La vorágine

La actualidad deportiva nos desborda estos días de julio entre fútbol, Tour, Wimbledon, remo, NBA, motos, Fórmula Uno...

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Si la actualidad deportiva pudiera medirse como la sísmica, con una escala de grados, estos días de julio estarían siempre entre los más agitados del año. El ajetreo es enorme ya que coinciden los primeros partidos de la pretemporada y el gran hormigueo del mercado del fútbol con dos acontecimientos como el Tour y Wimbledon. A ello hay que añadir la confección de las plantillas en la ACB y en la NBA, los mundiales de Fórmula 1 y de Motociclismo, las primeras grandes citas del calendario de traineras, incluso el torneo de pelota de San Fermín. Por no hablar del Irish Open, que otros años tenía un interés exclusivo para los aficionados al golf pero este 2017 ha acabado siendo una cita histórica con la apoteosis de Jon Rahm.

Digo todo esto pensando en los grandes consumidores de actualidad deportiva, los adictos a las diferentes variedades de sillón-ball, gente estresada que no da abasto con tantos focos distintos de información. Me pongo en su piel porque, en cierto modo, también es la nuestra, la de quienes nos encargamos de comentarla. Estamos desbordados. Tenemos demasiado material encima de la mesa. Lo del mercado de fichajes es un sinvivir. ¿Siempre ha sido así o esto se está desmadrando? Pensemos en Vitolo, en la marcha de James al Bayern de Múnich, en Aubameyang, en Morata, que parece haberse quedado colgado, en Verratti... Y en tantos otros jugadores menos mediáticos. Por cierto, ayer se presentó el Barça y Valverde, paradojas de la vida, se encontró con una situación familiar: ni un solo fichaje. Como si continuara en el Athletic, vaya.

La vorágine es tal que no hay más remedio que ser selectivo. Ayer, por ejemplo, fue un buen día para contemplar la nueva exhibición al sprint de Marcel Kittel, para deleitarse con Roger Federer, insuperable de nuevo en el jardín de su casa del All England, o para analizar las derrotas de Andy Murray y de Giles Muller, ese veterano luxemburgués, con cara de Bartleby el escribiente, que el lunes nos dejó sin Nadal. Por supuesto, también hubo tiempo para interesarse por el primer partido amistoso de la era Ziganda. Y mañana (por hoy) más.

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