La tutela

Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

Seguimos siendo menores en edad política y en saber y desgobierno y por eso necesitamos que nos tutelen. Habrá que desmentir muchas mentiras para que resplandezca nuestra opaca verdad, pero España sigue siendo una unidad de desatino en lo universal. Hoy por hoy, los partidarios de la sedición van ganando posiciones para acercarse al abismo, pero no sabemos qué será mañana, si continúa el chantaje. Los periodistas, que nos seguimos creyendo que somos historiadores del presente, le hemos perdido la pista al futuro. Nos habían contado que está «en las rodillas de los dioses», pero no sabemos dónde están los dioses. El paciente Rajoy urge a Puigdemont a que no persista en su intento de fracturar a los catalanes, que ya están bastante rotos. ¿Cómo puede terminar lo que empezó mal y continúa peor? La señora Merkel, que es la señora ama, es «el hombre de hierro» y garantiza la estabilidad.

Su liderazgo es indiscutible, mientras se buscan líderes de andar por casa. Esta mujer, que vino del frío, sigue aplicando paños calientes a los insumisos. Dice que no está gobernando para ahora mismo, sino para un porvenir que no tardará en llegar y que ojalá llegue a tiempo. El conflicto catalán exige una respuesta que sea aproximadamente igual a su tamaño. La Guardia Civil no sólo está siendo acosada, sino perseguida. Los independentistas amenazan a los hoteles donde se alojan los CRS de los que acudieron en su socorro. El cervantino «archivo de la cortesía» está tan mal archivado que ha salido a la calle. El Estado de derecho ya ha impedido el referéndum, según el presidente del Gobierno, pero no puede impedir los desmanes ni las agresiones. La Guardia Civil se está batiendo en defensa propia. Les tiran botellas y papeletas a la cara ante la pasividad de los Mossos. ¿Quién manda en la paciencia? Es una virtud agotable. Y está al final.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos