Delfines a la vista

Un grupo de defilnes acompaña con sus saltos al barco. /MAITANE GAJATE
Un grupo de defilnes acompaña con sus saltos al barco. / MAITANE GAJATE

Una salida en barco para ver cetáceos y conocer su modo de vida de la mano de los expertos de una asociación para la conservación de la fauna marina

JENNIFER G. POLANCO

¿Quién no ha soñado con tostarse en la cubierta de un yate? O con disfrutar tomando el aperitivo en medio del cantábrico. ¿No les encantaría verse rodeados de delfines saltando alrededor de su barco? Tal vez prefieran refrescar sus pies colgándolos del casco mientras observan las aves marinas. Ahora es posible realizar este tipo de actividades mucho más cerca de lo que se imaginan. De la mano de la empresa de turismo de aventuras y experiencias, Karraspio Itsas Turismoa (KIT), disfrutar de una jornada entera avistando cetáceos es tan sencillo como partir pronto a la mañana del puerto de Santurtzi. Los que se mareen hasta en bicicleta, no se confíen, tomen pastillas media hora antes de embarcar. Además, deberán llevar la comida para pasar el día, aunque si le caen en gracia al patrón, tal vez les sirva un piscolabis en medio del trayecto.

AVISTAMIENTO DE CETÁCEOS. SANTURTZI

Cuándo
De junio a octubre.
Duración
8 horas y media.
Precio
110€/persona
Información y reservas
652773585
Web
www.karraspio.es

El recorrido parte a las nueve de la mañana en el puerto deportivo de Santurtzi, un par de pantalanes con veleros y yates atracados. Lo primero que deben hacer si ha salido un día soleado es utilizar protección solar. Parece el clásico discurso moralizador... pero la brisa marina engaña y es traicionera. Si no se protegen constantemente, para cuando se quieran dar cuenta, parecerán el cangrejo Sebastián.

Para enriquecer aún más la actividad también embarcan miembros de Ambar Elkartea, la Asociación para el Estudio y la Conservación de la Fauna Marina –los mismos a los que se llama cuando aparece un animal varado– que explican a los participantes las particularidades de los avistamientos y singularidades de los animales.

Detrás de los bonitos

Por ejemplo, las orcas, que en la costa vasca suelen verse durante las épocas en las que hay bonito, son animales muy inteligentes. Enrique Franco, vicepresidente de Ambar, explica algunas curiosidades del animal. «En un acuario de Estados Unidos había una orca que cuando le daban los peces para que comiera se los guardaba en la boca. Los del parque se mosquearon y se quedaron a ver qué hacía. Resulta que la orca dejaba el pez flotando en el agua y cuando aparecía una inocente gaviota, se los comía a los dos».

Para avistar grandes cetáceos es necesario navegar alrededor de 20 millas al norte (unos 35 kilómetros mar adentro) antes de llegar a la fosa de Capbreton: una pared vertical subacuática de 500 metros que, gracias a que las corrientes hacen subir los nutrientes, es el hábitat ideal para cetáceos.

Una manada de defilnes nada junto a la embarcación
Una manada de defilnes nada junto a la embarcación

Entre los diferentes animales que se pueden observar –dependiendo de la época del año– están los cachalotes, los calderones, los zifios, el rorcual común, las orcas y, por supuesto, los delfines. El delfín común –aunque en ocasiones también aparecen el listado y el mular– es el cetáceo más fácil de ver. No suele ser habitual disfrutar de animales salvajes en su hábitat y en libertad pero gracias a este tipo de actividades cada vez está al alcance de más aficionados.

Para nosotros siempre resulta agradable la visita de estos pequeños cetáceos y habría quien incluso se atrevería a bañarse con ellos. No obstante, tal vez llevemos mucho tiempo malinterpretándolos. Enrique Franco informa de que los delfines se acercan al barco para explorar, proteger a las crías y aprovecharse de las corrientes que produce la embarcación. Son los machos los que se alejan del grupo y se sumergen por debajo del casco, en lo que podríamos interpretar como un desafío. Mientras tanto, algunos de los delfines que permanecen juntos golpean las aguas con su cola para, según Enrique, ahuyentarnos. «No somos bienvenidos» confirma el vicepresidente de Ambar. ¿No les recuerda a uno de esos capítulos premonitorios de Los Simpson? En concreto, el que Lisa conoció el instinto asesino de los adorables Flipper.

Los grandes desconocidos de la familia de los cetáceos son los zifios –en la costa vasca el más común es el zifio de Cuvier–. Resulta muy gratificante divisar a este gran mamífero de unos 7 metros de longitud y alrededor de tres toneladas de peso porque puede llegar a estar hasta dos horas sin salir a la superficie a respirar.

Pero no todo son cetáceos. Además del precioso paisaje que nos regala la costa de Bizkaia, de vez en cuanto se divisan a ras de agua especies de aves marinas como la clásica gaviota o el alcatraz atlántico que nos deslumbran con su velocidad de vuelo. El broche final es un refrescante baño frente a la playa de Ereaga. Con ducha incluida, el patrón preparará la plataforma para que disfrutar de las frescas –que no frías– aguas del Cantábrico, sea la mejor despedida posible.

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