Cartes: Señores y trabajadores

Los Torreones de Cartes son las construcciones más conocidas de la villa medieval. /Nacho Cavia
Los Torreones de Cartes son las construcciones más conocidas de la villa medieval. / Nacho Cavia

La encantadora aldea cántabra, con sus palacetes y puertas, y el singular barrio obrero de Solvay merecen una visita

ELENA SIERRA

Hay una senda peatonal y ciclable que une Suances –la playa– y Corrales de Buelna –el valle en el que ya se empieza a intuir la subida hacia la Meseta– y que pasa, claro, por Torrelavega, ciudad industrial donde las haya en la comunidad cántabra. Desde el olor a mar al de los bosques, pasando por el de los efluvios de las grandes fábricas que aún sostienen la economía del entorno, el paseo está salpicado de historia, de luchas laborales, de reconversión y de batallas vecinales para recuperar un espacio tan degradado en algún punto que los habitantes sintieron que tenían que decir basta y poner manos a la obra para volver a hacerlo suyo.

Apenas hay desnivel en el recorrido, que va pegado al curso del río (primero el Saja y luego el Besaya) durante una veintena de kilómetros y pasa por varias localidades, así que es un camino sencillo, que requiere poco esfuerzo, pero que da la oportunidad de entrar y salir de distintos periodos históricos en unas horitas de nada. O en menos: a buen paso, un paseo de hora y media que une Cartes, encaminado hacia la montaña, y al otro, hacia la costa, el entramado de la empresa Solvay –Barreda y Polanco–. Del siglo XV, con sus coquetas casitas con escudos, al siglo XX más obrero, con un barrio diseñado para que la mano de obra y sus familias estuvieran cerca del tajo.

En Cartes, el puente de Santiago se remonta a 1752 y fue parte del Camino Real que tenía como misión facilitar el comercio entre la Meseta y la costa. En su día fue considerado la obra de ingeniería más importante de toda la ruta, y aunque ha cambiado mucho con los años, sigue haciendo su función. En este punto de la senda merece la pena salir del camino y atravesar el pueblo por la calle principal: es un escenario de cuento, adoquinado, al que se accede bajo el portalón de una casa torre, con casonas con flores en las ventanas y fachadas con escudos y algún bar que presume de historia centenaria. Es pequeño, pero este núcleo fue declarado bien de interés cultural, en la modalidad de Conjunto Histórico, por conservar edificaciones de los siglos XV, XVII y XVIII.

En las inmediaciones, en las minas de Mercadal, nació la novela 'Marianela' de Pérez Galdós, un clásico de la literatura sobre las condiciones de vida de los mineros y sus familiares. Por allí están los restos de un cargadero de mineral y las referencias a la reforestación de la zona son constantes. Los niños y niñas del entorno celebran por aquí sus días del árbol y plantan especies autóctonas, y les cuelgan cartelitos en los que piden respeto para estos retoños que tardarán un tiempo en dejar el espacio tal y como fue antes de que lo devorara la industralización –gracias a la cual Torrelavega creció tanto que a finales del XIX recibió el título de ciudad–.

Calle principal de Cartes.
Calle principal de Cartes. / Luis Palomeque

Villas para la tropa

Para darse un garbeo por otro escenario de cuento, y este ligado totalmente a ese periodo de crecimiento, hay que pasar Torrelavega y Barreda, siempre por la senda junto al río. No tiene pérdida. En dirección a Polanco se llega a la Solvay y, si se abandona el camino y se sube hasta la planta, se accede a Barrio Obrero. Así lo llaman. Es el conjunto de villas para los directivos, casino, escuela, dispensario, cooperativa, campo de fútbol y edificios para alojamiento de obreros que se construyó a comienzos del siglo XX para acoger 'a la tropa' –llegaron a ser 2.000 familias, casi nada– justo al lado del lugar de trabajo.

Son bonitos, al estilo belga, y no se olvidaron los jardines, ni los colorines en las fachadas. El casino es hoy restaurante, así que se puede entrar y contemplar los techos altos, los ventanales y la decoración de alguna de las salas, muy art decó. Se puede pasear por las callecitas que van de los chalés reconvertidos en varias viviendas a los bloques de los trabajadores de a pie y pensar en aquella Revolución Industrial, cuando el progreso contemplaba la mejora de las condiciones de vida de la mano de obra –por muy paternalista que fuera la visión del dueño–.

Recomendaciones

Cómo llegar.
Cartes se encuentra a 5 kilómetros de Torrelavega, al lado de la autovía que une esta localidad con Reinosa y la Meseta.
La Principal.
Hay un local en el que se puede comer casi de todo todos los días en Barreda. Se llama La Principal, y aunque está junto a la vía del tren y más allá hay un río de bastante mala pinta, la comida está realmente bien. Las hamburguesas son grandes, caseras y baratas –por menos de cuatro euros se puede comer una completa con sus patatas–. Hay raciones, bocatas, cocidos y sartenadas, las sartenekos de aquí, que resulta difícil terminar por sus tamaños. Avenida Solvay, 2A. Barreda, Torrelavega. 942897720.

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