Vaya par

Arantza Furundarena
ARANTZA FURUNDARENA

Inquietantes de tan exactas y perfectas, las gemelas de Julio Iglesias se asoman esta semana a la portada de ‘¡Hola!’ para contarnos quiénes son y cómo piensan (cómo si alguien les hubiera pedido explicación alguna). Al cantante le han crecido las ‘enanas’ hasta convertirse en dos rubias adolescentes de rostro angelical y hechuras de pasarela. Desde las Trillizas de Oro, aquellas tres vistosas fotocopias argentinas que acompañaban a Julio en sus giras, no se había visto nada igual. Así que el cauteloso papá, según han confesado sus hijas, está todo el día con la escopeta cargada. En realidad, siempre lo estuvo... Pero ahora además, en sentido literal. Para tirar a dar al maromo que se atreva a cortejar a su Victoria o a su Cristina. Paradojas del destino: el donjuán por antonomasia, convertido hoy en guardián de la virtud de dos muchachas en flor y exterminador de los de su propia especie. Quién lo diría...

Y eso que Julio ha consentido que a sus niñas las ‘despixelen’ a los 16 años, pudiendo haberlas mantenido a resguardo del vendaval mediático otros dos años más, hasta que cumplieran los 18 e ingresaran en la mayoría de edad. Pero es que a las chiquillas les atraen mucho los focos (a quién habrán salido) y para colmo tienen un enorme potencial como modelos. Esto lo ha visto a kilómetros el fotógrafo Patrick Demarchelier y las ha retratado con diseños de la firma Óscar de la Renta, por esa perversa lógica con la que el mundo de la moda pretende vender en cuerpos de niñas de 16 ropa para mujeres de 36.

Cristina y Victoria son clavadas a su madre. A Julio las hijas le han salido, como la salsa, holandesas. En todo. No solo en el físico. También piensan y se expresan como guiris cuando dicen: «Nuestro país favorito es España. Nos encanta la gente, la cultura, el sol...». Las gemelas de oro además reflexionan al unísono, están sincronizadas y hablan en plural como el Papa. En estos tiempos de gran zozobra y despixelación (Andrea Janeiro, Cayetana Rivera...) les espera un gran futuro mediático. Ellas entienden la fama como «un medio para hacer cosas buenas». Buenas no. Buenísimas. La mejor de todas, que antes de ingresar en la universidad ya habrán hecho un carrerón.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos