Practicar deporte rural es cuestión de músculo

Trabajadores de dos empresas se retan y disfrutan practicando ‘txinga erute’. :: / FOTOS: FERNANDO GÓMEZ

En el frontón de Getxo de la mano de los mejores profesionales

JENNIFER G. POLANCO

Imagínense una cuadrilla de vascongados allá en sus orígenes planteándose cómo construir su primera chabola de piedra. Dejando a un lado los estereotipos, pongamos que fue algo así: algún vecino de algún núcleo rural de alguna parte del territorio se dispuso a levantar su vivienda. Sin grúas ni excavadora ni herramientas como las que conocemos; los únicos recursos de los que disponía el aldeano eran la fuerza bruta, el ingenio y la ayuda de sus vecinos. Y así comienza todo. Los más fuertes levantaron las primeras piedras y comenzaron las competiciones entre vecinos. Antaño los aldeanos se retaban en el monte y llevaban el reto a la plaza del pueblo. Del clásico reto surgieron disciplinas tan conocidas hoy en día como la sokatira o el levantamiento de fardos. De ese modo, los vascos hicimos de nuestro modo de trabajo y subsistencia una forma de diversión y competencia.

Polideportivo Andra-Mari Getxo

Dónde y cuándo:
Andra-Mari. Martes y jueves por la tarde (los grupos pueden reservar día). Precio 18 €. Teléfono 944978087 Web www.bilbaojaialai.biz.

Ahora es posible disfrutar en directo e incluso practicar estas actividades muy cerca. Podemos acercarnos a nuestras raíces, tradiciones y costumbres y, de ese modo, conocer la rica cultura de nuestro territorio. Los martes y jueves por la tarde (los grupos pueden reservar día), en el probaleku del polideportivo Andra Mari de Getxo y de la mano de Jai Alai Events, se preparan profesionales de los Herri Kirolak para campeonatos nacionales e internacionales de distintas modalidades. Pero ahora también podemos animarnos y jugar. Por 18 € la hora y por persona, los mismos expertos te explicarán la modalidad, realizarán una demostración y serán de gran ayuda para que puedas llevar a cabo la actividad.

Tradición y bienestar

Con la trikitixa de fondo, podrás realizar tanto en grupo como en solitario desde sokatira (antigua práctica para amarrar los barcos a puerto), trontza-zerra (corte de troncos con sierra, donde destreza y coordinación son indispensables), lasto altxatze (tarea destinada a elevar el heno al pajar con serio riesgo de quemaduras en las manos al soltar la cuerda), carrera de lokotxas (antigua práctica para recoger mazorcas de maíz), txingas (dicen que surge de las carreras para bajar rápido las cantinas de leche a la plaza y ser el primero en venderlas) hasta el famoso levantamiento de piedras (35 kilos para los hombres y 25 para las mujeres), aunque en los campeonatos se llegan a levantar piedras de 300 kilos o más.

Una nueva forma de liberar tensiones, disminuir el estrés, regenerar el aspecto físico, mejorar el sueño, enriquecer el estado de ánimo y aumentar la sensación de bienestar combinado con tradición y cultura. Y si vas en grupo sirve para fomentar la socialización, la sensación de unidad y equipo y aumentar la colaboración y la motivación. Es un plan ideal para empresas que tienen objetivos como el ‘team building’ o lo que es lo mismo, ‘construcción de equipo’, una de esas modernas prácticas que mejoran las relaciones interpersonales en un grupo.

Para Nuria Ruiz de Velasco, madrileña y empleada de Cadtech Solutions –constructora de ingeniería  que decidió realizar la actividad con la empresa de software Dassault Systemes– es «una especie de crossfit (sistema de entrenamiento) vasco». Nuria asegura que no tiene una modalidad preferida: «me gustan todas porque haces deporte de forma rústica y tradicional». Para Pierre Moreau, canadiense y empleado de la misma empresa, «es interesante ver como los hombres lo convierten en una demostración de virilidad y orgullo». En fin, todos los beneficios del deporte y una dosis de identidad y folkore vasco. ¿Qué más se puede pedir?

Por honor

Además de una motivación económica –las apuestas reportaban dinero a los baserritarras–, los herri kirolak suponían una cuestión de honor, cuenta Iranzu Arginzoniz, gerente y fundadora de Jai-Alai Events. Más allá de la ficción y la literatura, pisoteando Juego de Tronos o el clásico Romeo y Julieta, en la antigüedad en Euskadi también había una profunda obsesión por competir entre familias, por demostrar, por ser mejor que el vecino en todo. Es así como en 1994 llegamos a un Iñaki Perurena levantando un pedrusco de 320 kilos. Las muestras de orgullo y virilidad y las constantes competencias entre vecinos eran una cuestión del día a día. «Ser la familia con los hijos más fuertes del pueblo era un símbolo de honor y respeto y dependiendo del estatus del caserío se lograban mejores negocios o acuerdos matrimoniales», narra Iranzu. En ocasiones, incluso era el pueblo entero quien retaba a un vecino para que demostrara su honor, en forma de fuerza y resistencia física. Hoy en día, la Federación de Herri Kirolak regula 14 modalidades. La estructuración de estas prácticas ha disminuido la importancia de la apuesta como dinamizadora de los Herri Kirolak, aunque este fenómeno sigue muy presente y el deporte rural sigue moviendo grandes cantidades de dinero.

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