Etxeberria: aventura en Urregarai

Un rebaño descansa a la sombra. /FOTOS: MAITE BARTOLOMÉ
Un rebaño descansa a la sombra. / FOTOS: MAITE BARTOLOMÉ

El camino hasta la ermita de Santa Eufemi está salpicado de bosques, prados y queserías

JENNIFER G. DE POLANCO

Adéntrate en la profundidad de los bosques de hayas y robles, atrévete a visitar cuevas revestidas de magia y misterio, siente como vivían en nuestros pueblos hace cien años, disfruta de la panorámica que ofrece la cima del Monte Urregarai, aprende a hacer queso, sidra y txakoli y finalmente, date un homenaje en una sidrería de toda la vida. Con el mar como telón de fondo, podemos conocer los secretos de una Bizkaia remota, rural y medieval acompañados por Sustraiak Natura, profesionales del turismo activo.

Ruta por Lea-Artibai

Cómo llegar:
Bº Altzaa, 15 Etxebarria (Bizkaia).
Cuándo:
Todo el año.
Dificultad:
Baja
Información útil:
Teléfono 946169100. Precio Consultar (según visitas, comidas...). Web www.sustraiaknatura.com.

Nos vamos hasta la comarca de Lea Artibai. Entre Busturialdea, Duranguesado y ya rozando Gipuzkoa, se encuentra una zona montañosa y costera en la que los ríos Lea y Artibai estructuran el paraje en dos zonas. En la cuenca del Artibai, a menos de cinco kilómetros de Markina se encuentra Etxebarria, un pequeño municipio de alrededor de 800 habitantes que cuenta con una gran actividad industrial. La aventura comienza en una antigua ferrería del siglo XV muy bien conservada y reconvertida en un hotel rural con mucho encanto: el Hotel Antsotegi de Etxebarria. En la misma ferrería, Julen Hernando, guía de Sustraiak Natura, aprovechará para invitarnos a imaginar la historia de la zona. Sus explicaciones detallan cómo era la antigua forma de vida y la importancia del río Urko en las actividades económicas.

La ruta continúa siguiendo el recorrido del río hasta Markina-Xemein, que con casi 5.000 habitantes ostenta el título de muy noble y muy leal villa, donde mientras callejeamos por los lugares de interés de la localidad, Julen comenta datos históricos y anécdotas.

Restos de la guerra

El siguiente paso será comenzar la subida al Urregarai, que es el objetivo principal de la jornada. Tras una sencilla ascensión de hora y media de duración, visitaremos el parapeto de Markina, similar al cinturón de hierro que rodea los montes del Gran Bilbao, en el que los restos de búnkeres y trincheras de la Guerra Civil española sirven para entender la realidad de la época y la importancia del frente de Akarregi-Kalamua-Akondia que durante el invierno del 36 al 37 quedó en la línea del frente a favor de la República y sufrió bombardeos por parte de las fuerzas sublevadas.

Tras el descanso y la dosis de historia un aperitivo no está de más, para ello deberemos continuar subiendo hasta llegar a la Quesería Igotz, de la familia Baskaran, donde probamos el mejor queso de oveja del mundo. Y es que en 2016, un jurado de 266 expertos otorgó al queso Santamañe, curado de oveja que comparte nombre con el caserío de la familia, el galardón de ‘Supergold’ en la 29 edición del World Cheese Awards.

La autora del reportaje acaricia una cabra.
La autora del reportaje acaricia una cabra.

Pero debemos guardar hueco en el estómago para degustar otra delicia de la Quesería Larruz, donde los hermanos Iban y Gorka elaboran un espectacular queso de cabra y cuidan con mimo de sus animales, que pasean, pastan y descansan en las faldas del Urregarai. Vemos el proceso de elaboración del producto, nos metemos en el modo de vida de los pastores y ‘jugamos’ con los animales. Y con este buen sabor de boca, estamos listos para continuar hacia el último tramo de subida del día.

Nos daremos cuenta de que hemos llegado a la campa de Urregarai (704 metros) o Santaeufemiko zelaixe, como lo denominan los autóctonos, cuando, rodeados de un hayedo, nos quedemos embobados con la impresionante panorámica que nos regala la cima. En la misma campa hay una fuente, mesas, asadores, un refugio restaurante ¡y hasta una bolera como las de antes! Los más mayores del lugar recuerdan que el 16 de septiembre, día de la santa, los devotos venían de todas partes, incluso desde Eibar y confluían en la campa por senderos y caminos. Allí celebraban una romería en la que se cerraban tratos y se fraguaban noviazgos. La ermita de Santa Eufemi es un edificio fortificado de piedra aferrado al alto de la roca y su singular característica son los 222 escalones encajados en la montaña que hay que subir para llegar. Tras visitar la ermita reanudamos la marcha para comenzar ya el descenso.

Mientras bajamos nos encontraremos con la cueva de Gabaro o kobaue, como es conocida en la zona, donde Julen nos narra historias de brujería, akelarres y celebraciones. Cuenta la leyenda que Mari, madre de la naturaleza y reina de la mitología vasca, solía viajar de cueva en cueva desde Anboto hasta Gabaro y de allí bajaba a la fuente, a diez metros, para reunirse con las lamias. En una de sus visitas a Gabaro se encontró con una pastora que, cuidando de sus ovejas, fue a parar a la cueva. Dicen que Mari la retuvo durante muchos años y la mantuvo ocupada en el hilar, tejiendo para ella. Cuando hubo pasado el tiempo suficiente, la madre de la naturaleza consideró que la muchacha debía irse y ante la negativa de esta, Mari decidió darle un trozo de carbón, que se convirtió en oro cuando la pastora abandonó la cueva.

Para finalizar la jornada y ponerle una buena guinda al pastel, llegamos hasta la sidrería Axpe, donde también se podrá visitar la fuente de Mari, y allí aprenderemos las formas tradicionales de elaborar sidra y txakoli, cataremos los productos e incluso, si apetece, se acabará la jornada con una comida con productos típicos.

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