Torres de Las Encartaciones: Señores en armas

Las murallas protegen la torre Loizaga de Galdames, que acoge un deslumbrante museo de coches de época./Saioa Elizondo Zabala
Las murallas protegen la torre Loizaga de Galdames, que acoge un deslumbrante museo de coches de época. / Saioa Elizondo Zabala

Los nobles de esta comarca fundamental en el paso hacia la Meseta construyeron rústicos palacios y bastiones para atemorizar a sus enemigos y a los campesinos. Su presencia, a menudo arruinada, dibuja una época oscura de Bizkaia

IRATXE LÓPEZ

El Medievo vasco no se distinguió como un tiempo de fraternidades. Las Encartaciones reflejaron esa tensión. Sus linajes se dividieron en dos bandos (oñacinos y gamboínos) y batallaban por el poder y el dinero. Las luchas banderizas marcaron el truculento devenir de la zona, dominada por escaramuzas que respondían a un lema poco amigable: conservo lo mío y quiero lo tuyo. Bajo tal amenaza lo normal es protegerse, vivir a resguardo. Por eso los señores levantaron edificios defensivos en lugares estratégicos desde los que controlar el valle y el paso del comercio. O cerca del agua, con el fin de aprovechar la fuerza que mueve molinos y ferrerías. Para vigilar sus espaldas y sus arcas. Lindes y posesiones.

Así nacieron las casas-torre de las que se ocupa la ruta que planteamos por los bastiones del territorio encartado, algunos de los cuales fueron desmochados para borrar de su figura lo que de ofensivos y defensivos mantenían. El recorrido en coche arranca en La Quadra, término municipal de Güeñes, sobre la carretera BI-636. Allí, en una suave ladera sobre la margen derecha del río Cadagua, espera la torre Salcedo (XV).

Desde su ubicación dominaba el valle homónimo, albergando el linaje de un hijo bastardo de Ordoño de Zamudio favorable a los oñacinos. En una época de infidelidades, incluidas las del propio bando, resultaba casi normal que el linaje aliado de los Salazar se apoderara en 1453 de esta torre, obligando a su dueña a casarse a fin de recabar el patrimonio. Asunto distinto era que el resto de clanes permaneciera cruzado de brazos. El prestamero de Bizkaia, al mando de 1.500 hombres, atacó a los insurrectos para forzarlos a devolver la torre.

Siguiendo la carretera, junto al puente de Sodupe, se halla la torre Lapuente o de Romarate, mandada construir por Juan de Bolívar. Palacio barroco desde su reforma en 1681, conserva el almenado. Quedó en el punto de unión de la calzada Balmaseda-Bilbao con la vía que llegaba desde Artziniega a través de Gordexola. En este último municipio se vislumbra la de Zubietatorre, junto al agua. Al primitivo edificio fue adosado un palacio sobrio, construido en 1829 por orden de Ignacio de Ubieta y Salazar.

La casa de Juntas de Avellaneda, que alberga el museo de Las Encartaciones. Al lado, el bastión de Terreros y el castillo de Muñatones. / S. Elizcondo/ F. Gómez

El patrimonio de Artziniega

Continúa el cauce para ver emerger el conjunto de la torre Oxirando, Monumento de Bizkaia, perteneciente a los Palacio. El inmueble tardogótico (XV) enraizaba sus cimientos sobre el antiguo camino medieval entre Artziniega y Bilbao. El palacio adosado en el XVI luce logia abierta en la última planta. El mirador, adornado con columnas toscanas, se asienta sobre una cornisa ornamentada. Faltan regalos por descubrir, así que viaja hacia Artziniega para encontrar, superada la plaza, las torres de Ibargüen y de Largacha, una a cada lado del río Herrerías. La primera, reconstruida hacia el año 1500, reformada en XVII y hace unos años, conserva accesos apuntados, luceros aspillerados y ventanita geminada de arcos. Ostenta las armas de los Velasco, a quienes se supone que estuvo vinculada. La de Largacha, algo derruida, cuenta con dos caseríos que imprimen su peculiar aspecto.

