hace veinte años

El 7 de julio de 1997 llegó al Betis la primera oferta desde Ibaigane por Ríos

JON AGIRIANO

Los aficionados a la espeleología periodística, quienes disfrutamos adentrándonos en las profundidades de las hemerotecas y explorando sus grutas y pasadizos, solemos hacer a veces pequeños hallazgos subterráneos. En general, no tienen demasiada importancia, pero nos divierten. Ayer, por ejemplo, descubrí que se cumplían veinte años de la primera ofensiva de la Operación Ríos. Un día como hoy, el 7 de julio de 1997, esta sección de Deportes se abría con el siguiente titular: «El Betis rechaza una oferta del Athletic de 1.500 millones por Roberto Ríos». En la información se detallaba que las posturas entre los dos clubes se encontraban todavía muy distantes y que Ibaigane no se planteaba aumentar la oferta por el jugador portugalujo, que se encontraba de vacaciones en el Caribe. Y también se deslizaba que el precio por Ríos, cuya cláusula de rescisión ascendía a 2.000 millones de pesetas más un 16% de IVA, había abierto un debate en el seno de la directiva que presidía José María Arrate.

El resto de la historia es conocida. Doce días después, el 19 de julio -aunque el acuerdo se oficializó el 20-, el Athletic fichó a Roberto Ríos por cinco temporadas pagando su cláusula. Manuel Ruiz de Lopera se había mostrado inflexible y el club bilbaíno tuvo que claudicar. El fichaje levantó una gran polvareda. Y es que la cantidad era enorme para la época. Nunca se había pagado tanto por un jugador español y todavía continúa siendo la operación más cara que ha abordado el Athletic.

Se escucharon voces críticas, pero fueron minoritarias. La mayoría nos resignamos a ese sobreprecio con tal de poder contar con un futbolista poderosísimo cuyo rendimiento nadie cuestionaba. Sólo con el paso de los años y constatado el fracaso del jugador, es decir, a toro pasado, esta opinión cambió. La Operación Ríos se quedó sin defensores. Y no sólo eso. En el imaginario colectivo rojiblanco se convirtió en una especie de gran timo histórico y, como tal, en un aviso a navegantes de lo que el Athletic no debe hacer en el mercado. ¿A qué viene este recuerdo? Pues a nada en concreto, la verdad. Es cierto que el Athletic está buscando refuerzos, pero ninguno de ellos, Merino o Berenguer, son fichajes de envergadura que nos obliguen a esta evocación. Sencillamente, se trata de que han pasado veinte años.

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