Ruta por el nacimiento del Cadagua en el Valle de Mena

El arroyo brota impetuoso en el nacedero del Cadagua. / JAVIER ZARDOYA
Nacimiento del Cadagua

Un hermoso espacio natural poco poblado oculta un grato paseo hasta la surgencia del afluente del Nervión

JENNIFER G. POLANCO

Hace más de diez años que Lezana de Mena no tiene fiestas, ni casi habitantes. De los tres bares que había solo queda uno en la plaza y cada vez hay más viviendas en venta. Ya solo pasa el panadero y nunca ha habido tienda. Dicen que en verano es muy bonito y que en invierno el paisaje se vuelve desolador. Los habitantes, la mayoría campesinos, han emigrado a la ciudad en busca de una vida mejor. Ya no quedan vacas monchinas ni caballos losinos. Ya casi nadie mata al cerdo. Las casas, de estilo rural y tradicional, algunas incluso de estilo indiano, otras, en ruinas, se van quedando obsoletas para la mayor parte de su población. Y en los columpios ya no hay niños. El Valle de Mena, en la provincia de Burgos, se está muriendo.

Nacimiento del Cadagua. Valle de Mena

Cómo llegar
Desde Vitoria (45 km) tomar la N-622 y en la salida 21 incorpórate a la A-624 en dirección Amurri-Llodio. Una vez pasado Artzeniega, girar a la derecha hacia la BU-554. Desde Bilbao (45km) toma la BI-636 dirección Balmaseda. En la rotonda que hay pasada la fábrica-museo La Encartada, toma la salida hacia la CL-629.
Duración
2 horas.
Distancia
9 kilómetros
Web
www.valledemena.es

Hace 25 años que empezó la decadencia del valle con el cierre de la fábrica de productos fotográficos y radiográficos Valca, el motor económico de la zona desde 1940 a 1993. El proceso de producción de la época requería un río de aguas puras y cuya temperatura no variara. Para ello, una villa de 1910 de estilo indiano asomada a las aguas del Cadagua resultó el perfecto escenario. «Casi todo el valle trabajaba en Valca, mi madre trabajó ahí», recuerda Iñaki García, vecino de Bilbao de 59 años que nació en Lezana de Mena y vivió ahí su niñez. Recorrer la zona ahora, despoblada y bella, supone una inyección de paz.

El valle de Mena es una depresión casi circular de 8 kilómetros de diámetro rodeada por los Montes de La Peña, un anfiteatro montañoso que crece más de 1.000 metros y que a su vez sirve de muralla caliza para separarlo del Valle de Losa, con el que delimita al sur. Al norte lidia con Las Encartaciones (Bizkaia), al este con el valle de Ayala (Álava) y al oeste con el cántabro valle de Soba.

Vistas desde el santurario

La comarca está compuesta por 59 pueblos y 126 núcleos urbanos y es atravesada de oeste a este por la cuenca del Cadagua. Además de la subida a la Magdalena -en Montes de la Peña- y el clásico peregrinaje al santuario de Cantonad, el precioso balcón natural con vistas al valle, es interesante realizar la ruta al nacimiento del río Cadagua desde Villasana, principal núcleo de la comarca.

Castillo de Lezana. / PEDRO URRESTI

El recorrido parte de Villasana de Mena, que no es más que un sencillo casco antiguo construido en torno a una de las orillas del Cadagua. De la plaza de San Antonio se abren tres calles paralelas, que son las que formaron el núcleo original del municipio. Partimos de la plaza hacia la calle del Medio. Al final de la misma, la ruta cruzará la carretera para proseguir por Valerio Ortiz de Uriarte. Al terminar la avenida unas marcas de pintura roja y blanca identificaran el GR-85 y nos dirigirán por un camino paralelo al río. Una vez pasado el puente de la carretera que circunvala Villasana continuaremos alrededor de dos kilómetros dirección Vallejo.

Iglesia de Siones. / MAITE BARTOLOMÉ

Ya en Vallejo es recomendable realizar una parada para ver la Iglesia de San Lorenzo, un precioso templo románico que se asemeja a San Martín de Tours en Frómista, la gran referencia de las iglesias románicas. Continuaremos el recorrido pasando el puente que cruza el río y de ese modo, dejaremos a un lado el único molino que sigue en funcionamiento en el valle. Seguiremos hasta encontrar un desvío a la izquierda que discurre paralelo al cauce, pasaremos junto a una antigua ferrería y el camino nos llevará a Villasuso. Según veamos las primeras casas de Villasuso bajaremos una calleja a la izquierda del camino hasta llegar a una plaza con una fuente al lado de la carretera. Tras aprovechar la fuente, reanudaremos el camino por la carretera en dirección Paradores. En la salida de Villasuso, sin embargo, aparecerá una bifurcación y deberemos continuar por la izquierda.

Torre fortificada

Llegaremos a Lezana, que su torre fortificada del siglo XIV es una de las mejor conservadas de valle. Su arquitectura, con 20 metros de altura y unos muros de gran espesor con pocos vanos, ventanas ajimezadas y apuntaladas e incluso un puente levadizo, otorgan un carácter defensivo que invita a imaginar el proceso de feudalización del valle y los encarnizados enfrentamientos por el dominio territorial entre linajes. Avanzaremos hasta la plaza y continuaremos por un camino a la izquierda en dirección al antiguo molino de Lezana. Siguiendo el camino de Las Estorcas llegaremos sin dificultad al pueblo de Cadagua.

Allí se alza un precioso palacete indiano del siglo XIX convertido en posada rural. Veremos el cartel que indica que a 600 metros se encuentra el nacedero y tras atravesar un camino de robles y encinas, habremos llegado. Dependiendo de la época del año el paisaje es notablemente dispar. En los meses más secos el río se filtra en los Montes de la Peña y, convertido en arroyo, salta de poza en poza hasta llegar al llano. En épocas de grandes precipitaciones encontramos aguas desbordadas, ensordecedoras, emergiendo de la roca a borbotones. Sea cual sea el momento que decidan visitarlo, el paisaje es asombroso y, con precaución, siempre es un buen lugar para disfrutar un buen ‘preñao’ y echar un par de fotos. El verde de robles, hayas o encinas combina perfectamente con el azul de la cuenca repleta de truchas.

La ruta termina en las faldas de la Magdalena, donde un camino empedrado sube hasta las vías de la estación de tren de Cadagua, aún en uso, que debido a que conserva un cuidado aspecto que recuerda a los años buenos del carbón, es parada indispensable para los nostálgicos del pasado y para los amantes del ferrocarril. Una de las mejores formas, sin duda, de recordar el valle.

Fotos

Vídeos