Antequera, la ciudad por donde sale el sol

Arcos a la entrada de Antequera.
Arcos a la entrada de Antequera.

El recorrido por el Sitio de los dólmenes megalíticos de hace 6.000 años y la subida a la Alcazaba justifican la visita. 26 iglesias y conventos, palacios, museos y buena cocina en una ciudad que ha conservado su pasado musulmán

Iñigo Muñoyerro
IÑIGO MUÑOYERRO

'Que nos salga el sol por Antequera y sea lo que Dios quiera' dicen que exclamó Fernando I de Aragón cuando se disponía a conquistar la ciudad a los musulmanes. Era el 16 de septiembre de 1410. El infante aragonés arremetió con sus tropas al alba, arrolló las defensas y antes del anochecer la plaza era suya. Se ganó el sobrenombre de Fernando 'el de Antequera'.

La Singilia de los romanos, luego la Madina Antiquira de los árabes era un importante nudo de comunicaciones entre Málaga y Granada. El centro del califato de Córdoba. Ahora queda apartada de la autopista a la Costa del Sol. Y es una pena porque Antequera, población con 6.000 años de antigüedad reúne los suficientes atractivos para tomar el desvío, visitar la ciudad y al final, desde lo alto de la alcazaba, disfrutar de los famosos atardeceres rojos del ‘corazón de Andalucía’.

El Sitio de los dólmenes

Antequera era conocida como 'ciudad antigua' por sus dólmenes megalíticos. Antes de los musulmanes los colonizadores romanos ya se maravillaron con los vestigios prehistóricos de la población. En el siglo XIX eran considerados templos druidas. Y la inglesa Lady Louise Tenison los dibujó en su cuaderno de viaje 'Castile and Andalucia'.

El Sitio de los Dólmenes de Antequera está en la entrada a la ciudad. Cuenta con una oficina de información y un amplio aparcamiento. Los monumentos megalíticos son tres. Los dólmenes de Menga datado nada menos que alrededor de 3.500/3.700 a.C y Viera, 2.500 a.C, están agrupados. El tholos del Romeral (construcción funeraria de forma circular) data de hace 1.800 a.C. Está algo más lejos.

El paseo es corto y emocionante. Los monumentos se mimetizan con el paisaje. Cubiertos de tierra sólo cuando penetramos en su interior comprobamos las dimensiones de las piedras (ortostatos) utilizadas para su construcción. Añadir que Menga se orienta hacia la Peña de los Enamorados y El Romeral al Torcal, espacios que también incluidos en el Sitio de los Dólmenes.

Paseo por la alcazaba

La ciudadela fortificada de la Medina Antaqira se ha conservado hasta nuestros días. Paseamos por calles en cuesta, entre casas encaladas, con fachadas por las que trepan las buganvillas y cuelgan geranios hasta el último anillo de la muralla que protegía la ciudad.

Torre de la Alcazaba, subida a la Alcazaba y estatua ecuestre de Fernando el de Antequera.

La puerta es un magnífico arco llamado Arco de los gigantes (año 1585), erigido por el arquitecto vasco Francisco de Azurriola. Obra monumental de dos metros de espesor de estilo tardo-renacentista decorada con trozos de estatuas y lápidas romanas encontradas en los alrededores.

La entrada es de pago. Un billete único permite la entrada al castillo y a la Colegiata. Subimos entre azaleas y pinos hasta el castillo presidido por la Torre del Homenaje, la más ancha de las musulmanas andaluzas. La Calahorra de Gibraltar es mayor. Se corona con un templete que alberga el reloj de la ciudad. Es conocido como el ‘Reloj de Papabellotas’.

