Volver a la ley

TONIA ETXARRI

El presidente Rajoy consiguió ,finalmente, el apoyo del 73% del Congreso para hacer frente al desafío independentista catalán aunque sigue sin obtener la foto con Pedro Sánchez y Albert Rivera . Pero el Partido Socialista se ha librado, finalmente, de sus prejuicios , de sus cálculos partidistas y electorales para concentrarse en lo importante que no es otro cometido que el de afrontar la respuesta institucional al chantaje de la Generalitat y sus socios. Por lo tanto el gobierno tiene la mayoría constitucional que necesitaba. Después de las primeras vacilaciones de Miquel Iceta y del portavoz Óbalos que tras la intervención de Puigdemont en el Parlamento catalán se preguntaba (»¿ la hay, declaración, o no la hay ?») los socialistas se han centrado. De forma diferida , con una duración de segundos, ratificada más tarde en un documento extraparlamentario, lo que hizo el presidente de la Generalitat fue una declaración de independencia. Pero como cada partido lo interpretó a su conveniencia ( Podemos no la vio, el PNV tampoco) Mariano Rajoy envió un requerimiento a Puigdemont para que deshaga el entuerto deliberadamente buscado. No porque él no sepa lo que ocurrió en el Parlament el 10 de octubre . Tiene tan claro que se declaró la independencia como las empresas que , tras ver el desarrollo de la sesión del hemiciclo catalán, decidieron esa misma noche trasladar su sede social fuera de Cataluña. Pero con el requerimientos Puigdemont deja en manos del presidente de la Generalitat su propio destino político y el de la comunidad autónoma. Él decidirá si quiere seguir en el lado oscuro de la ilegalidad y, en ese caso, se aplicaría el artículo 155 de la Constitución que ya está activado, si hiciera falta. Que seguramente hará, aunque Puigdemont no responda al emplazamiento porque, en ese caso, su silencio se interpretaría como una confirmación. Quien calla otorga. Y ahí le apoya , además de Albert Rivera, Pedro Sánchez a cambio de poner en marcha el debate en comisión sobre la reforma constitucional. Un empeño que será a todas luces insuficiente para un gobierno nacionalista que ha puesto en marcha su plan de ruptura con el resto de España.

El presidente de la Generalitat está empotrado entre dos agendas. La de Mariano Rajoy que le da cinco días para que se defina sobre su declaración de independencia y su posible rectificación para volver a la legalidad y la de la CUP que le concede un mes para que haga efectiva la proclamación de la república independiente. Pero él habla de mediación sabiendo que se está refiriendo a diálogos imposibles sí, antes, no vuelve a recuperar la legalidad constitucional. Parece encontrarse en un camino sin retorno. En ese caso la aplicación del artículo 155 tendría sentido, sobre todo, para convocar de nuevo elecciones. Y los socialistas , que evitan mencionar el articulado ( que no se vea, que no se note, que no traspase) se han acercado ya a las tesis de Albert Rivera concluyendo que si se aplica sería para poder convocar de nuevo a las urnas a los ciudadanos catalanes. Hay poco margen para otro desenlace. El goteo de empresas que mueven su sede social continúa. Por temor a la Hacienda catalana en un marco de independencia. La aseguradora Axa traslada a Bilbao la sede de sus filiales mientras en las Juntas Generales de Guipuzcoa el PNV y EHBildu acaban de reconocer, en una declaración, la independencia de Cataluña. De momento, es solo retórica.

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