Casares, un pueblo blanco en la Costa del Sol

Casco urbano de Casares. / FOTOS: IÑIGO MUÑOYERRO

El casco urbano de origen morisco se retuerce en plazas y callejuelas a los pies de la fortaleza árabe del siglo XIII

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

Casares es uno de los pueblos más bellos y espectaculares de la Costa del Sol malagueña a 50 km de Marbella y 45 de La Línea y Gibraltar. Y junto con Castellar y Ojén uno de los mejor conservados. Su caserío de un blanco cegador se desparrama por la falda de una gran peña caliza coronada por un castillo morisco. Callejas estrechas, laberínticas y empinadas trepan entre casas encaladas hasta el alcázar.

Desde arriba la vista se pierde por las llanuras y montañas que se extienden hasta la Bahía de Algeciras: Jimena de la Frontera, Castellar y el peñón de Gibraltar, que se divisa en los días despejados.

Información útil

Cómo llegar:
A-7 Marbella-La Línea. En Casares costa MA-8300. AP-7 salida 142 (peaje), Manilva. A-377 a Casares
Centros de información:
Oficina de Turismo Horario de Verano (Julio y Agosto): Casa Natal de Blas Infante: C/ Carrera 51 Telf: 952 89 55 21. Horario de Atención al Público: Lunes a Sábado de 9:00 a 14:00 horas. Centro Cultural Blas Infante C/ Recinto del Castillo Telf: 952 89 41 26 Horario de Atención al Público: Lunes a Sábado de 9:00 a 14:00 horas. Centro de Recepción e Interpretación del Turista: Paraje Puerto Ronda S/N Telf: 952 89 41 26 Horario de Atención al Público: Lunes a Sábado de 9:00 a 14:00 horas | www.casares.es | turismo@casares.es
Aparcamiento:
Parking en la carretera de circunvalación. También en la zona baja. Desaconsejable intentar aparcar en el centro
Qué comprar:
Miel y queso de cabra payoya (autóctona). El pan es excelente. Vino moscatel en Manilva
Consejos:
Sombrero y cremas. Calor fuerte y seco al mediodía. El pueblo está alto (470 m) y por la noche refresca.

El pueblo es antiguo. Primero íberos y fenicios. Llegaron los romanos. Cuentan que en el año 61 a. C. Julio César curó de una enfermedad herpética en los cercanos baños de la Hedionda. Luego vino la invasión árabe. En el año 1361 Pedro I de Castilla y el destronado rey de Granada Mohamed V se aliaron para que el monarca recuperara el torno nazarí. Casares se rindió a los Reyes Católicos en 1485. Fue el centro de operaciones de don Juan de Austria durante el levantamiento morisco contra Felipe II en 1570. Los tiempos del islam terminaron con su expulsión de España en el año 1610.

Los viajeros románticos

Muchos después, en el siglo XIX, los viajeros románticos comenzaron a explorar las serranías. Venían de Ronda, Málaga, Cádiz y Gibraltar. Casares quedó anotado en sus libretas de viaje. Apareció en las guías Baedeker. Desde entonces es un destino turístico de primer orden.

Además, aquí nació Blas Infante, el ‘Padre de la Patria Andaluza’.

Las calles de Casares son estrechas y pendientes como corresponde a una kashba y todas llevan al alcázar de los árabes. La carretera de circunvalación (MA-8300) es el punto ideal para descender al casco urbano. Las terrazas de los restaurantes Curro y El Cortijo se enfrentan al castillo. La señal de Oficina de Turismo nos guía entre casa encaladas y flores, muchas flores por callejones y pasadizos hasta la Plaza de España, centro neurálgico de la población.

Allí se reúnen los vecinos y los visitantes. Los turistas no agobian. Quizá porque muchos extranjeros han elegido Casares como residencia. Los restaurantes La Bodeguita del Medio, El Antiguo Bar Nuevo y Los Claveles nos ofrecen especialidades serranas. También se encuentra la fuente que se acabó de construir en el año 1785, bajo el reinado de Carlos III. Neoclásica, con cuatro caños que aún manan igual que el primer día.

También en la Plaza de España se encuentra la ermita (reformada en el siglo XVIII) que guarda la imagen de Ntra. Sra. Del Rosario del Campo, patrona de Casares.

Plaza de España y fuente de Carlos III. Castillo del Moro desde la carretera. Callejón de flores.

La Casa de Blas Infante

Por la derecha desciende la calle Carrera donde se alza la casa natal de Blas Infante, ahora museo y oficina de turismo. Allí nació (5 de julio de 1885) este notario y político considerado como el padre de ‘La patria andaluza’. Es una casa de dos plantas, con los balcones llenos de geranios. Fue el máximo ideólogo del andalucismo político. Murió fusilado en Coria del Río, Sevilla, el 11 de agosto de 1936.

De la fuente todas las callejas suben al castillo. Por la izquierda entraremos por el Arco del Arrabal; por la derecha por el Arco de la Villa. Se abre en una torre de planta cuadrada donde se ubica el Museo de Etnohistoria. Hemos subido por el Arrabal un exigente repecho que evitaremos en las horas de más calor. Pero merece el esfuerzo. Arriba corre el aire.

El recinto del castillo es una de las zonas más pintorescas y bellas del pueblo. Allí están la antigua iglesia de la Encarnación de finales del siglo XVI, edificada sobre la mezquita mayor de la medina y el cementerio. Ahora es sala de exposiciones.

El alcázar árabe

Con todo lo más interesante son los muros y torres (deterioradas) del Alcázar que ocupan lo alto de la meseta. La fortaleza fue edificada por los árabes en el siglo XIII y perteneció a la tribu benimerín. Es el mirador de Casares que se apiña encalado bajo nuestros pies, y de las sierras que rodean el pueblo. Una masa de encinas, castaños, alcornoques y robles que nos recuerda que Casares forma parte de la Red Andaluza de Espacios Naturales Protegidos.

Sólo nos resta disfrutar del pueblo, de sus limpias calles, algunas con nombres sonoros y de sus tabernas. De las casas encaladas muchas de ellas propiedad de extranjeros, los ‘guiris’.

Y de la gastronomía local que ofrece platos contundentes, alejados del gazpacho y el pescado frito y plancha costeros. Incluye recetas sencillas como las habas con tomate y jamón; el guiso de tagarninas y las judías con morcilla. Otros más elaborados como el guisado de jabalí y la caldereta de cabra. La sopa de castañas y la repostería de influencia árabe, con mucha miel y almendras. Puestos a elegir un queso, uno de la sierra Crestellina, prensado a partir de leche cruda de cabra de raza payoya.

Restaurantes hay muchos. La mayoría buenos. El más popular es Casa Curro, en la circunvalación, justo por donde se desciende al casco urbano. Menú a 10 euros. Siempre está lleno.

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