Está unida por un lienzo de muralla a la Torre Blanca, porque su color blanco resplandeciente. Ambas se pueden visitar. Desde lo alto la vista abarca la ciudad. También permite contar campanarios y comprobar que en Antequera hay 26 iglesias y 17 conventos. Quizá la mayor concentración de edificios religiosos de España. A caída del sol, asomados al parapeto, entre vencejos que apuran sus vuelos y murciélagos que despiertan veremos como la ciudad se tiñe con ese color rojo que sólo se ve en el Sur.

La aledaña Real colegiata de Santa María la Mayor (entrada de pago) fue el primer edificio renacentista de Andalucía. Destaca por su grandiosa fachada y por el artesonado mudéjar de su interior. Sus hechuras son de iglesia italiana. Se construyó entre los años 1514-1550 por iniciativa del obispo de Málaga don Diego Ramírez de Villaescusa. Los canteros reutilizaron sillares de la ciudad romana de Singilia cuyas termas se aprecian desde la balaustrada.

Información útil

Cómo llegar:
A-92, A-45 (salida 102) y A-7282. Entrada en el centro por la calle Madre Carmen del Niño Jesús
Información:
Oficina Municipal de Turismo, Plaza de San Sebastián, 7. De Lunes a Sábado y Festivos: 9:30 a 19:00. Domingos: 10:00 a 14:00. Teléfono 952 70 25 05. Complicado aparcar. Parking público en la plaza de Castilla, junto a la plaza de toros
Consejos:
Visita mañanera o al atardecer. En las horas centrales del día hace demasiado calor

El museo y la plaza de toros

En el siglo de Oro (siglos XVII y XVIII) la ciudad alcanzó los 17.000 habitantes, la quinta ciudad de España en la época. Aquel pasado floreciente nos ha legado un amplio patrimonio que incluye iglesias, conventos y palacios y podemos visitar en un lento paseo por calles y plazoletas. De aquella época datan la Colegiata de San Sebastián y su torre mudéjar y las iglesias de San Juan Bautista, San Pedro, San Isidro y Santa María de la Esperanza, entre otras.

¿Cómo elegir? Podemos empezar en la plaza del Coso Viejo. Allí encontramos la estatua ecuestre de Fernando de Antequera y el palacio de Nájera, ahora Museo de la Ciudad. El palacio fue edificado en el XVIII por El Palacio data de las primeras décadas del siglo XVIII, cuando fue la mansión solariega de Don Alfonso de Eslava y Trujillo. Merece la entrada sólo sea por admirar el Efebo de Antequera, un bronce considerado la mejor estatua romana encontrada en España.

Tampoco podemos dejar de lado la plaza de toros. Fue inaugurada el 20 de agosto de 1848 con los tendidos altos en madera. En 1983 fue reconstruida manteniendo el estilo de los alarifes del último tercio del XVIII.

Para continuar el paseo lo más indicado es acudir a la Oficina de turismo. Nos aconsejarán sobre recorridos: monumentos, iglesias, palacios, etc. También del horario de la ‘guagua’ que recorre la población.

Cocina innovadora

Tanto paseo nos habrá abierto el apetito. No es un problema. En Antequera hay muchos bares y restaurantes. Aseguran que es la mayor concentración de Andalucía. Hay para todos los gustos. En la mayoría nos ofrecerán comida tradicional que incluye la ‘porra’, una especie de salmorejo típico de la ciudad. Una opción nueva es el restaurante Arte de Cozina (c/ Calzada 29. Teléfono 952840014). Un sitio fantástico que ha innovado la comida antequerana. Ofrece productos de huerta de temporada. La típica porra antequerana, pero de naranja. Hamburguesas de salchichón antequerano, lomo conservado en aceite y chorizo de matanza. Mini tortilla de patatas rellena, etc. Todo acompañado por el típico mollete. La carta incluye una larga relación de vinos andaluces.

Dentro de los tradicionales el restaurante de la Plaza de toros es una apuesta segura. Disfrutaremos de una excelente cocina en el espacio que han frecuentado los maestros Curro Romero, Paco Ojeda, Espartaco, Litri, Manzanares y muchos más.

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