CIRCOS CON MUCHAS PISTAS

Gavarnie, Troumouse y Estaubè, los Pirineos franceses más intensos. Una ruta para sentirse insignificante en un macizo salvaje salpicado de ‘tresmiles’

Un grupo de excursionistas se dirigen desde la aldea de Gavarnie hacia el circo/PEDRO ONTOSO
Un grupo de excursionistas se dirigen desde la aldea de Gavarnie hacia el circo / PEDRO ONTOSO
Pedro Ontoso
PEDRO ONTOSO

Cualquier descripción del circo de Gavarnie no hace justicia a los innumerables encantos que tiene este enclave del Parque Nacional de los Pirineos en su vertiente francesa. La emoción que despierta esta pared interminable sólo se puede vivir in situ. Como la experimentó el naturalista Ramond de Carbonniéres, cuando lo descubrió en agosto de 1787. O Víctor Hugo, en agosto de 1843, que le llevó a escribir un texto en su libro ‘Legende des siécles’. «Es una montaña y una muralla al mismo tiempo; es el edificio más misterioso del más misterioso de los arquitectos; es el coloso de la naturaleza; es Gavarnie». El poeta veía la mano de Dios en aquella escultura natural de hace 50 millones de años que ha fascinado a montañeros, pintores y escritores.

GAVARNIE. PIRINEOS FRANCESES

Actividades
Del 25 de julio al 6 de agosto, de 9 a 11 de la noche, la compañía Théâtre Fébus ofrece un espectáculo original en el plateau de la Courade, a 1.450 metros de altitud, frente al circo de Gavarnie, 'Drácula, príncipe de las sombras' es una combinación de luz y sonido en una adaptación de la obra de Bram Stoker. Se representa en plena ruta de la aldea hacia la cascada, donde se monta una gran infraestructura en un escenario natural.
Información
Oficina de Turismo de Gavarnie-Gedre www.ete.gavarnie.com / 0562924805 /0562924910

He visitado Gavarnie en invierno y en verano desde hace 22 años y siempre hay rincones por descubrir. La nieve tiene su encanto, pero las praderas también. Es algo adictivo. He regresado hace tres semanas para disfrutar de los Pirineos más intensos, para sentirme insignificante y pequeño en un macizo salvaje salpicado de ‘tresmiles’: el Taillon, los Astazous, el Marboré, el Casco, la Torre, el Cilindro. Quedan muchos neveros, y glaciares, por supuesto, pero las marmotas han despertado ya de su letargo y las reses y el ganado ovino dan buena cuenta de los pastos. Y los sarrios, aunque no siempre es fácil verlos, trepan por los riscos entre afiladas aristas e impresionantes cornisas. ¡Qué maravilla!

De arriba a abajo y de izquierda a derecha. La niebla trepa en el circo de Troumouse donde pastan los rebaños. Un grupo de japoneses preparan la ruta junto al hotel Marboré. La explanada del santuario de Lourdes un domingo por la mañana. / PEDRO ONTOSO

Siempre tomo Gavarnie (1.375 metros de altitud) como base y me alojo en el hotel Marboré ()0562924040), que forma parte del paisaje de esta pequeña aldea desde hace muchos años. Ahora, Roseline y Bernard, unos entrañables anfitriones, están a las puertas de la jubilación, una vez que sus hijos, Sebástian y Pierre André han bajado al valle. El pueblo cuenta con otros alojamientos y numerosos bares y restaurantes para atender a los miles de visitantes, sobre todo en verano. Desde el País Vasco, a Gavarnie se llega en tres horas desde la frontera. De la A63 hay que tomar la A64 dirección Pau y salir en Soumoulou. Se bordea Lourdes y se llega hasta Luz-Saint-Sauver. Luego hay que subir un pequeño puerto.

Rutas familiares

Las posibilidades son innumerables en función del nivel de cada uno, pero hay muchas rutas fáciles y familiares sin exponerse al riesgo de la alta montaña. La más clásica es la que discurre entre la aldea de Gavarnie y la cascada –helada en invierno para los escaladores–, que se puede alargar si se quiere tocar la mole. Incluso se alquilan caballos y burros, sobre todo para los niños. Un recorrido más exigente es el que parte de la iglesia de Notre Dame du Bon Port (siglo XVI), junto al cementerio en el que reposan los restos de ilustres alpinistas, y sube hasta el plateau de Bellevue, antes de trepar hacia la Brecha de Roland. El premio es un panorama de enorme belleza. La geometría impacta. Es un espectáculo único, sin carpas, a cielo abierto.

Para ascender a Troumouse y Estauè hay que bajar a la localidad de Gedre y tomar la carretera que lleva a la aldea de Héas. El segundo circo, al que se accede desde el embalse de Les Gloriettes, es más ‘normal’, pero el primero es completamente salvaje. A Troumouse (2.080 metros) se puede subir en coche, previo pago de cinco euros en una caseta ubicada junto a la carretera. La vista desde la estatua de la Virgen es un privilegio. En frente, una crestería de picos soberbios: La Munia, Serre Mourene, Troumouse, Péne Blanque, Robiñera Port de la Canau… Abajo, el Lac des Aires. Hay que tener cuidado con los cambios bruscos de tiempo y tener controlada a la niebla. A la vuelta se puede recuperar fuerzas en el albergue de La Munia, pegado a la chapelle de Héas.

Las cuevas de Betharran y el santuario de Lourdes

Bien a la ida o al regreso de Gavarnie, el viaje se puede completar con una visita a las cuevas de Betharran, muy cerca de Lourdes. Son muy curiosas, con estalactitas y estalagmitas espectaculares a lo largo de cinco pisos superpuestos. Un pequeño tramo se hace en barca y la salida, en un trenecito. Merece la pena. Tiene cafetería y dispone de un espacio para comer al aire libre. Lourdes es la meca del turismo religioso y la ciudad está volcada hacia los miles de visitantes y peregrinos –dos millones cada año– que se acercan a la gruta de la Virgen. Por la noche, a las 21.00, se celebra una emocionante marcha de las antorchas en la explanada del santuario Notre-Dame. Una vista especial de este enclave mariano se obtiene desde el Pic du Jer, al que se sube en funicular. Otro punto de interés en la comarca es el Pic du Midi de Bigorre, donde se encuentra la Reserve Internationale de Ciel Etoilé, con la célebre cúpula Baillaud, una fascinante ventana sobre el universo. El teleférico se coge en La Mongie, a cuatro kilómetros del célebre col du Tourmalet.

Desde Gavarnie también se puede subir en coche hasta el Col de Tentes por la carretera que en invierno sirve de pista en la estación de ski, muy familiar, y apropiada para principiantes. Ahora nos situamos al otro lado de Ordesa, Añisclo y Pineta, en dirección al puerto de Bujaruelo, en los dominios de Monte Perdido. Durante la ascensión se divisa la Brecha de Roland. Se puede dar un paseo por el lago de Les Especiéres, a 1.800 metros, con las juguetonas marmotas como testigos, mientras el ganado disfruta de los fértiles pastos. Desde Gedre, otra ruta espectacular es la que sube al Plateau de Saugue.

El plan de excursiones se puede cerrar con un paseo por el Pont d’Espagne, a siete kilómetros de Cauteret. Hay una ruta entre cascadas y torrentes, rodeados de abetos, que resulta muy placentera y bucólica. En telecabina y telesilla se puede llegar hasta el lago de Gaube, desde donde se aprecia una vista inigualable del legendario Vignemale, la cima más alta de los Pirineos franceses (3.298 metros).

RECOMENDACIONES

Dónde comer
No te pierdas las especialidades regionales, como el canard y el mouton (el cordero autóctono es de la marca Bareges-Gavarnie). El primer local que recibe a los excursionistas a su vuelta del circo es La Chaumiere, especializado en crepes y tartas. Otros locales son Les Cascades, Les Glaciers y L'Assiette au bord de l'eau.
Dónde dormir
Le Marboré es un hoten tranquilo y muy bien situado. También tiene restaurante. Está catalogado con dos estrellas y tiene 20 habitaciones, algunas con vistas al circo. La tarifa de una habitación doble con cena y desayuno es de 150 euros. Cuenta con un amplio aparcamiento. 0562924040 / contacts@lemarbore.com

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