¿A qué viene el lío por el Concierto?

Rajoy sale en defensa del modelo vasco de financiación tras una avalancha de ataques

¿A qué viene el lío por el Concierto?
EL CORREO

Mariano Rajoy defendió ayer con firmeza el Concierto Económico y la «transparencia» del Cupo, que se han transformado en arma política arrojadiza a raíz de una campaña promovida por Ciudadanos y de las sospechas de supuesto trato de favor lanzadas por barones autonómicos del PP y del PSOE. «¿No tenemos suficientes líos como para organizar uno más? ¿A qué viene todo esto?», se preguntó con razón el presidente del Gobierno con la vista puesta en el desafío independentista catalán. Hace bien Rajoy en apoyar, de forma pública y contundente, el modelo de financiación de Euskadi; y en recordar su poso histórico -ya existía «incluso antes» de que naciera el PNV, apuntó con intención- y su reconocimiento en la Constitución. También en subrayar que el cálculo del Cupo, que tanta controversia parece generar, se ha realizado «como en los últimos 39 años», aunque en el pasado reciente no levantara tanto revuelo. Sus palabras deberían servir para que, al menos los miembros de su partido que han arrojado la piedra y escondido la mano, cesen en sus velados ataques contra una singularidad que algunos se empeñan en confundir con un privilegio. Algo querrá decir que la sugerencia del lehendakari Urkullu de extender el sistema del Concierto a las demás comunidades haya sido acogida con un ‘no’ generalizado y estruendoso. El jefe del Gobierno se interrogó por qué «se pone todo en tela de juicio». De su sagacidad política cabe esperar que, al menos en lo que respecta al Concierto, esa pregunta sea simplemente retórica. La respuesta es evidente. Por electoralismo en algún caso. Por desconocimiento en otros (por favor, que alguien le explique a Susana Díaz que el Cupo nada tiene que ver con la ruptura de la caja única de las pensiones, una disparatada mezcla que hizo la pasada semana). Y por la asfixia económica que sufren varias comunidades, fruto de un modelo de financiación obsoleto, errores de gestión y, en algunos casos, de la suma de ambos factores. La imperiosa necesidad de revisar a fondo el actual sistema es algo que no discuten ni las regiones que lo aprobaron de forma entusiasta bajo el mandato de Zapatero. Para deshacer el «lío», que diría Rajoy, hace falta mucha pedagogía sobre el Concierto, toda la transparencia que sea precisa (y más) con el cálculo del Cupo y menos exhibicionismo nacionalista cuando se sella un pacto con el río revuelto. Y, a ser posible, otro modelo de financiación autonómica bien regado de millones.

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