Pedro Ontañón, embajador de los Reyes Católicos.

La plazuela de los gremios

Tras pocos pasos, la visita se detiene en la Plazuela del Corral, una de las más típicas, antigua ubicación para gremios. Desde allí, en el vano de la muralla interior, observa el grupo el relieve de un padre y una hija. A través de una escalinata los turistas acaban en la calle Roca Mayor, que guarda las ruinas del Oratorio de San Felipe Neri. Cerca espera el busto del conquistador Juan de Salazar y Espinosa, vecino del pueblo y fundador de Asunción, la capital de Paraguay.

Fachada del Ayuntamiento.
Fachada del Ayuntamiento. / Miguel Ángel Muñoz Romero

Hasta allí llega la visita guiada pero, antes de abandonar el municipio, es imprescindible acceder al Alcázar de los Condestables (XIV). "¡A las altas torres altas de Medina de Pomar. Al aire azul de la almena, a ver si ya se ve el mar! ¡A las altas torres mi morena!", escribió Rafael Alberti. Esta impresionante mole fue construida por orden de Pedro Fernández de Velasco durante el reinado de Enrique II, para quien sirvió como Camarero Mayor y Condestable de Castilla. Palacio y castillo defensivo, Bien de Interés Cultural desde 1931, alberga el Museo Histórico de Las Merindades. En la torre sur se sitúa el Salón Noble, adornado por un friso mudéjar.

A unos diez minutos vale la pena conocer tres edificios. La románica ermita de San Millán, restaurada a finales del siglo XII. La iglesia-panteón de Nuestra Señora del Rosario, rodeada de zonas verdes que contornean el río Trueba. Y el monasterio de Santa Clara, Bien de Interés Cultural desde 1992, con su iglesia, panteón familiar de los Fernández de Velasco y Museo de los Condestables de Castilla, a los que se puede acceder ayudado por la información de una audioguía.

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Dónde comer
Restaurante Linaje. Si te gusta la comida casera y copiosa, éste es tu sitio. Sin ornamentos ni florituras pero rica, ajustada de precio y con buen trato por parte del personal. Dispone de un menú del día más que suficiente, con postres de los de verdad. (Buen Conde de Haro s/n. 947190742)
Dónde dormir
Hospedería del Monasterio de Santa Clara. En un enclave tranquilo, dentro de los límites del monasterio, las hermanas clarisas presentan cuatro apartamentos de diferente capacidad, bien decorados y dotados con todo lo necesario, desayuno incluido. El trato es exquisito y ofrecen, además, información turística en la conserjería. Si te apetece comprar algún dulce típico, no dudes en acercarte al torno del monasterio para probar las exquisiteces confeccionadas por las monjas. (Avenida de la estación, 5. Medina de Pomar. 947191606. monasteriodesantaclara.es ).

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