Trato inhumano

Estrasburgo propina un varapalo a España con la condena por el ‘caso Portu-Sarasola’

Trato inhumano
EL CORREO

El Tribunal Europeo de Derechos Humanos propinó ayer un varapalo a España, que deberá indemnizar con 30.000 y 20.000 euros, respectivamente, a los activistas de ETA Igor Portu y Mattin Sarasola por haber violado el artículo 3 del Convenio Europeo de Derechos Humanos. «Nadie podrá ser sometido a tortura ni a penas o tratos inhumanos o degradantes», dice ese apartado. Unos mismos hechos han dado lugar a la sucesión de sentencias contradictorias. La Audiencia de Gipuzkoa condenó a cuatro guardias civiles. El Supremo revisó de arriba abajo ese fallo para anularlo. El Constitucional no admitió el recurso de amparo de Portu y Sarasola. La Corte de Estrasburgo se dividió en sus deliberaciones sobre si la actuación de miembros de la Guardia Civil debía calificarse de tortura o fueron tratos inhumanos o degradantes. Pero hay una sentencia final e inapelable, que el TEDH adoptó ayer por unanimidad y que deja en evidencia la actuación en este caso de un Estado democrático -el español lo es sin ningún género de dudas- en una materia tan sensible como el respeto y protección de los derechos humanos de los detenidos, por muy crueles que sean los delitos de los que se les acusa. Cada una de las resoluciones judiciales -y también esta última- desconcertó a quienes esperaban que fuese en uno u otro sentido. Que la Administración de Justicia pueda oscilar entre interpretaciones tan contrapuestas de lo acontecido genera perplejidad entre los administrados. Pero la secuencia describe el funcionamiento ordinario del Estado de Derecho en el desarrollo de los procesos judiciales, aunque sería deseable una mayor sintonía penal entre las distintas instancias jurisdiccionales. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, anunció que las indemnizaciones fijadas serán descontadas de las obligaciones que pesan sobre Portu y Sarasola como condenados por el atentado terrorista de la T-4, que se saldó con dos asesinatos. Hubo ayer voces que trataron de exonerar a ambos etarras encarcelados por el reconocimiento judicial de que sufrieron «tratos inhumanos y degradantes» durante su detención. Como si esto último les devolviera la inocencia ante el daño irreparable que causaron en Barajas. En la balanza de la izquierda abertzale, la condena por doble asesinato no pesa nada en comparación a los malos tratos sufridos por Portu y Sarasola. En la balanza democrática, el fallo de Estrasburgo interpela al Estado sobre su obligación de vigilar, con el máximo celo, el respeto a los derechos humanos de los detenidos y castigar de forma contundente cualquier tipo de maltrato, que es absolutamente incompatible con un sistema de libertades.

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