El cuerno anuncia la cita de Gernika

Un grupo de montañeros tañen el cuerno durante una de las últimas ediciones de la ascensión a las cumbres bocineras./
Un grupo de montañeros tañen el cuerno durante una de las últimas ediciones de la ascensión a las cumbres bocineras.

Oiz, el emblemático monte del Duranguesado, acoge este año el rito con el que se convocaba a las Juntas Generales de Bizkaia

IRATXE LÓPEZ

Tal vez fuera una leyenda pero el pasar de los años ha conseguido que se convierta en realidad. La idea romántica que inspira la edición número 15 de la marcha del Día de los Montes Bocineros asegura que, antiguamente, los vecinos del Señorío de Bizkaia sabían de la convocatoria a Juntas Generales en Gernika cuando el ruido de los cuernos viajaba a través del aire ayudado por el viento y la reverberación. Que el aviso surgido desde los montes Oiz, Gorbeia, Ganekogorta, Kolitza y Sollube, a cuya difusión contribuían las hogueras, recorría cada rincón y cada casa, pues las cinco cumbres dominaban el territorio propagando la noticia. A todos los habitantes quedaba claro entonces el momento de la próxima reunión, en una época en la que cualquier poblador tenía derecho a participar en ella.

Montes bocineros (Oiz)

Cuándo
3 junio (9.00 horas).
Dónde
Salida desde el Ayuntamiento de Garai.

Son muchos los que niegan la veracidad de estas narraciones. Lo que sí defienden sin dudar los historiadores es que la figura de los bocineros existía en el medievo, más aún, que fueron los primeros empleados públicos. Presentes en Gernika, llamaban a Junta cuando a punto estaba de comenzar la asamblea y cerraban las puertas. Eran nombrados por los merinos de cada merindad y el oficio se transmitía de padres a hijos, dentro de una misma familia, de un mismo caserío. Textos como el encontrado en el cuaderno de Juan Núñez de Lara, primer ordenamiento jurídico que se conoce de Bizkaia y precedente del Fuero Viejo, apoyan la idea.

El método

Dicen quienes creen en la tradición que de entre los cinco montes bocineros el encargado de arrancar con la noticia era el Gorbeia. Argumentan, para aportar cierto rigor, que la costumbre fue desapareciendo a lo largo del siglo XVII. Las formas de comunicación cambiaban y, en lugar de convocar a Juntas soplando a través de los cuernos, las campanas de iglesias y ermitas se encargaron de anunciar la inminente cita en Gernika. Más tarde ya no hacía falta que cada vecino acudiera a la reunión. El número de habitantes había crecido y resultaba más práctico elegir procuradores para que los representaran. Los textos sustituyeron al sonido hasta que la idea de aquella vieja magia regresó a los vizcaínos convertida en una marcha popular, mezcla de deporte y cultura.

La primera referencia bibliográfica a los montes bocineros llega en el siglo XIX de la mano del pamplonés Pascual Madoz. Aparece en el Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de Ultramar, más conocido como Diccionario de Madoz. Después, Antonio de Trueba, proclamado Cronista y Archivero del Señorío de Vizcaya por las Juntas Generales de Vizcaya en 1862, se encargaría de recopilar información para escribir «una modesta historia general de Vizcaya», en cuyas páginas desarrolla la leyenda. Al parecer, rebuscó entre los papeles viejos de las Juntas y encontró que la mayoría de convocatorias empezaban con éstas o parecidas palabras: «tañidas las cinco bocinas y consintiendo en ellos todos los vizcainos se dio comienzo a la junta», fórmula utilizada desde 1452. A partir de ahí, como escritor cercano al movimiento romántico, adornó los datos.

El Ganeko espera

Verdad o mentira, miles de aficionados a la montaña, a la tradición y a las curiosidades se reunirán el domingo 3 de junio una vez más para ascender hasta la cima del monte Oiz. Subirán guiados por el club Alpino Tabira de Durango, que cederá este honor al representante del club Gailurra de Bilbao, encargado de organizar el primer domingo de junio de 2019 la subida al Ganekogorta para continuar el ciclo de ascensiones. Sucede así desde que en 2004, debido a la celebración del 25 aniversario del restablecimiento de las Juntas Generales de Bizkaia, renaciera el deseo de recuperar aquellas costumbres, fueran ciertas o no.

Un total de 16 kilómetros (ida y vuelta) son los que deben recorrer quienes añoren escuchar el tañer de los cuernos a las doce del mediodía. Después habrá música y danzas, romería vasca con tonos ancestrales, sumada a un pequeño aperitivo y regalo para los que completen la ascensión. «E juntados todos los vizcaínos, tañiendo las çinco vozinas en las çinco merindades, segund su costunbre», escribía a finales del XV Lope García de Salazar en su libro 'Bienandanzas e fortunas', sin saber que seis siglos después serían otros los reunidos para escuchar la curiosa sinfonía.

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