Has de regresar hasta la plaza para seguir por la carretera BI-3671, dirección Güeñes. En el monte de Jara descansan los restos de una torre de idéntico nombre (XVI). De estilo gótico-renacentista, destacan el arco de acceso y los vanos apuntados, el patín (escalera) lateral y las saeteras. Cerca queda la de Maruri (siglo XVI, camino Torre de Maruri s/n), sobre una parcela aterrazada. Por el lugar discurrió un camino menor que enlazaba Aranguren con Loyzaga. El primer piso residencial era el más iluminado.

Retoma la carretera y continúa hacia Zalla, cuna de la torre de Bolunburu. Junto al área recreativa y los restos de una ferrería, un palacio y caserío se adosan a sus muros. La ermita de Santa Ana, ferrería y molino formaban parte del complejo. Las reformas del siglo XVII complican distinguir su aspecto original. A pesar de ello, está considerado uno de los mejores ejemplos de conjunto señorial de Bizkaia.

En los lindes con Balmaseda, barrio de La Herrera, emerge la torre de Terreros (XV), con ladronera para arrojar objetos a los atacantes. Juan Galíndez de Terreros la mandó izar sobre 15 metros de altura. Con muros de mampostería de 1,20 metros de grosor, para albergar en la planta baja una cárcel. Junto al Palacio Urrutia y la ermita de San Antonio de La Mella forma parte de un conjunto monumental. Tras la visita hay que recorrer la BI-630 hasta la Casa de Juntas de Avellaneda, Museo de las Encartaciones (946504488 y www.enkarterrimuseoa.eus), donde además de su historia se profundiza sobre la de otras torres y las luchas banderizas que ensangrentaron la comarca.

Recomendaciones

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Cocina tradicional elaborada y hecha al momento con productos de primera calidad y acompañada de una gran selección de vinos de diferentes denominaciones. Preparan, además, menús adaptados a todos los paladares que se pueden concretar al gusto. (Barrio Revilla, I. San Martín de Carral, Sopuerta. Tfno 946504452. www.mendiondo.com
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Matrimonios forzados

Rueda por la carretera de Sopuerta. Pasarás por las torres de Urrutia (Avellaneda, 5) –con bello efecto cromático–, Villa (Carral, 46) –palacio torre en realidad– y Garay (Amez, 1) –en la ladera del Artegui, dominando un buen tramo de la calzada Balmaseda-Castro Urdiales–. Al lado, en el número 6 de la calle Carral, la torre de La Puente, permanece pétrea, con una espectacular pareja de conopios de motivos ornamentales. Llegados a Mercadillo hay que torcer hacia la BI-3614, camino de Artzentales, para acabar en Traslaviña, tierra de la torre Miranda (XV).

A Juan García de Traslaviña se debe su fundación. Cuentan que este señor llegó desde Sámano con mulas cargadas de vino. Que además de la casa-torre mandó construir una aceña. Tras su asesinato, y para defender el apellido, decidieron casar a la nieta heredera con Pedro de Puente, hijo de Yáñez de la Puente. Así se cerraban los tratos entonces.

Quedan solo tres paradas. Siguiendo hasta Iturrioz la torre de Pando, en plena vega, cerca del río, cúbica. De vuelta hasta Mercadillo, dirección Muskiz, la de Loizaga, museo con la única colección de Rolls-Royce de Europa que contiene todos los modelos fabricados entre 1910 y 1998 (www.torreloizaga.com). Y el castillo de Muñatones, en Muskiz, levantado por Lope García Salazar en pleno siglo XV alrededor de una torre del XIV, al que se puede acceder en verano (reservas en 629271516 e info@elpobal.com).

Más información

www.visitenkarterri.com

www.turinea.com

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