Manual para mamás sin complejo de culpa

Jaione Yabar, autora del libro 'Lo mejor eres tú'./
Jaione Yabar, autora del libro 'Lo mejor eres tú'.

La bloguera Jaione Yabar, cuyo decálogo de consejos para madres se hizo viral el año pasado, publica un libro en el que a través del humor cuestiona mitos en torno a la maternidad

Yolanda Veiga
YOLANDA VEIGA

Aquello fue un arrebato, un desahogo en nombre de su amiga, que le confesó que estaba harta de que la gente criticara cómo cuidaba a sus hijos. «Lo mejor no es el pecho. Lo mejor tampoco es el biberón. Lo mejor no es que esté con una niñera. Lo mejor tampoco es que vaya a la guardería o esté con los abuelos (...) Lo mejor es lo que a ti te hace sentir mejor». Es la versión resumida de un texto más largo que Jaione Yabar, estadounidense afincada en Bilbao, doctora en Marketing y madre de una niña (6 años) y un niño (3) subió a su blog hace unos meses. Lo leyó una pediatra, le gustó y lo colgó en el tablón de información del ambulatorio. Aquel decálogo para mamás con sentimiento de culpa se hizo viral y convirtió a su autora en el altavoz de las mujeres que no quieren consejos que no piden. Ahora acaba de publicar 'Lo mejor eres tú: un libro para todas las mamás' (Planeta), un entretenido volumen con 'ejercicios' prácticos incluidos para disfrutar de la maternidad sin el 'coco' de la culpa en el cogote y para minimizar el efecto de los agobios. ¿Qué tiene el libro? Mucho humor y mucho amor, por este orden o el contrario.

4.000 pañales en un año

Unos datos para situar de qué hablamos: Cuando estás embarazada tu útero crece hasta alcanzar el tamaño de una sandía, durante el primer año del bebé duermes unas 200 horas menos que el anterior y cambias 4.000 pañales... «Mereces un monumento», concluye Jaione. Y se lo dice a esas mujeres con ojeras, «el antifaz de supermamá», y sobre todo a los que no son conscientes siquiera del trabajo que se echa a los hombros una madre. «Hace poco me escribió un hombre diciendo que había visto mi libro en la mesilla de su mujer y que al echarle un ojo se había dado cuenta de lo poco que valoraba todo que estaba haciendo su mujer con su hijo. El hombre acabó dándome las gracias», explica Jaione, que trabaja de profesora e investigadora de Marketing en la Deusto Business School.

La receta del café helado

Tiene Jaione dos pasiones: viajar y el café con leche. Y a propósito de esto segundo, dedica un capítulo con mucha guasa a la 'receta del café helado perfecto': 'Te haces un café, te reclama tu hijo y vas a atenderlo, te olvidas del café, pasa el rato, recuerdas que te habías preparado un café'. «¡Cuántos habré tomado yo recalentados!, aunque al final te acostumbras», reconoce Jaione, que tuvo a sus dos hijos en Viena, un lugar, dice, fantástico para criar a los niños. Y da dos detalles: «Aquí hay parques preciosos pero no tienen arena, en Austria sí, porque un arenero es lo que más les gusta a los chavales». Otra cosa que les encanta son las chuches, aunque en Viena son algo excepcional. «Allí es raro que los chavales coman chucherías pero aquí consumen una cantidad de azúcar... Un día mis hijos llegaron con seis piruletas a casa cada uno. Porque les habían dado en la farmacia, en la panadería...».

«¿Disfrutar de cada momento? Eso es un cliché»

«Eso de disfrutar cada segundo del bebé es un sinsentido. Porque cuando se te acumula el sueño, cuando tu bebé solo quiere estar en brazos pero tú solo anhleas unos pocos minutos para ducharte no es posible disfrutar de cada instante. No te sientas mal por no disfrutar de cada segundo porque yo diría que no hay madre que lo haga», escribe Jaione en el libro. A propósito de esto, le preguntamos por la tremenda bronca que se montó cuando la periodista televisiva Samanta Villar aseguró que tener hijos restaba calidad de vida. Sin entrar a valorar las palabras de Villar, Jaione coincide en que tener hijos «te cambia la vida y es más duro de lo que una se imagina». «La cosa es que nos hemos acostumbrado a vivir de otra manera y a veces cuando eres madre quieres eso pero también lo otro, lo que tenías antes. Y claro, comparas. Pero no hay que comparar, hay que pensar que es una etapa nueva».

¿Cuáles son tus hobbies? «Ir al baño sola, tomar el café caliente...»

... Estar diez minutos en silencio.... La autora ironiza sobre las exigencias de estar «en modo on» las veinticuatro horas del día. «Antes de tener a tu bebé te haces una idea pero sin llegar a imaginar lo intenso que es. Como en las fotos siempre se ve a los recién nacidos durmiendo... Yo uno de los vicios que tenía era desayunar leyendo la prensa, que es algo que ya no puedo hacer porque mis hijos enseguida me reclaman para jugar o para lo que sea. Otra cosa que ya pasó a la historia: desayunar y volver un ratito a la cama los fines de semana».

Jaione con sus dos hijos.
Jaione con sus dos hijos.

El parto deseado

Jaione publica la carta inventada de una madre de dos niños a otra en la que le cuenta cómo fueron sus partos. «El primero fue instrumentalizado y nada idílico. Tras nacer la pequeña hasta sentía cierta culpa por no haber podido hacer las cosas de forma distinta y que su llegada al mundo no hubiera sido tan dura para ambas (...) Después de aquel parto tuve un segundo parto maravilloso, un alumbramiento natural en el que pude tener al bebé entre mis brazos solo una hora después de llegar al hospital. ¿Crees que esto me hace más madre de mi segundo hijo que de mi primera hija? ¿Crees que hace que mi vínculo con el pequeño sea más especial que con ella? ¿Crees que mi segundo hijo es más sano o mejor?». «La carta es ficticia pero es un poco lo que me pasó a mí, que tuve un primer parto larguísimo y nada que ver con el segundo, que fue todo muy rápido. No está mal pensar en el parto, de hecho tenemos nueve meses para pensar en ello y hacer planes, pero luego hay que saber que las cosas van sobre la marcha y no sentirse culpable si no salen como habíamos imaginado».

Cuando seas madre comerás huevos... o te comerás tus propias palabras

Recuerda Jaione esto a propósito de esas frases tan contundentes que pronuncian muchas mujeres antes de ser madres: 'Yo cuando tenga un hijo no...', 'Conmigo jamás...'. Lo decía también ella: «No gritaré». Y confiesa que lo cumple solo a medias. «Yo antes de que nacieran mis hijos tenía claro que iba a ser capaz de controlarme, de no gritar, de no perder nunca los papeles con ellos. Pero es que a veces te sacan de tus casillas. En ese caso no hay que castigarse, hay que enseñarles que cuando eso ocurre luego una debe disculparse».

¿Todavía toma pecho?

Asegura la autora que si cada vez que una madre escucha una frase que empieza por '¿Todavía no...?' le dieran un céntimo, harían auténtica fortuna. ¿Todavía no anda? ¿todavía usa chupete?, ¿todavía lleva pañal?, ¿todavía duerme en cuna? «Me horroriza cuánto juzga y opina la gente. Mis hijos van al colegio alemán y allí aprenden a leer y a escribir más tarde. Cuando digo que mi hijo con 4 años no sabe poner su nombre la gente me mira como diciendo: ¡Qué futuro le espera a este niño! Yo veo que muchas madres dudan y se derrumban con las críticas. De hecho, hablando de esto durante la presentación del libro en Mallorca una mujer de 40 años que había sido madre se echó a llorar y me confesó que su propia madre la cuestionaba mucho en ese aspecto».

Consejos que te dan y no pides

'Eso es porque lo habéis malacostumbrado', 'Yo en tu lugar', 'Pues mi hijo no hacía eso'. Y no lo haría no, pero «en esto de la maternidad muchas cosas no son ciencia exacta». Recurre Yabar a una anécdota que le sucedió a ella. «Llevé a mi hijo al pediatra cuando tenía 2 años y me dice la doctora: 'Ya puede empezar a cenar normal'. Entonces yo le cuento que el niño lleva ya seis meses cenando como uno más y me dice que eso no está bien, que hasta los dos años la cena tiene que ser leche. Yo le pregunté en qué se basaba para decir eso, porque en Viena, donde nacieron mis hijos, los pediatras te informaban sobre todas las corrientes de crianza que hay y te decían que luego siguieras la que considerases mejor para ti. Aquella doctora no me supo argumentar por qué había que darles solo leche de cenar hasta los dos años. Pero si eso le pilla de madre primeriza pues se disgusta pensando: 'Lo he hecho mal'. Nadie le dice a un adolescente o a una persona mayor cómo se tiene que comportar. Pero parece como si las madres lleváramos un cartel en la frente en el que pusiera: 'Necesito opinión'. Y no es así».

La fiesta del hermano mayor

En su libro Jaione aborda una cuestión que siempre preocupa a los padres: ¿cómo va a recibir el niño a su hermanita (o hermanito) pequeña? La autora sugiere celebrar 'la fiesta del hermano mayor' para evitar esa sensación de cierto abandono que experimentan muchos niños cuando llega un bebé a casa. «Imagina que un día tu pareja llega a casa y te dice: 'Cariño te quiero más que nunca y tengo una noticia muy especial que contarte. Voy a tener una pareja más y va a vivir aquí con nosotros. Pero no te preocupes porque no voy a dejar de hacerte caso'. Es lo que más o menos le contamos a un niño que está a punto de tener un hermano pequeño». Y como es algo a celebrar, Jaione propone empezar por organizar la fiesta del hermano mayor. «Cuando sales del hospital con un bebé no estás para muchas fiestas pero basta con una tarta con velas y unos globos y mucho protagonismo del hermano o hermanos mayores».

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