Víctimas

Resulta imposible no pensar en Miguel Ángel Blanco al leer todas las definiciones de esta palabra

MARIA MAIZKURRENA

La primera acepción o significado de la palabra es: 1. Persona o animal sacrificado o destinado al sacrificio. Todos los demás significados de ‘víctima’ vienen de ahí. 2. Persona que se expone u ofrece a un grave riesgo en obsequio de otra. 3. Persona que padece daño por culpa ajena o por causa fortuita. 4. Persona que muere por culpa ajena o por accidente fortuito. 5. Persona que padece las consecuencias dañosas de un delito. Son definiciones precisas y escuetas, pero de ellas sale un clamor confuso, grande, y de las categorías generales del diccionario (el de la Real Academia) emana el rostro de Miguel Ángel Blanco en la estela del homenaje que se le brindó con ocasión del aniversario de un crimen.

Estos actos suelen dejar algo de espuma sucia cerrando el trayecto de la nave que se pierde ya en una nueva porción de olvido, pero me resulta imposible no pensar en Miguel Ángel Blanco al leer hoy la definición de víctima con todas sus posibilidades. Fue llevado como un cordero al altar del sacrificio. Recuerdo la manifestación de Bilbao, aquel río poderoso donde se confundían las bases de prácticamente todos los partidos políticos. Lo más extraño y desesperanzador es que semejante unión no gustó a los líderes de especialmente algunos partidos. Al fin y al cabo las formaciones políticas obtienen su fuerza de partir tanto como de juntar. No lo mates, le dijo su dios al victimario. Y este demostró que era mentira, que el pueblo vasco no era su dios, aunque lo invocaba todos los días. Semejante parábola cruel grabó en nuestra memoria el nombre de Miguel Ángel Blanco y lo hizo quedarse para representar a tantas víctimas sin nombre.

La mayoría de las víctimas del mundo no tienen nombre ni rostro. Por eso, de las escuetas y precisas definiciones del diccionario sale también un magma de dolor y de injusticia. Qué abundancia de víctimas hay en este planeta, víctimas de todas las especies. Qué sobreabundancia inútil de sufrimiento. Estamos en la sexta gran extinción, que podría ser también la nuestra al ritmo que llevamos. Dicen que un niño que nazca hoy habrá visto desaparecer 400 especies animales cuando deje el mundo, pero lo más probable es que no haya visto nada porque habrá estado a otras cosas. En el continente africano, por ejemplo, unos pocos se dedican a llevarse la riqueza, generalmente a occidente, con el beneplácito de gobiernos y empresas occidentales, mientras la mayoría de la población humana trata de subsistir y sobreponerse al crimen organizado. Junto a la gran extinción se produce una gran migración, como tantas otras que han hecho los caminos de la historia, de quienes tratan de huir de la escasez y el terror. Muy pocos llegan a su destino, pero para que lleguen menos aún ha salido a detenerlos el ‘C-Star’, el barco de la vergüenza que quiere ponerle puertas al mar y enviar a los refugiados de vuelta al infierno.

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