Oma: El bosque te atrapa con su mirada

Los ojos de Ibarrola observan el paso de un ciclista por el bosque de Oma
Los ojos de Ibarrola observan el paso de un ciclista por el bosque de Oma / Jordi Alemany

Kortezubi Paseo por los bosques de los valles de Basondo y Oma en un recorrido cargado de arte, historia y prehistoria

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

La Reserva de la Biosfera de Urdaibai ofrece tantos atractivos naturales como los doce municipios que abarca. Es el caso de Gautegiz de Arteaga, Kortezubi y Arratzu, que en pocos kilómetros reúnen mar y montaña. Marismas salinas y torrentes de aguas gélidas. Robledas, encinares cerrados y bosques de ribera. También mucha historia. Desde el santuario magdaleniense de la cueva de Santimamiñe hasta el bosque pintado de Ibarrola en Oma. Iglesias, ermitas, casas nobles e incluso un castillo, el de Arteaga. Todo ello debidamente balizado y protegido para facilitar el paseo. Sólo hacen falta ganas de caminar para adentrarse en la naturaleza por recorridos siempre fáciles, al alcance de todos los senderistas. En este caso, recorreremos los valles de Basondo y Oma, pasando por la cueva de Santimamiñe y realizando una más que merecida parada en el legendario caserío de Lezika.

La carretera serpentea y sube entre pinares cerrados y nos deposita en el alto de Basondo, la entrada a los valles colgados de Basondo y Oma e inicio del recorrido por uno de los rincones más recogidos de Bizkaia. A la izquierda, esbelta y tapizada de encinas aparece la mole cónica de Ereñozar, una peña caliza donde se abre la cueva de Santimamiñe relevante por sus pinturas prehistóricas. Y de frente se extiende el valle de Oma. Praderías atlánticas enmarcadas por bosque y caseríos centenarios.

Recomendaciones

Lezika
El asador situado junto al aparcamiento de Santimamiñe es el típico caserío que ofrece lo más tradicional de la cocina vasca: ensalada, alubias y carnes y pescados a la brasa. Si lo prefieres, también puedes tomar un bocadillo o compartir unas raciones. Barrio de Basondo (Kortezubi). 946252975.
Cervecera Marko
El que fue el más famoso alcalde del País Vasco tiene un comedor en las primeras rampas de la subida hacia Basondo. Dispone de terraza y parking y sus pollos son casi tan conocidos como el dueño. 946253999.
Zallo Barri
Aquí se mima el producto y se elaboran muy bien salsas como la vizcaína. Destacan el pulpo a la parrilla con ajo blanco y aceite de pimentón, el arroz cremoso con colmenillas y escalope de foie, y las colas de cigala a la plancha, puerros tiernos y berenjena. No olvidar el rodaballo con puding de verduras. Juan Calzada, 79 (Gernika). 946251800. www.zallobarri.com.

Lezika es una casona transformada en restaurante. Desde su aparcamiento abarrotado los fines de semana unas escaleras conducen a la ermita de San Mamés y el punto de información. San Mamés es un templo modesto sobre una necrópolis del siglo VI. De aquella época quedan dos fragmentos de estela con motivos solares encastrados en la fachada. Bajo la sombra de encinas y algún eucalipto superamos un corto y pendiente tramo de escaleras que nos deja en la entrada de la cueva. Estamos frente a uno de los más importantes santuarios de pinturas rupestres del Magdaleniense (hace 14.000 años) en el Paleolítico Superior, descubierto en 1916 por un grupo de chavales.

Ruta de caseríos

El especialista Abbé H. Breuil verificó el conjunto en 1917 y desde entonces se sucedieron las excavaciones a cargo de Telesforo de Aranzadi, José Miguel de Barandiaran y Enrique Eguren entre otros. Repartidas por la cueva hay casi medio centenar de figuras de animales pintadas al carbón o incisas. El conjunto incluye 32 bisontes, siete cabras, seis caballos, un oso, un ciervo y restos sin determinar. Durante 60 años la visita fue libre pero la cueva sufrió un serio deterioro. Ahora está cerrada por una verja que sólo se abre a visitas guiadas que no pasan del umbral.

Más información

60.000 metros cuadrados de prados y bosques para albergar jabalíes, corzos, zorros, gatos monteses, jinetas, nutrias, aves rapaces y migratorias y reptiles entre otros animales. No es un zoo, sino un refugio para fauna amenazada. En el barrio de Basondo de Kortezubi está el lugar que necesitan estas especies para no extinguirse. En el parque también se pueden observar de cerca –con cámara y prismáticos en mano– especies que ya se han extinguido en nuestro territorio como el lobo, el lince o incluso bisontes como los dibujados en la cueva de Santimamiñe. La residencia para especies amenazadas también ofrece exhibiciones de vuelo de aves rapaces donde contemplar el surcar del cielo de estos animales. Si vas en grupo puedes solicitar la compañía de un guía de fauna.

Bajamos al aparcamiento de Lezika a la sombra de un encinar que no existía hace 14.000 años para ir a Oma por la carretera que surca el valle. El PR BI 180 ofrece un recorrido montañero duro para familias con chavales, así que lo mejor es pisar asfalto. Seguimos un tobogán que pasa junto a los caseríos de Omabeiti, Aurtenetxe, Maistratua Etxebarri –cubierto de hiedra–, sube a un altillo y desciende al valle de Oma, donde el tiempo se ha detenido.

Algunos de los lugares que se pueden visitar / Maika Salguero / Gabriela Barnuevo / Ignacio Pérez

Lienzo natural

La ermita de San Pedro es antigua (siglo XII) pero modesta y destaca su aguabenditera en mármol rojo de Ereño. Más arriba están las antiguas escuelas. Aquí también los caseríos son grandes, para familias numerosas, y en uno de ellos vivía Ibarrola. También hay una posada rural, mientras que un letrero señala al molino Bolunzulo, que funcionaba con el caudal del exiguo río Oma, que aquí desaparece en el karst de Ereñozar.

Un corto trecho por carretera hasta encontrar el panel indicador del bosque de Oma. La subida es corta, pero muy exigente. Remonta un bosque mixto salvaje de robles, fresnos, avellanos, castaños y arriba, pinos radiata. Sobre cientos de estas humildes coníferas pintó Agustín Ibarrola su singular bosque. Un gigantesco lienzo natural único en Bizkaia, que al principio consiste en largos trazos verticales, para luego formar sencillas figuras geométricas y combinaciones de colores vivos que decoran la naturaleza. Una obra inclasificable que a algunos puede extrañar, pero que atrapa al visitante.

De vuelta al cruce de subida aún nos quedan más molinos que visitar. Son Goikolea y Olakoerrota. Subiendo carretera arriba, junto al arroyo, veremos a la izquierda los muros de Olakoerrota, que dejó de funcionar en 1972. Regresamos a Basondo y al restaurante Lezika con tranquilidad, en previsión del fuerte repecho final que pondrá a prueba la potencia de nuestras piernas.

Basondo Bizkaia

Cómo llegar
A Basondo se accedepor la carretera Gernika - Lekeitio. Antes de llegar a Kortezubi nos desviamos a la derecha, siguiendo las indicaciones de las cuevas Santimamiñe.
Dificultad
Media
Distancia
6 kilómetros
Desnivel
200 metros
Tiempo
2 horas

Fotos

Vídeos