El Correo
Si el niño ha supendido  durante todo el año varias asignaturas es mejor establecer objetivos razonables que minimicen el estrés y la presión para el niño, aunque luego temga que estudiar en verano.
Si el niño ha supendido durante todo el año varias asignaturas es mejor establecer objetivos razonables que minimicen el estrés y la presión para el niño, aunque luego temga que estudiar en verano.

Afrontar el último trimestre del curso escolar de los hijos, un reto para los padres

  • psicología

  • La neuropsicóloga clínica del Hospital Quirónsalud San José, Paloma Méndez de Miguel, da unas pautas que facilitan la gestión de esta etapa

Se acerca el final de curso, un momento que padres e hijos esperan con ansiedad. Muchas veces, el tercer trimestre es un momento estresante en las familias. Los niños se debaten entre la tensión de los exámenes finales y la dulce anticipación de las vacaciones. «Ver que las vacaciones están cerca hace que el último período escolar sea difícil de acometer, pues  los menores pueden llegar a mostrar cierta resistencia al colegio», comenta la doctora Paloma Méndez de Miguel, neuropsicóloga clínica del Hospital Quirónsalud San José.

La pregunta que se hacen muchos progenitores en estos momentos de incertidumbre es: «¿Cómo podemos orientar mejor este periodo?» «Suele hacer buen tiempo, los niños quieren jugar y es más difícil mantener los mismos horarios saludables que en invierno. Anochece mucho más tarde, lo que favorece que los pequeños se acuesten más tarde y que por la mañana madrugar se convierta en una lucha. Los últimos exámenes llegan en un momento de cansancio y fatiga, y los padres tienen que luchar para motivarles, para conseguir que aguanten hasta el final y para que la casa no se convierta en una batalla diaria sobre las obligaciones a cumplir», indica esta especialista que propone una serie de consejos sencillos para facilitar esta etapa prevacacional y favorecer el buen clima de convivencia familiar:

—Continuar con una sana rutina de sueño. Es bueno tener cierta flexibilidad, pues los niños pueden dormir un poco menos que durante el invierno; además, a partir de junio muchos colegios tienen una jornada académica más corta y pueden descansar por la tarde. Si los niños son pequeños (infantil), no se recomienda reducir mucho las horas de sueño. «Podemos aprovechar el momento del baño y bajar las persianas de la casa para que cuando salgan piensen que es de noche. De este modo, propiciaremos que duerman el tiempo necesario», recomienda Méndez.

—Primero hacer las obligaciones. Esto es muy importante si los niños no se autogestionan con responsabilidad. Es muy tentador que salgan del colegio y se queden con los amigos en el parque, pero si tienen dificultades para que se impliquen en los estudios, primero habrá que ir a casa a hacer las tareas. De este modo, verán recompensado su esfuerzo diario y tendrán una motivación adicional para terminar pronto y disfrutar de ocio con los amigos.

—Promover actividades al aire libre entre semana. De esta manera, el niño comenzará a disfrutar antes de la finalización del curso de ocio con amigos y sobrellevará mejor la espera de las vacaciones.

—Calibrar bien los objetivos para evitar frustraciones. En ocasiones, con la mejor intención, los padres intentan que el menor se esfuerce todo lo posible por sacar todo el curso y tener un verano liberado. «Es importante analizar la trayectoria escolar, pues si durante todo el año  ha suspendido varias asignaturas, es mejor establecer objetivos razonables que minimicen el estrés y la presión para el niño. Así, además de favorecer el éxito, habrá que asumir que tendrá que estudiar en verano», concluye la experta.

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