tratado de límites

Manuel Alcántara
MANUEL ALCÁNTARA

La cadena alimentaria tiene cada vez más eslabones y Sanidad ha detectado 20 toneladas de huevos contaminados por el insecticida fipronil. Se dice, sin duda para tranquilizarnos, que las asiduas gallinas tendrían que multiplicar sus productos para que existiera un peligro real para la salud. Hasta ahora han llegado a 18 países, en su mayoría europeos. El asunto ¡manda huevos!, que dijo aquel efímero estadista que se transformó en ‘junta cadáveres’, mientras el PP está dispuesto, que no es lo mismo que estar preparado, a dar la cara a C’s sobre la limitación de mandatos a Rajoy, que a juicio de él no tiene fronteras. No es cierto eso de que no todo lo que mate engorde, aunque España sea un país de obesos obligados a acarrearse a ellos mismos. El miedo de los consumidores se propaga, pero la solución es idéntica: hay que asegurar lo que aquel cronista de sucesos dijo en ocasión de una catástrofe ferroviaria: «En caso de accidente no hay que alarmarse».

El pesticida que nos estamos tragando todos sólo sería realmente dañino en grandes cantidades, pero resulta que en el consumo del producto de las aves de corral la unidad son dos. ¿Cómo quiere usted el huevo?, le preguntó en otros tiempos un mesonero a Pérez de Ayala y él, que estaba incubando la República, le respondió subrayando mucho el plural: «fritos».

Para la mayoría de los españoles el problema no es el de alimentarse, sin el de comer bien, o al menos, lo mejor posible. El PP quiere evitar que el pacto con Rivera impida a Rajoy ser candidato de nuevo después de ocho años de Gobierno, pero la Constitución prohíbe restringir su legítimo derecho a presentarse. Habría que someterlo a votación, pero es muy difícil si se tienen los brazos cruzados o se está nadando. Mejor dejarlo para después.

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