Día de San Patricio: fiesta, historia y cerveza

El día de la fiesta de San Patricio el río Vilnele a su paso por Vilnius se tiñe de verde./Petras Malukas (Afp)
El día de la fiesta de San Patricio el río Vilnele a su paso por Vilnius se tiñe de verde. / Petras Malukas (Afp)

Sergio Eguía
SERGIO EGUÍA

¿Dónde están ahora los que claman al cielo por la supuesta invasión que representa que la chavalería celebre Halloween? Los motivos para volvernos locos en San Patricio tienen la misma base. Quizá menos.

Ah no, calla. Que esto va de beber birra por barriles. Decidido. San Patricio es una tradición tan vasca como la Feria de Abril y el Año Nuevo chino. «Rebujito bat, mesedez». Déjate convencer, hombre. Ponte una camiseta verde, llénalo todo de tréboles y pide unas pintas bien negras, que regalan gorros hiperridículos. «Sláinte!»

Porque la verdad es que todo lo que te interesa saber de la festividad de San Patricio es que los bares organizan unos fiestones de órdago. Además, este año el 17 de marzo cae hoy sábado. Ya desde el viernes, cuando no jueves, los grifos de Guinness gastan más nitro que toda la saga del Fast&Furious junta.

Lo gracioso es que posiblemente la fecha del 17 de marzo sea lo único real respecto a lo que se cree saber del la vida del santo. Ese es el día de su muerte y el que el santoral le ha otorgado al Evangelizador de Irlanda. Algo que hizo a conciencia, porque la Isla Esmeralda es aún hoy la reserva espiritual del continente.

Sin certezas

Decidir en qué año murió San Patricio es algo en lo que no se ponen deacuerdo los estudiosos. Durante siglos se ha pensado que fue en el año 461. Ha llovido. Sí, sí, sobre todo en Irlanda. (Has estado rápido con el chiste). Pero ahora resulta que hay quien asegura que vivió hasta el 491. Una prórroga de 30 añitos que no está nada mal para aquella época. En especial si tenemos en cuenta que nació cerca del año 400. O eso se piensa. De la vida de esta figura no hay ninguna certeza. Salvo que nada le relacionó en vida con la cerveza.

Fundamentalmente hay dos opiniones. La clásica, según la cual de niño fue secuestrado de su casa por piratas escotos (irlandeses, para entendernos) que lo llevaron como esclavo. En Irlanda recibió la iluminación y comenzó a predicar. Una de sus obras fue explicar la Santísima Trinidad a los paganos seguidores de druidas con los que convivía. Para ello usó el trebol, que es tres y uno al mismo tiempo. La imagen no es de Nobel de Literatura, pero en el siglo V debía petarlo.

También dicen que expulsó a las serpientes de Irlanda levantando su báculo. Nadie se lo cree, pero tampoco es que haya culebras en los verdes pastos de Eire. Algún enánago pase, pero.... .

Un relato diferente

Sin embargo, historiadores modernos han comenzado a dibujar un relato un tanto diferente. Patricio llegó a este mundo muy cerca de la muralla de Adriano. La que separaba el sur de Inglaterra romanizado de las tribus pictas del norte de la actual Inglaterra y de Escocia. Y dan detalles. Su padre se llamabaCalpurnius y era diácono cristiano y decurión romano. Es decir que daba a conocer la palabra de Dios mientras recaudaba impuestos para los romanos. Y añaden que su abuelo, de nombre Potitus, también era religioso.

Eso desmontaría su conversión en los años de esclavitud en el condado de Mayo, al nororoeste de Irlanda. Insinúan que la rama materna no casaba bien con la romanización, que su madre, Concessa, estaría del lado bárbaro y que Patricio, cuyo nombre real podría ser Magonus o Succetus se habría escapado para no relavar a su padre como recaudador. En aquella época el puesto pasaba de padres a hijos. Who knows?

Lo que nos interesa a nosotros, -la birra, vamos- es una historia completamente diferente y ajena a toda este relato. Las fiestas de San Patricio no surgen hasta 1737. Y lo hacen en Boston. Estado Unidos. Nuevo hogar de miles de irlandeses que partieron al Nuevo Mundo. Ya eran legión y querían celebrar su orgullo irlandés. Y eso que falta un siglo hasta la masiva emigración a Massachusetts provocada por la Gran Hambruna.

Regar el espíritu patrio

Cada 17 de marzo, los irlandeses, aficionados a regar bien su espíritu patrio, le pillaron el gusto a desfilar por las principales calles de las principales ciudades americanas. Además, en Irlanda estaba prohibido consumir alcohol ese día, por ser fiesta religiosa, con lo que la jarana yankie ganó enteros. Solo en la década de los 70 del siglo pasado se relajó algo la norma. Hoy, Dublin monta un festival de cinco días que es reclamo turístico universal. Los tiempos cambian.

Y como se lo pasaban bien, se tornó tradición. Y como los irlandeses le caen bien a todo el mundo, la idea se extendió por todas partes. El dinero en publicidad que mete la industria cervecera no ha tenido nada que ver. Para nada, palabrita de San Patricio.

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