Visita por La SAN SEBASTIÁN más batalladora

Varios conflictos bélicos han herido el corazón de la capital guipuzcoana y sus habitantes. Una ruta guiada a pie sigue los rastros de esas pugnas, recordando los ideales de cada bando

Visita por La SAN SEBASTIÁN más batalladora
IRATXE LÓPEZ

La historia marca paisajes y poblaciones. La guerra marca historia. Su devastadora influencia destroza vidas y edificios, montes y voluntades. Orificios hechos por balas, fantasmales artillerías y cementerios de ausencia recuerdan a quienes los descubren lo que fue y no debe repetirse. Son testigos de una clase magistral, la ganada al olvido, a la que cualquiera puede apuntarse. En Donostia, una visita guiada pasea a los participantes por escenarios de luchas que han dejado cicatriz en la capital guipuzcoana. Es la denominada 'Visita bélica', de 'Go Local'.

Datos prácticos

Cuándo:
Diario.
Duración:
2 horas.
Precio:
25 euros/persona (mínimo 2)
Horario:
Depende de la disposición del visitante.
Reservas:
kaixo@golocalsansebastian.com
Información:
www.golocalsansebastian.com
Recomendaciones:
Calzado cómodo para subir al monte y ropa adecuada.

«La ruta se centra en la relevancia del aspecto bélico en la ciudad, haciendo hincapié en diferentes conflictos como la guerra de la independencia, las carlistas o la guerra civil española. Donostia fue en un principio una plaza fuerte del reino de Navarra, desde allí salía el comercio navarro al mar. Al unirse a Castilla, y durante el resto de su historia, se transformó en una plaza fuerte diseñada para la defensa frente a la frontera con Francia», aclara el cicerone durante la excursión.

Jaleos hubo muchos. Ansias por restar terreno al vecino o ganarlo para la propia causa. Estallaron en distintas épocas, bombardeando la paz de los lugareños. El más comprometido tuvo lugar tras la ocupación de España por Napoleón en 1808. Un ejército unido de ingleses, portugueses y españoles arriesgaron sus vidas para expulsar a los galos. Los enemigos se encontraron en Donostia el verano de 1813. En el enfrentamiento del 31 de agosto la ciudad fue quemada por los soldados aliados; pretendían hacer huir a los franceses. «Se considera la batalla más importante en nuestra historia, por eso hablamos más de ella». Después quedan menciones a las guerras carlistas de mediados del XIX, con una localidad sitiada por apoyar mayoritariamente a la reina Isabel. Y a la guerra civil, en la que la lealtad a la República genera refriegas en lugares como en el actual ayuntamiento, antes casino.

«Acercamos a los interesados a diversos emplazamientos. Entre otros, visitamos los restos de la antigua muralla». Los entendidos suelen considerar el asalto y destrucción de San Sebastián de hace más de doscientos años el hecho más importante de su historia moderna. Las tropas anglo-lusas cargaron contra una población que no podía defenderse ni decidir su futuro. Incendiaron barrios y casas. Menos de cinco décadas después el esfuerzo de los ciudadanos resucitó la urbe convirtiéndola en un espacio moderno. La senda accede a la parte vieja donostiarra, a la iglesia de San Vicente, donde la tranquilidad contrasta con la tirantez del tema. A la calle 31 de Agosto, única superviviente del fuego, nombrada una de las mejores de Europa por el New York Times en 2015. Al Museo de San Telmo, ubicado en un antiguo convento dominico de mediados del XVI. Y a la basílica de Santa María del Coro (XVIII), levantada sobre una antigua iglesia románica.

«Lo siguiente es adentrarnos en el monte Urgull, conquistarlo mientras se acumula un ramillete de paradas como la de la Batería del Mirador o la Batería de las Damas… las vistas son totalmente impresionantes». El Urgull fue testigo mudo de la primera capitulación de la ciudad a manos de los franceses en 1794 y se postuló como el último bastión de la resistencia gala durante el asedio de 1813. Allí duermen su sueño eterno combatientes de contiendas, en el Cementerio de los Ingleses. «Lo que más impacta a la gente es descubrir un camposanto en el monte, algo peculiar cuanto menos. También la estatua del Cristo de la Mota observada desde sus pies. Y una anécdota curiosa, el nombre de la Batería de las Damas, proveniente del flirteo que tenían los soldados con las mozas locales que subían a por agua de la fuente».

Castillo de la Mota.
Castillo de la Mota.

Llama la atención además el Castillo de la Mota, alrededor del cual pueden apreciarse cañones y aspilleras defensivas. En la época de Sancho el Mayor, Rey de Navarra, se construyó la primera atalaya defensiva y la primitiva muralla de San Sebastián. El antiguo castillo roquero, de forma cuadrangular con cuatro torreones en sus ángulos y torre del homenaje, sufrió muchos cambios. «Entramos en él para echar un vistazo a la Casa de la Historia, antes de descender por el Paseo de los Curas y la muralla del puerto hasta el ayuntamiento, donde aprovechamos los agujeros de bala de la pared y el monumento a los donostiarras fusilados para comentar datos sobre la guerra civil». Fin de la lección.

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